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Pedagogías salvajes

Parece que somos expertos en producir niños que después no aguantamos, y después, encima, echarles la culpa. ¿Pero qué sucedería si todos los docentes permitimos que se nos salga la cadena en vez de dar algún ejemplo de autocontrol?

Pedagogías salvajes

Menuda tarea educar en un contexto social de alto nivel de conflictividad en que los problemas se convierten en confrontaciones y las confrontaciones en guerras, en donde se reclama justicia por mano propia y mano dura.

 Políticos y religiosos afirman que hay que enmendar la mala crianza que le damos a los niños con cinturonazos y coscorrones; es decir, enderezarlos a ellos, a los niños que supimos conseguir. Porque parece que somos expertos en producir niños que después no aguantamos, y después, encima, echarles la culpa.

Lo que sucede es que estamos cada vez más flojos en las tareas más engorrosas de la crianza y también, y sobre todo, en hacerles lugar en este mundo lleno de contradicciones y sumarlos como ciudadanos.

Entonces, luego de años de mirar hacia otro lado, de decirles “si” cuando es “no”, de aflojar cuando hay que permanecer firme, los ponemos en penitencia, les gritamos, les pegamos, los acusamos de inútiles y tarados, queremos usar alguna ortopedia social que los enderece.

Padres y docentes naufragamos en esta brecha generacional que hemos creado y llenado de cocodrilos, absteniéndonos de educar y luego exigiendo que otro lo haga. 

Nos acusamos mutuamente y les ofrecemos una escuela tipo fábrica, obligatoria, poco hospitalaria y anclada en la modernidad, atrasando 30 años.

Y los pibes ven esto, contradicciones y disputas entre adultos que nunca se ponen de acuerdo sobre cómo hay que educarlos y para qué, que se tiran la pelota entre ellos.

 Como muchos padres parecen andar en otra cosa, la sociedad en su conjunto les reclama a los docentes que les pongan límites, que disciplinen la tropa, que les insuflen la volátil y efímera motivación, que lo hagan ellos y sin molestar demasiado, porque los demás están demasiado ocupados en otra cosa. 

Como muchos padres parecen andar en otra cosa, la sociedad en su conjunto les reclama a los docentes que les pongan límites, que disciplinen la tropa, que les insuflen la volátil y efímera motivación, que lo hagan ellos y sin molestar demasiado, porque los demás están demasiado ocupados en otra cosa. Y bajo esta presión de educar pero no mucho, de disciplinar pero sin reprimir, de exigir pero dejar pasar, muchas veces colapsamos , implosionamos o explotamos. Algunos se enferman, otros faltan a mansalva y a algunos se les sale la cadena.

Y el tema es que no son los pibes la causa, ellos simplemente son parte del problema, de quién se hace cargo de cuidarlos y orientarlos, de educarlos.

Y en este ring side que es la educación hoy, un docente es golpeado por aquí y otra docente pierde la chaveta por allá. Todos contra todos. Docentes agobiados, instituciones desgastadas, padres que golpean el mostrador y pibes indiferentes y desmotivados, basta una chispa para que todo explote, de un lado o de otro.

La libra de carne de hoy es un video, en que una profe desbocada filmada en la “intimidad” del aula, queda expuesta públicamente. Frente a un hecho tan complejo que involucra a muchos actores, abundan las simplificaciones de siempre -en donde hay buenos y malos, blancos y negros- y repican las redes sociales burbujeando odios y, en la mayoría de los casos, justificando el exabrupto, por supuesto, culpando a los pibes, que es lo preocupante, pues "ellos la provocaron", “la sacaron” de quicio, tienen ese poder.

 Y creo que no es necesario volcar en los pibes tanto odio, para "justificar" a una docente que aparentemente ama apasionadamente lo que hace, que tiene trayectoria y un compromiso enorme con sus pibes 

Y creo que no es necesario volcar en los pibes tanto odio, para "justificar" a una docente que aparentemente ama apasionadamente lo que hace, que tiene trayectoria y un compromiso enorme con sus pibes -que se resisten a aprender-, que un día explota. Todo está a la vista, pues el video no puede ser desmentido, ni negado o enmascarado con explicaciones. Es crudo y fiel a lo sucedido, nos sienta en un banco en una escuela y nos pone en el lugar de la profe o de los pibes, según nos convenga. Nos queda eludir la otra violencia, la de la interpretación.

