opinión

Una tarde con la gloriosa JP de San Martín

El sábado pasado anduve por el departamento de San Martín. Fui invitado por compañeros generosos a matear.

Una tarde con la gloriosa JP de San Martín

Vaya a saber uno por qué cuestiones del azar o las casualidades. Hay dichos populares, para un lado y para el otro: las casualidades no existen, el azar no es tal. O, sí que existen, solo hay que cazarlas al vuelo cuando pasan. Una respuesta no basta. Nunca una sola respuesta basta para explicar el todo. Y ese todo, tampoco es tal; es cuanto menos un pedacito de playa escondido donde se refugian los amantes, una playita virgen salida del mapa. Oculta y ocultada. Insondable si quieren. Metafísica si nos arriesgamos. Mágica si nos embalamos a cerrar los ojos. El tema es que hay momentos que se dan así, porque sí. Acompañado por movimientos y energías diaspóricas. "Es la sangre", digo, pienso. La sangre que circula por unos cuerpos ávidos. Y, como todo pasa por el cuerpo (estoy con esa hipótesis hace rato ya) luego la cabeza manda las señales que serán marca, y de ahí, la acción.

Lo cierto es que el sábado pasado anduve por el departamento de San Martín. Fui invitado por compañeros generosos a matear por la tarde cuando el sol largaba sus últimos alientos. Era la Juventud Peronista de San Martín. Es, la Juventud Peronista. Una banda briosa y compacta, ansiosa de mover, con ganas, deseo. Mucho deseo. Ahí fui. A la Casa Scioli en la calle Lima, la que inaugurara el mismísimo Daniel Scioli hace unos años. Un local, un espacio.

Todavía no se bien por qué fui invitado pero por lo que me decían los amigos, querían los chicos y las chicas de la JP charlar (uno de los motivos fue el replique de una nota que escribí sobre la Juventud Peronista Mendocina, donde los invitaba a la rebelión). Y yo dije que sí, que bueno, que cómo no. Que si servía, si unía, si movía, garpaba. A todos. Porque desde el vamos el que se nutrió de cariño fui yo. Cariño. No especulación ni sobada de lomo. Cariño. Supuestamente yo iba a dar unas palabras. Esa, al menos, inicialmente fue la idea. Llegué con mi amigo Martín Santos, mi gran amigo, pasado el mediodía y San Martín estaba ahí. Escondido tras los árboles. Tomando unos mates. Viviendo su eternidad de héroe latinoamericano, especie de fantasma de las siestas mendocinas, en el Este. Asadito en la casa de Carlitos, con Sergio, Barto, Fede.

La Plaza, enfrente, con toda la quietud de las plazas. Las plazas públicas. El pueblo en su descanso de barrio haciendo latir su vacío. Vacío vivo y atronador. Vacío como un viento sobre la cara, en una ciudad que amasaba la calma en las casas. Y yo ahí, con las casualidades enlazadas. Recordando la última vez que fui a San Martín, hace varios años. Fue en el bar El Ciervo, tocamos con los Salvages Unitarios un sábado por la noche. Y no volví más hasta este sábado. San Martín siempre fue un lugar intenso. De agite. Contrastante. Una sociedad que se permitía el lujo de generar un gran movimiento cultural de rock mendocino. Una cuna de rock. Grandes músicos. Culto público. O público de culto. Pocos públicos rockeros como el de San Martin y la zona Este.

Pues bien. Eso es historia y San Martín, nuestro libertador, merodeaba por la plaza vestido así nomás, sin sus bizarrías. Un hombre común que dejó su fantasma a convivir con la ciudad que le puso su nombre. Un rockero. San Martín fue un rockero militar patriota. ¿Sino cómo se explica que allí estén tantos pibes y pibas abrazados a proyectos colectivos, acompañando la existencia efímera de las horas de las ciudades calmas? Moviendo. La JP se hace cargo de su nombre y le rinde culto con militancia. Y las horas que pasan son vida. Alegrías, dolor, angustias. Jorge Omar Giménez haciendo el reposo del líder. Mejorando. (¡Fuerza Jorge Omar! He visto a los pibes y a las pibas, son hermosos.) Y la tarde yerma. Todos en círculo, hablándonos. Sus miradas fueron fulminantes. No podía con la fuerza y el cariño de sus miradas. La puta!!! Que fuerte!!! Hay que animarse a mirar a los ojos a todos esos muchachos y muchachas. Te miran y atraviesan. Así me volví con mi amigo Martín Santos en la ruta. Conmovido por esas miradas. Ahí hay algo que late. Gracias compañeras y compañeros. Voy a repartir esas miradas en mi barrio.

Opiniones (7)
25 de septiembre de 2017 | 18:34
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25 de septiembre de 2017 | 18:34
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  1. CON UNOS CHORIS Y UNOS TETRAS METIAS MAS GENTE PADILLA SI TOMANMATES TODOS LOS DIAS
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  2. MATEADA PERONISTA CON MARCELO PADILLA- SABADO 25 DE JULIO 17 HS-( CASA DE SCIOLI ) SAN MARTIN AVENIDA LIMA. PA' TANTA PREVIA CON BOMBOS Y PLATILLOS ESTUVO POBRE LA CONCURRENCIA DE TUS CUMPAS PADDY.( Y ESO QUE ERA FERIADO) LA PUCHA TIENE QUE SER FUERTE.......JEJEJE!!!!!!
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  3. Nadie labura
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  4. Puede ser que la próxima vez la JP te invite a San Juan, y te radiqués ahí, que es donde te corresponde.
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  5. Vi más personas en el fondo de mi casa para el día del amigo.
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  6. Este Padilla vive tan encerrado en la facultad teorizando sobre todo que la vez que conoce un militante de calle lo tiene que publicar en el diario...
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  7. felicitaciones a la JP San Martin por la iniciativa!!! Muy buena nota. Ahí está la JP, moviéndose. Late. Genera. Abrazo a todos los compañeros del este.
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