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Argentina pasó en dos días de ser el peor al mejor equipo del mundo

Ayer la Selección argentina logró su primera victoria en la Copa América y de ser un desastre contra Paraguay, ahora somos el Barcelona de Messi.

Argentina pasó en dos días de ser el peor al mejor equipo del mundo

Ayer la Selección argentina logró su primera victoria en la Copa América y parece que lo ocurrido el martes pasado contra Paraguay quedó absolutamente en el olvido.

Digo esto porque muchos amantes del fútbol tomaron el sorpresivo empate ante el equipo de Ramón Díaz como un ejemplo de lo que no hay que hacer (en eso coincidimos), pero las críticas llegaron a ser totalmente desmedidas.

Si bien la igualdad ante los paraguayos nos dejó a todos los argentinos con ese sabor amargo de no poder comenzar con el pie derecho una competencia internacional, mucha gente volvió a caer en la crítica fácil, desmedida y sin sentido.

El hecho, que además es innegable, de que Argentina tuvo dos facetas en dicho partido es una verdad ineludible. 

El equipo en el primer tiempo fue una tromba y si siempre pudiese mantener ese nivel estaríamos, sin dudas, ante el mejor equipo del mundo por lejos. Pero esto es fútbol muchachos. Y el segundo tiempo se vio todo lo contrario a la primera mitad. 

Los defensores se mostraron muy a destiempo a la hora de los cruces, hubo malas decisiones, los volantes no agarraban la pelota y, encima, nos hicieron los goles en los momentos que más duele.

Todo eso es cierto y coincido plenamente en que se vio un equipo partido entre el éxito y la desorientación.

También coincido con el tema del Tata Martino. No se si fue que se lo comió el debut y quiso poner a todas las figuras por ponerlas, si fueron los nervios de su presentación tras una etapa anterior exitosa o si pensó simplemente que los cambios que hizo eran lo mejor para el equipo en ese momento.

Ahí también coincido con la gente que criticó al entrenador argentino y su primer planteo al frente de la Selección.

Ahora, y teniendo en cuenta el resto de las posibilidades, Martino solo había dirigido hasta ese momento 90 minutos de competencia oficial, lo que fue una crítica totalmente desmedida si tenemos en cuenta el poco tiempo de trabajo que lleva.

Pero no la crítica por el juego, porque evidentemente tenía que ser criticado por el mal planteamiento y los cambios que hizo (sobre todo por poner a Tevez de volante). 

Ahora, de ahí a escuchar que “son todos un desastre”; “Martino se tiene que ir ya”; “para que viene Messi si no quiere jugar, se hubiese quedado en España; “trae a Tevez y no lo pone”; “si seguimos así nos agarran los uruguayos y nos hacen 4”; "Martino no sabe lo que hace, se tiene que ir ya" y demás, no me parece que sea sano ni para el equipo, ni para la construcción del mismo, y mucho menos para un futuro serio.

Ahí si que no coincido. Lo respeto porque cada uno tiene derecho a pensar lo que quiera, pero me diferencio porque siento al fútbol de otra manera.

No se puede pedir la renuncia de un tipo que no lleva ni dos partidos con la Selección, como tampoco, guste Messi o no, decir que “no sirve para nada”, que “no siente la camiseta”, sin realmente saber que pasa por la cabeza de los tipos en ese momento. Dudo mucho que Messi venga al país porque sí y que no le interese en lo más mínimo jugar con la celeste y blanca. Pero bueno, yo creo y quiero creer eso.

Repito que respeto las opiniones, pero en este caso creo que fueron totalmente destructivas. A título personal, y como mucha gente dice, no creo que Messi venga a jugar a la Argentina para nada o porque le de lo mismo, más allá de su reconocimiento mundial y el dinero que pueda llegar a tener.

Ayer, después de la muy buena victoria ante Uruguay, me dieron ganas de expresar este pensamiento porque después del triunfo volvimos a ser lo “más grande del mundo y no nos para nadie”. Tampoco coincido.

Ojalá, y obviamente me incluyo, empecemos cada uno a pensar bien a la hora de actuar y opinar. No podemos pasar del éxito al fracaso y viceversa en cuestión de segundos y sin argumentos. Porque en definitiva, ni contra Paraguay eramos los peores, ni ahora somos los mejores. 

Es un proceso nuevo, con una idea nueva y con un objetivo a futuro. Después las cosas pueden cambiar o los resultados mandar, pero la cuestión es dejar trabajar y apoyar; y sí criticar cuando la situación lo amerite.

Opiniones (1)
19 de agosto de 2017 | 00:57
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19 de agosto de 2017 | 00:57
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  1. muy buena nota, excelente tocayo! Abrazos
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