Y lo que muestra el video es mucho, está lo que se dice y cómo se dice. Se dice que el trabajo docente es agotador y que termina quemando al más entusiasta, que no hay esfuerzo que conmueva a los pibes que están en un más allá de todo, que hay docentes que dejan el pellejo en clase y no consiguen ni un mísero gramo de motivación por parte de sus alumnos, y que experimentan, a diario, un desprecio de sus saber y maltrato, que la indiferencia y la apatía los dejan exhaustos. Respecto a cómo lo dice, lo dice en el desborde, visceralmente, sin filtro, sin pudor, dejando que fluya por su boca su enojo, su frustración, su ira. Cuestionamos el cómo, porque es inaceptable y nos interrogamos sobre qué sucedería si todos los docentes permitimos que se nos salga la cadena en vez de dar algún ejemplo de autocontrol y tolerancia a la frustración, de respeto y buen trato, a pesar de todo.

Y esto sucede en un colegio de la Universidad, que depende de la facultad donde se forman docentes. Otra cosa hubiera sucedido si la escuela en cuestión fuera estatal, de la Provincia, o privada, cualquier docente puede imaginarse un escenario totalmente distinto.

La empatía hacia la docente fluye, también sin filtro, pues trabajar hoy con adolescentes es desgastante, por las razones evolutivas típicas y por un contexto que no les ofrece ejemplos, alternativas, certezas ni orientaciones. Pero tenemos la cordura de pensar que hay reacciones que causan un enorme daño, no sólo a los pibes, a la escuela y al docente mismo. Tampoco se puede sostener la lógica del ojo por ojo, maltrato por maltrato. 

Tampoco aligerar la responsabilidad del adulto culpando a los pibes, ya no por lo bajo, sino en los foros de diarios y en los pasillos, que nos observan, que ven que hablamos no sobre ellos sino más bien "encima" de ellos, como es habitual; asimismo declamar el acto como una reivindicación pues hay quienes afirman que hizo lo que todos quisiéramos hacer y no nos permitimos. Porque es precisamente ese el autocontrol que le pedimos a los pibes, asimismo, el trato respetuoso que les exigimos y a menudo, no logramos. Y, bien, somos humanos y algún día podemos equivocarnos y mucho. 

El problema sería que en vez de aceptarlo tratemos de embalsamarlo con explicaciones o echar culpas, justamente encima de aquellos a quienes pretendemos educar.

En este relato salvaje no hay buenos o malos, hay una sociedad loca que sanciona y premia en forma simultánea y un episodio de desborde que muestra las muchas contradicciones que enfrentan a escuelas y familias, a docentes y estudiantes.

Hay un campo educativo complejo en el cual el agotamiento que es mutuo, del docente que se inmola en la pira de la indiferencia y del pibe que está muchas veces solo, en una escuela que pasa por fuera y muy lejos de su vida.

Y hay que recordar que, si bien todos perdemos la chaveta cada tanto, sabemos (y eso tratamos de enseñarle a los pibes) que en dos minutos de locura nos podemos timbear la carrera, la vida, un prestigio construído con trabajo o la libertad, como también causar daño. Controlar esa violencia con la que vivimos a flor de piel, en la escuela, en la calle, al mando de un grupo de alumnos en medio de una arenga política o al volante de un vehículo, en la cancha, es una tarea que ninguna escuela nos puede dar para hacer en la casa. .

