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La distorsión entre buen juego y posesión

Estas dos características parecieran estar asociadas, aunque lejos están de serlo.

La distorsión entre buen juego y posesión

Habitualmente relacionamos posesión del balón con buen juego. Barcelona, en los últimos diez años, nos acostumbró y enseñó a concebir el fútbol desde otra perspectiva, desde una manera más arreglada y estéticamente correcta. Ante ese concepto, diversos entrenadores y hasta los mismos futbolistas han tratado de simular dicho despliegue, la mayoría sin éxito.

Lo cierto es que para lograr un juego aceitado, como el desplegado durante mucho tiempo por Pep Guardiola y por estos tiempos por Luis Enrique en Barcelona, se necesitan intérpretes adecuados y características ofensivas para que el desenlace sea óptimo y se obtenga el fin propuesto: el gol.

Buen juego y posesión no son conceptos que van de la mano, aunque bien pueden entrelazarse.

Ayer, Chile y Uruguay protagonizaron un verdadero choque de conceptos por los cuartos de final de la Copa América, partido que terminó con triunfo de la Roja por 1 a 0 en Santiago.

Chile realizó un culto de la posesión, terminando el partido con casi el 80%. Y por el contrario, los dirigidos por Oscar Washington Tabárez optaron por replegarse, esperar y tratar de encontrar alguna situación de contra. El dato: el equipo local creó una sola situación de gol en todo el partido: el gol de Mauricio Isla en el epílogo. Fue Uruguay quien tuvo las chances más importantes cerca del arco de Claudio Bravo. La cuestión a resolver y trabajar, entonces, es traducir esa hegemonía del juego en situaciones de riesgo.

Argentina Jamaica Copa America 2015 11

Por ese lugar deambula también la propuesta futbolística del seleccionado argentino, de una impronta y una ambición interesante pero sin ser contundente en los últimos metros. Por ahora, escasas cuatro conquistas en tres juegos, teniendo en cuenta la vocación ofensiva que pretende el Tata Martino y los nombres que posee el equipo nacional.

En el equilibrio, tal vez, esté la solución. Atacar y dejar venir, para poder salir con espacios y lastimar. Aunque los entrenadores, que muchas veces piensan más en el arco propio que en el rival, pretenden hacer de la posesión, además, un arma defensiva: “Si la pelota la tenemos nosotros, ellos no pueden atacar”. Tampoco parece descabellada la idea.

Esta Copa América nos ha demostrado poca contundencia, materia pendiente para cualquiera de las siete selecciones que quedan en el camino y que tienen el propósito de marcar la historia en Chile 2015. 

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15 de diciembre de 2017 | 18:09
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