opinión

Patria y Bienaventuranza

Este es el camino en el que el Santo Padre está llevando la Iglesia Universal.

Patria y Bienaventuranza
"La Patria no es la tierra, sin embargo los hombres que la tierra nutre, son la Patria. La Patria no existe sin el amor de sus hijos. Nadie es Patria. Todos lo somos".
Jorge Luis Borges


"El amor a la propia Patria debe reflejarse en el respeto a las otras".
José Ingenieros


Esta es la primera celebración de nuestra Fiesta Nacional como Embajador Argentino ante la Santa Sede, fuera de mi país y lo vivo con gran emoción, este evento que coincidió, además, con un momento muy particular del Pontificado de nuestro querido Papa Francisco, el primer Papa latinoamericano de la historia, un Papa argentino, un Papa compatriota.



"La Patria es el Otro" manifestó la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Es una definición muy actual en Argentina y en América Latina. «La Patria es “el otro”, es el que todavía no ha podido conseguir trabajo, o que consiguiéndolo no está registrado, la Patria es el que todavía trabaja y lucha para tener su casa propia; la Patria es el joven que no estudia porque tiene que trabajar para ayudar en su hogar; el otro es el que sufre adicciones, y que tenemos que rescatarlo; la Patria es estas mujeres que han luchado 35 años pidiendo justicia, la Patria es esos miles y miles de emprendedores».



El Cardenal Jorge Bergoglio define que « la Patria florece cuando vemos "en el trono a la noble igualdad", como bien dice nuestro himno nacional. La injusticia en cambio lo ensombrece todo. Qué triste es cuando uno ve que podría alcanzar perfectamente para todos y resulta que no».


Jorge Bergoglio.



Para el Papa Francisco, la Patria es el mundo y “el otro” son, por ejemplo, los migrantes en las aguas del Mediterráneo. En 2013, en la isla italiana de Lampedusa el Santo Padre hizo un fuerte llamado a la Comunidad Internacional para que actúe con decisión y rapidez con tal de evitar que semejantes tragedias no se repitan, recordándonos que «Son hombres y mujeres como nosotros, hermanos nuestros que buscan una vida mejor, hambrientos, perseguidos, heridos, explotados, víctimas de guerras que nosotros les fabricamos».(bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados)



“El otro” son los explotados por esa forma de "esclavitud moderna" que es la trata de persona que el Papa pide que sea declarada crímenes contra la humanidad (bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados).



“El otro” son los excluidos del sistema a quienes dirigió su primera Exhortación Apostólica, "Evangelii Gaudium", en la que el Pontífice advirtió que «mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo (bienaventurados los pobres porque de ellos será el Reino de los Cielos);


“El otro” son las víctimas de la violencia para quienes el Santo Padre se compromete con sus numerosas iniciativas en favor de la paz , en Siria, Palestina, Cuba, Ucrania, Irak, Túnez. (bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios);


 


“El otro” son los cristianos perseguidos para quienes Papa Francisco pidió la intervención de la Comunidad Internacional.


(bienaventurados seréis cuando por causa mía, os insulten y digan toda clase de calumnias contra ustedes, alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos).



Encaminando los procesos de beatificación de Mons. Óscar Arnulfo Romero, Mons. Enrique Angelelli y Don Helder Cámara, acerca de los cuales el teólogo Gustavo Gutiérrez, el sacerdote peruano autor de la Teología de la Liberación, comentó: «Ha caído un muro. Ha cambiado el sentido del martirio. Normalmente se es mártir porque se es asesinado "en odium fidei" (en odio a la Fe por profesantes de otra Fe), pero este no es el caso de Romero ni de Angelelli. Fueron asesinados por que se decían cristianos. Como decía el documento de Aparecida fueron asesinados por seguir a Dios, a la Iglesia y al pueblo. Es muy interesante. Es una extensión del significado del martirio. Ofrecieron testimonio de la justicia y de la dignidad humana». (bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos)


Invitando a no desesperar de la misericordia de Dios y a no cansarse de pedir su perdón (bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.)



A ese respecto, como argentino no puedo no pensar con esperanza a lo que a su respecto explicó Mons. Eduardo Pironio en su ponencia de la II Conferencia Episcopal Latinoamericana que tuvo lugar en Medellín en 1967 sobre la interpretación cristiana de los signos de los tiempos: «cuando el hombre toma conciencia de la profundidad de su miseria se va despertando en él hambre y sed de justicia verdadera que lo prepara a la bienaventuranza de los que han de ser saciados, y se va creando en su interior una capacidad muy honda de ser salvado por el Señor».


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