opinión

Violetta en Mendoza, un adiós inolvidable y la incertidumbre de lo que vendrá

Los protagonistas del éxito infantil volvieron a deslumbrar a sus fans durante casi dos horas en el Arena Maipú. El adiós que una generación siempre recordará y la expectativa por el destino de Tini Stoessel.

Violetta en Mendoza, un adiós inolvidable y la incertidumbre de lo que vendrá

Violetta, el fenómeno infantil más popular y magnético de los últimos años, se presentó ayer en el estadio del Arena Maipú con localidades casi agotadas. Para esta tarde de sábado, están previstas dos funciones más, a las 16 y a las 19 hs.; con las que se completará en  Mendoza el adiós a los adorados personajes que interpretaron Martina Stoessel y su troupe durante tres temporadas en televisión, bajo la producción de Pol-ka y la distribución internacional de Disney Channel.

Una vez más, los protagonistas de Violetta demostraron la magnética devoción que ejercen sobre un público dominado por niñas que que oscilan entre los 3 y los 7 años. Deslumbradas durante casi dos horas, las pequeñas fanáticas gritaron, saltaron, bailaron y cantaron toda la lista de canciones. Más allá de la devoción que genera la protagonista de esta historia, el espectáculo da margen de lucimiento a varios de sus compañeros, y la potencia escénica se mantiene intacta aún cuando Martina está fuera de escena.

Violetta en el Arena show 17


A nivel de puesta, este exitoso producto cumple con todo lo que debe ofrecer un show internacional. Un escenario que cuenta con tres niveles, grandes pantallas de led, un llamativo vestuario, y un despliegue lumínico tan preciso como climático. A este combo se suma una banda en vivo con cinco músicos en escena, totalizando una veintena de artistas en escena. Como era de esperar, todo funciona impecable, sin fisuras, como un relojito. Para quebrar un poco tanto mecanismo aceitado, están las palabras y el juego de los protagonistas con el público, con el consabido y reiterado arengue de "¡hola Mendoza!, ¡vamos Mendoza!".

Si bien gran parte de la expectativa está puesta sobre la estrella de este espectáculo, cuyo plano carismático es indiscutible; en varios momentos da la impresión de que es León (Jorge Blanco) el que lleva las riendas del asunto, con un impecable dominio escénico y una energía justa, que se destaca por encima de algunos de sus compañeros propensos a pasarse de rosca. Ludmila (Mercedes Cambre) es también una de las piezas claves del show, su juguetona mixtura de glamour y soberbia resulta verdaderamente irresistible, y en cada aparición se gana la ovación de sus fans.

Violetta en el Arena show 21


El único aspecto un tanto incosistente y fallido en esta propuesta en vivo, tiene que ver con los nexos de texto y situaciones que van entre canción y canción. Está claro que la intención de esos fugaces interludios es que sean apenas bocadillos para introducir cada número musical, pero deberían estar más elaborados. El tono de esos momentos queda a mitad de camino entre los códigos televisivo y teatral. Les falta potencia, que no equivale a que los chicos tengan que exagerar en escena, pero sí tener recursos para que esos pasajes estén a la altura del resto del show. El salto cualitativo es notorio, del despliegue coreográfico y energético de las escenas musicales, a esas transiciones lánguidas que parecen salidas de un espectáculo infantil de baja factura.

De todas formas, y más allá de esa observación, el espectáculo es una fiesta de principio a fin. Canciones como En gira, On beat y Código amigas fueron coreadas por el estadio entero. Y el grado de carisma y empatía que genera Tini sobre el escenario es verdaderamente genuino. Su voz, su delicada estampa y el marco de una mirada que transmite una amable calidez; juegan un rol importantísimo en el fenómeno de identificación con su público. "Cuando era chica y llegaba del colegio lo único que hacía era bailar y cantar frente al espejo. Y ahora estoy aquí haciendo lo que amo, que es cantar y bailar para ustedes. Ustedes hicieron mi sueño realidad. Luchen por sus sueños". Un speach que, palabras más, palabras menos; la artista ha repetido infinidad de veces, pero que aún así resulta tan creíble como querible.

Violetta en el Arena show 16


En el bis final, Martina Stoessel apareció cual princesa con vestido largo para cerrar cantando Libre soy, el tema de la película Frozen que, en un segundo plano, podría tomarse como una alegoría de su romper con los compromisos de un fenómeno tan exitoso y demandante como ha sido el de Violetta. Con una gira despedida que ha incluido multitudinarios shows en Europa, y visitando en estos días diferentes ciudades del país, Tini y compañía se preparan para una maratónica serie de presentaciones en varios países latinoamericanos. ¿Qué vendrá después?. Esa es la gran incógnita. Si Martina sigue el molde de toda ex estrella Disney, la veremos despuntando una carrera solista en el competitivo territorio del pop. Un ámbito que sigue a rajatabla un recorrido repetido: del ángel carismático a la sexual provocadora. Tal vez Martina sea lo suficientemente creativa y astuta para ensayar una pirueta que la ubique en un lugar alternativo al de la estrella teen cosificada. Pronto lo sabremos.

Violetta en el Arena show 8


Opiniones (1)
17 de agosto de 2017 | 02:13
2
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17 de agosto de 2017 | 02:13
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  1. El show impecable, de principio a fin, no sé de quien dependía la organización, afuera todo era locura, nadie sabia por donde entrar, había filas por todos lados, la gente de organización desaparecida, ibas de una cola a otra y solo las madres te orientaban, malísimo todo antes de entrar, un DESASTRE.
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