opinión

Un hito democrático y un ejemplo al mundo

No hace falta dar nombres, pero el discurso del desánimo y del derrotismo sabemos de dónde proviene.

Un hito democrático y un ejemplo al mundo

Lo más difícil es sacudirse las cadenas de la cabeza y del corazón. Son esas cadenas del colonialismo cultural. Las que se encargan de reforzar con doble candado algunos políticos y periodistas argentinos, con la vieja cantinela de frases remanidas como “los argentinos somos así”, “el problema de este país es que está lleno de argentinos” o “no vamos a cambiar más”. Es la típica actitud de vasallaje que tanto combatieron San Martín y Belgrano, entre otros. Ellos no sólo combatieron a los colonialistas de afuera, sino también a los colonialistas mentales de adentro, los que siempre están mirando allende el mar, en vez de mirar de vez en cuando para tierra adentro.

No hace falta dar nombres, pero el discurso del desánimo y del derrotismo sabemos de dónde proviene.

Lo que pasó esta semana con las marchas que congregaron a cientos de miles de argentinos bajo el lema Ni una menos, es una refutación rotunda a todos esos personeros del fracaso. No sólo fue una extraordinaria muestra de rebeldía bien entendida contra una situación injusta, perversa e insoportable que soportan las mujeres, sino que además ha sido la punta de lanza para una lucha más general e internacional. Además de las marchas multitudinarias en Buenos Aires, y Mendoza, hubo otras similares en decenas de ciudades argentinas y también en Montevideo y Santiago de Chile. Y el tema ha prendido en otras latitudes, sobre todo en Europa, donde el problema también existe, aunque quizá con matices o con otras causas y consecuencias.

Ni una menos liniers


En este sentido, la movida Ni una menos está siendo un faro en la lucha mundial por los Derechos Humanos, y Argentina es ese faro, como lo viene siendo también en la cuestión de memoria, verdad y justicia con relación al genocidio de los años 70.

La marcha es el puntapié inicial de lo que puede constituirse en un nuevo hito para nuestra democracia. Porque en los últimos tiempos, hemos avanzado con marchas y contramarchas. En los '80 fue el turno de la consolidación de la democracia formal, venciendo definitivamente el peligro de nuevos golpes de Estados, por lo menos encabezados por militares. En los '90 quizá hubo un retroceso, con el vaciamiento de contenidos de la democracia y la consolidación de un individualismo intrínsecamente opuesto al concepto de democracia. Pero a partir del estallido del 2001 y sobre todo a partir del 2003 con la llegada de Néstor Kirchner al gobierno, la democracia volvió a dar un paso al frente con la incesante recuperación de derechos para el pueblo que sería larguísimo de enumerar en esta columna. Quizá ahora sea el momento de dar otro paso al frente e ir definitivamente hacia una democracia más participativa. Esa es la semilla que quizá ha dejado la marcha de Ni una menos. Porque en realidad, en los últimos 12 años se ha avanzado mucho también en torno a los derechos de la mujer y la protección de las víctimas de la violencia machista. Se han dictado muchas normas y leyes que vienen a mejorar en teoría esta situación. En algunos casos hay resultados concretos, como por ejemplo el rescate por parte del Estado nacional de más de 8.300 mujeres víctimas de la trata de personas. Pero muchas otras leyes han quedado ahí, como una herramienta muy útil pero que muchas veces no se utiliza como se debería. Por eso, esta enorme muestra de poder popular, si es capaz de transformar la bronca en acción, puede hacer que vayamos hacia una democracia más participativa, empezando por el tema de la violencia contra las mujeres y agarrando en nuestras manos esas herramientas que ahí están.

Y esto también es un gran ejemplo que la Argentina está dando al mundo, comparable con los más de 400 represores condenados y presos (algo único en el mundo); comparable también con la lucha vanguardista que la Argentina está dando en la ONU por la regulación de las reestructuraciones de deudas, que sería un arma mortal contra los fondos buitres y contra la dictadura financiera mundial. Así que lo que pasó esta semana con las marchas de Ni una menos es una muy buena noticia por muchísimos motivos, pero además es una noticia de política internacional y está haciendo punta para que otros pueblos del mundo también alcen su voz en contra de este fenómeno. Porque cuando hay una mujer muerta no se trata de “un tipo enfermo”, sino de una sociedad enferma, enferma de un capitalismo asesino que usa a las personas como mercancía, y sobre todo a las mujeres, que son las más vulnerables por muchos motivos también frutos del capitalismo salvaje.

Por todo esto, y muy a pesar de los denostadores profesionales de la argentinidad, nuestra querida Patria, que no son otros que nosostros mismos, acabamos de dar un ejemplo al mundo.

Mariano Saravia.

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24 de octubre de 2017 | 07:28
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