opinión

Ni pan para ahora, sí mucho hambre para mañana

Desde Israel, el columnista analiza el esquema nuclear Irán-Estados Unidos.

Ni pan para ahora, sí mucho hambre para mañana

Recuerdo que cuando el que estas líneas escribe, de ello casi 55 años atrás, fue incorporado al servicio militar obligatorio, el primer día, estando todos en fila, el oficial consultó quién sabía escribir a máquina, levanté la mano, me llevaron a una oficina, frente a una vieja Remington me dieron un discurso de años anteriores para que vuelva a escribirlo modificándole la fecha, actualizarlo, ése mismo discurso anterior fue el que después nos leyeron como bienvenida a los nuevos soldados.

Esa historia es la que vino a mi memoria cuando hoy escuchaba al Presidente Obama felicitarse por la firma del acuerdo nuclear con Irán, explicar que ahora el mundo puede sentirse más seguro, solamente imaginar cómo estaríamos sin él nos tendría que hacer temblar de preocupación.

Palabras más, palabras menos son las mismas palabras, las mismas explicaciones que en su momento el ex Presidente Clinton pronunció cuando presentaba el esquema con Corea del Norte que “ impedía “ a éste la construcción de armamento nuclear, las mismas garantías, las mismas protecciones, la realidad habla por sí mismo, los resultados están a la vista.

Las presiones de los grupos de poder hicieron su efecto, había que llegar a un acuerdo no interesaba cómo, negocios por más de US$ 200 mil millones en armas están esperando, éste es solamente la parte pequeña de la impresionante torta comercial. Como si nada simultáneamente ayer las autoridades de Irán declaraban que la firma del acuerdo no les impediría trabajar bajo la consigna de que sus 2 principales enemigos son Estados Unidos e Israel, aclarando que éste último debe desaparecer. Como los que redactaban el esquema estaban encerrados corrigiendo los pequeños detalles que faltaban no tomaron conciencia de éstas declaraciones, no veían televisión, no escuchaban radios, estaban aislados del mundo…

Lo que todos intentan vender como un esquema brillante se lee totalmente diferente en Israel, lo que para unos es blanco para el otro es negro, no hay grises, un queso gruyere lleno de orificios, error histórico fue la calificación más suave que se escuchó de labios de Netanyahu.

No faltará mucho tiempo para que en Israel la precaria coalición de Netanyahu se modifique por una mucho más amplia que la integre la actual oposición para que todos juntos, con un idioma unificado, salgan a la gran pelea política en contra del esquema, un amplio gobierno de coalición nacional está en puerta, el acuerdo firmado es el enemigo común.

La próxima pelea se dará en el Congreso de los Estados Unidos, si los conservadores mantienen una opinión pro israelí y contra Obama, la presión y la diplomacia se aplicará sobre los demócratas, son ellos los que en última instancia definirán el destino del acuerdo.

Desde ahora se dejará de lado la diplomacia fina, el cuidar los detalles, de lleno todos salen a actuar públicamente contra el acuerdo, será un enfrentamiento personal entre los congresistas demócratas que quieren continuar en la política o aquellos que quieren desaparecer junto con Obama.

El paso del tiempo fortifica a los que piensan que pesará más el interés político personal que la fidelidad a un hombre que al firmar éste acuerdo sólo hizo tirar el problema hacia adelante, hacia otro Presidente.

Como titulé ésta nota, el esquema es ni pan para ahora, sí mucho hambre para mañana.

Hasta la próxima.

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23 de octubre de 2017 | 20:18
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