Opiniones (7)
18 de agosto de 2017 | 16:08
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18 de agosto de 2017 | 16:08
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  1. nbc, coincido con vos totalmente... Y cuando fue el debate del "Sí al Chirlo..." y participé dando mi opinión. Que consistía en que no era el método adecuado. Que sólo genera más violencia y que los hijos no comprenden con un golpe ( o más... en el peor de los casos) sino explicándoles desde chiquitos las cosas. Dándose un tiempo para traspasarles los valores y que los hagan propios. Y me dio mucha pena ver el porcentaje de la encuesta en esa oportunidad... Veo que no estaba equivocada, la Violencia engendra Violencia. Y no lo digo yo, lo afirman todos los especialistas en infancia.
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  2. Lo que hicieron los alumnos está mal. Lo que hizo la docente también. Y si es la Autoridad, debe dar el ejemplo. Ser la Autoridad no sólo da derechos sino que implica Responsabilidades. La verdadera Autoridad se gana con Respeto, la Violencia no genera Autoridad; engendra Violencia. Los que "defienden" a la docente no la defienden ( la enorme mayoría seguramente ni la conoce). Están defendiendo una actitud violenta. Es lamentable pero está muy enferma de violencia la Sociedad. Pero las Autoridades deben dar el EJEMPLO. Como muchos maestros y docentes que seguramente no reaccionan de esa manera. Jamás puede admitirse que una docente le diga: " Te voy a matar" a un alumno!... Porque las palabras revisten gravedad. Las palabras llevan las ideas al plano de los hechos. Por más que "no haya sido en serio" como argumentan algunos para "defender" lo indefendible ( menos mal que no era serio! Aunque tampoco sonaba a chiste! No?) Las palabras son graves. Y más graves cuando uno es la Autoridad. Las palabras son tan graves que por algo el Código Penal prevé el Delito de Injuria, Calumnia y la Amenazas. Pero qué se puede esperar en un país que desde las más altas "Autoridades" se baja la línea de la Violencia y el Patoterismo... Que por un reclamo salarial se permite dejar ( con temperaturas bajo cero!) a cientos y a miles de familias sin gas y a los niños inocentes que ninguna culpa tienen, sin clases. Y nadie dice que eso ESTÁ MAL! Que está MAL hacerle pagar a gente que nada tiene que ver con sus reclamos y que tal vez ganan mucho menos! Pero NO JODEN A LOS DEMÁS! Que por un reclamo pecuniario se pueden cortar las calles e impedirle a los demás ciudadanos transitar como lo garantiza la Constitución... Y el Código PENAL EXPRESAMENTE PROHIBE!!! Y otra vez, ciudadanos que tal vez ganan menos, no han cobrado ningún aumento y no tienen nada que ver con la exigencia. Estamos viviendo una violencia in crescendo y los que deberían mantener la templanza y dar el ejemplo no lo están haciendo. Ojalá alguna vez comprendamos que con violencia no se logra NADA MÁS QUE MÁS VIOLENCIA.
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  3. La educación ha perdido mucho en ésta última decada en Mendoza. Hay muchos responsables y muchos cómplices que , por un buen sueldo, se olvidaron los principios en algún lado.
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  4. Nadie ha visto el documental "La educacion prohibida"? antes de debatir estos temas hay que verla. Tan solo vean el trailer y si les interesa esta completa en youtube. aca el trailer https://www.youtube.com/watch?v=BPME2GHBe9s
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  5. Yo no se si este es un problema de "banque". "Yo banco a la docente o yo banco a los alumnos" ¿Dónde estamos parados? En una sociedad totalmente anómica que pide "mano dura" para los delincuentes menores o en este caso, para los alumnos, mientras el mundo de los adultos es TOTALMENTE HAGO LO QUE SE ME DA LA GANA. Desde la presidenta para abajo, recomiendo a todos ver un capítulo de los Simpson en que llega un un consejero de autoayuda al pueblo y ante las groserías que hace y dice Bart, queda embobado y recomienda a que todos deben hacer hacer como el niño. Organizan un festival "Hacer como el niño" en la que todos los adultos hacen lo que se les da la gana: no trabajan, trabajan mal, son irresponsables, escupen, insultan...al final es un desastre. ES LA IMAGEN FIEL Y REAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA. La Constitución sirve si nos conviene, SI NO HAY QUE VIOLARLA, los jueces son buenos si fallan a favor o cajonean denuncias, un juez longevo no sirve porque es viejo, no porque juzgue mal. La corrupción avanza y toma todo, el deporte, la economía, la política, la religión... y está bien, SON LOS ADULTOS VIVOS. No hablemos de las leyes de tránsito porque es el lugar más común. Los chicos copian el modelo social que viven día a día. ANADIE LE IMPORTA LA EDUCACIÓN, tal vez a esa profe si le importa y se preocupa y por eso se rechifló. ¿Le importa a Sileoni la educación de los chicos? ¿Le importa a Vollmer? ¿Le importa a Cristina? ¿Le importa a Pérez? ¿Le importan los valores a los abogados que sacan delincuentes que han matado, ya sean civiles o policías de gatillo fácil?¿Le preocupa a la sociedad que tengamos un vicepresidente corrupto al extremo? La pregunta final ¿POR QUÉ LES SORPRENDE QUE LOS CHICOS SE PORTEN MAL EN LA ESCUELA? LA CIUDADANÍA ARGENTINA SE PORTA MAL TODOS LOS DÍAS.
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  6. "Políticos y religiosos afirman que hay que enmendar la mala crianza que le damos a los niños con cinturonazos y coscorrones"??? De qué época? ¿Repitiendo pibes (como hace nuestra DGE) en lugar de alumnos parecemos más jóvenes o cercanos a los chicos?. Como dice el Lic. Iaies: "Alguien debe hacer de adulto". Esto requiere un analisis bastante profundo.
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  7. Prof. Mónica Coronado en su análisis omitió hacer mención a que ud también es responsable del caos del sistema educativo actual, ya que fue funcionaria con un cargo jerárquico en la DGE en las Administraciones nefastas del Gob. Jaque y del Gob.Perez, que tanto daño e involución le han hecho al sistema educativo de la provincia de Mendoza. Acaso ya se olvidó de su gestión, o ahora se avergüenza de haber "avalado" este desprestigiado modelo?
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