opinión

La JP menduka

La derrota en las elecciones constituye una oportunidad para los miles de militantes de todos los sectores.

La JP menduka

Por afuera se ve la cáscara. La “unidad artificial electoral”, necesaria por cierto, de cara a las elecciones que se vienen, nacionales. La cáscara es lo que recubre el huevo. La cáscara se rompe, tarde o temprano…se rompe. Como se rompen los huevos. Y si no se rompe porque se la está protegiendo, habrá que romperla. En definitiva hay que romper la cáscara y los huevos. Esa es la imagen que tengo el PJ, del peronismo mendocino, del FPV, del kirchnerismo, hoy. Del combo completo.

Habrá que esperar. Falta nada. Pero cuando llegue el momento habrá que romper los huevos. Y que se caigan las máscaras. El peronismo mendocino llegó a un punto bajo el agua, a un fondo. La derrota en las elecciones constituye una oportunidad para los miles de militantes de todos los sectores que hoy están encorvados en toda la provincia. La dirigencia del PJ es un tema que va por un lado, por su salvoconducto, va, como no puede ser de otra manera, por su salvación. Justamente la dirigencia del PJ no quiere romper nada. Al contrario. Cuando se pierde, a veces, se busca que nadie haga olas. Que nadie saque los pies del plató. Salvo algunos que pueden llegar a hacerlo, es probable que nadie salga a decir lo que se tendría que decir para luego hacer: la reconstrucción del peronismo y del kirchnerismo mendocinos.

Esa tarea puede ir por dos vías, separadas o paralelas. Una es la de la dirigencia actual que, bichos, saben de esto. Y están en su derecho, salvarse. Otra es la que me parece más profunda, oceánica y espiritual. La que vale como apuesta a futuro para re-enamorar a la militancia. Hablo de la JP, la Juventud Peronista de Mendoza. Desdibujada hoy, celosa, aparateada, sin capacidad autónoma propia como para darse un camino. Es lógico que haya sucedido este estancamiento. Gobernar ocho años es letal a veces. Y en la gestión, hasta los jóvenes se avejentan. Se aburguesan. Engordan. Las causas y los motivos de la derrota del 21 de junio es uno de los ejes que la juventud del peronismo y del kirchnerismo debe poner en foco. En caliente y en frío. Pasar por los estados necesarios: el dolor, la tristeza y la bronca. Pero hay algo fundamental que debe recuperar la juventud en el peronismo: la rebeldía.

La rebeldía de toda juventud pero especialmente la rebeldía del verbo “rebelarse”. No solo contra las injusticias sino contra sus dirigentes. Contra sus dirigentes grandes y chicos. Contra la burocracias de los propios jóvenes que no quieren rebeldía. El peronismo mendocino debe construirse en Mendoza desde su juventud como un polo de rebeldía y poner en palabras los deseos erráticos. La juventud del PJ está llena de silencios. Silencios que enferman. Ahora que todo se perdió es el momento de sacar de adentro lo que está en las tripas. Algunos vomitarán, otros racionalizarán, otros pelearán, y otros, tal vez, solo observen. El kirchnerismo en estos doce años recuperó a la juventud para la política, eso es un hecho, al menos, a una gran porción. Sobre todo a una juventud periférica que no militaba en partidos. Pero también le metió mística al propio peronismo con sus banderas históricas. Hay un millar de agrupaciones juveniles en la provincia. Algunas más o menos conocidas, con mayor o menor presencia en el territorio, la universidad, los colegios, los sindicatos. Pero existen. El tema es que están tapadas o tienen un techo impuesto por sus dirigentes que hoy, debemos decirlo, fracasaron. No solo porque perdieron las elecciones, sino porque cumplieron un ciclo en esto del fuego y la llama. La discusión, la lucha y la pelea. Se acostumbraron a otra cosa. Hablo en general más allá de las excepciones que no pienso nombrar para no dejar afuera a otros, ni meter a quienes no están invitados a esta nota.

El PJ para muchos es un cerrojo. Para los de adentro porque no pueden hoy decir lo que piensan en libertad y para los de afuera (peronistas también) porque lo ven como un partido que atrasa. Pues bien, si hay algún sector que se puede hoy plantear a mediano o largo plazo transformarlo es la juventud peronista que está en todos lados dispersa, atomizada, fragmentada, clientelizada. Aquí todos perdieron. Algunos más que otros pero todos perdieron. Y cuando se pierde hay que ver la llanura. Los aluviones limpian. La tradición de la gloriosa JP está intacta. Los pibes y las pibas existen. Falta rebelarse.

Opiniones (8)
13 de diciembre de 2017 | 01:32
9
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13 de diciembre de 2017 | 01:32
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  1. Reconozco algo que no me pasaba hace tiempo, tuve que leer 2 párrafos para enterarme que era la JP, porque inicialmente pensé que eran los Jodidos Peronistas, o los Juicios por Patrimonio, o Jodimos el Partido. Luego de eso y viendo que se trata de la Juventud Peronista, te aviso que ya fue coptada por el FPV, la Cámpora en su expresión de palabras si quieres. Del PJ puro lo que queda son viejos arcaicos, doblegados por la sangre nueva. Se que les encantaría tener una clase joven que sienta el PJ, pero dicha clase solo siente el puestito, el sueldo y la inmediatez, eso criaron todos estos años, que quieren ahora intelectuales pensantes, estrategas o conductores?, si solo se dedicaron a criar ovejas y mataron todo lo que pensara distinto!!!. Se los comió y el proyecto!!, y ahora el proyecto se pudrió y se lamentan que solo ven gusanos. Están destinados al fracaso desde su fundación, cuando acogieron los nazis y le enseñaron clientelismo a la gente!!, ahora tienen eso, clientes, no líderes.
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  2. Es cierto Padilla, los jóvenes peronistas ahora tienen una oportunidad para rebelarse contra sus dirigentes, pero rebelarse en serio: votar a Jorge Altamira, Raquel Blas y Federico Telera en las PASO.
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  3. Lo que mas te duele es que en estas elecciones decidimos los que vamos de la casa al trabajo y del trabajo a la casa.
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  4. Padilla, ya están rebelados, son todos yuppies y ahora se llaman "Campora". Mirá la luchadora por excelencia (de sus cuentas) Fernández Sagasti, o Ilardo o Femenía. Podemos seguir con los apellidos pero igualmente ahora son ñoquis hasta que el nuevo gobierno los detecte y les controle la asistencia.
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  5. Éstos son como la cucarachas, entran por cualquier lado y luego allí crecen...
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  6. La mayoría de los militantes del PJ no quieren revelarse, no tienen ideología, sólo quieren un puestito en el gobierno para sentarse enfrente de una pantalla y entre otras cosas leer sus notas
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  7. Ahora, ¿quién se rebela contra esos "jóvenes" (que sólo poseen esa característica por una cuestión cronológica) aburguesados, conservadores, con más mañas que los viejos capitostes del PJ ortodoxo. Tipos, pibes, a los que he visto realizar maniobras dignas de la más rancia y reaccionaria derecha peronista. ¿Quién se rebela contra esos?
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  8. Típico análisis suyo, Padilla. Pero no jorobe mucho conque los jóvenes se rebelen, porquie en una de esas lo hacen y se van para otro lado.
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