opinión

La fuente de los ñoquis

No los buscamos, porque es difícil ubicarlos. Pero cuatro ñoquis "cayeron" solos "en defensa de sus derechos" frente a la embestida general.

“Nos contrataron para hacer lo que hacemos, tenemos nuestros derechos”. “A mí nadie me va a decir lo que tengo que hacer, soy bastante grande y trabajo a mi manera, de una forma especial y mucho más que los que marcan tarjeta”. “Yo estoy no de lunes a viernes: de lunes a lunes”. “Respondemos al que nos nombró; en todo caso, que él responda ante el Estado”.

Esta colección de frases, evidentemente pronunciadas por personas que están a la defensiva, corresponden a “ñoquis”, personas que cobran un salario del Estado pero que no van a trabajar como lo dice el Estatuto del Empleado Público. Y se los llama de esa manera (para los distraídos que no se han dado cuenta) porque el 29 de cada mes es el día en el que tradicionalmente se come ñoquis y se pone un billete debajo del plato. Se supone que estos empleados del Estado del que todos hablan, pero de los que la política, en general, se niega a tener constancia de su existencia, aparecen solo a fin de mes, a cobrar. Aunque hoy en día con la bancarización de los salarios ni siquiera hace falta que aparezcan por alguna oficina: van y cobran con su tarjeta de débito, en el mejor de los casos. O esperan que su "padrino" lo haga por ellos -luego de apropiarse de sus tarjetas- y darle una porción de su sueldo.

"Nuestros ñoquis" son cuatro. Se identifican como “radicales, peronistas y demócratas” y se sienten “ofendidos”, “atacados”, “ninguneados”, “bastardeados”, “usados”, “marginados” –tal la cantidad de calificativos usados en el insólito diálogo mantenido- por “todos”. Quieren hablar. Tienen el ceño fruncido y una de ellos oficia de vocera. El resto, cuando habla, la mira a ella, como esperando aprobación. Aclaran que "no nos manda nadie", "no queremos que sepan que vinimos", "no queremos fotos" y ni hablar de dar a conocer nombres y funciones para las que fueron nombrados. "No existen".

¿Se siente humillados por todos?

- Sí, todos.

¿Incluyendo por los que los nombraron?

- … Sí… en realidad no. Por ustedes, los periodistas; los partidos políticos que nos esconden; los empresarios que no entienden nada de lo que es trabajar y les encanta decirnos lo que hay que hacer. Los que hablan y no saben, que son la mayoría.

Les diría que la gente se siente insultada por su existencia. ¿No les parece a ustedes que el que tiene que trabajar todos los días no tiene derecho a tenerles bronca?

- No tienen derecho. Nosotros trabajamos, bajo otro régimen

¡Pero no es legal! ¿Por qué no le piden a sus padrinos que lo legislen y blanquean?

- Eso pregúnteselo a ellos si es tan valiente. El asunto es que nosotros trabajamos y mucho. Y además sufrimos el escrache de todos.

Ese fue, más o menos, el tono de la conversación con cuatro ñoquis que “cayeron” a “aclarar el asunto” de lo que pasa en Guaymallén, en medio de una polémica que junta condimentos para un cóctel vomitivo: cuentas poco claras, sospechas de fraude electoral, pago de sueldos a gente que no trabaja e investigación judicial por un presunto enriquecimiento ilícito.

¿Y la condición de ñoquis es lo que los hermana?

- …

Digo, yo no tengo como corroborar que ustedes son, como dicen, “dos radicales, un peronista y un ganso”…

- Lo somos y que la izquierda no se haga la boba porque también tiene sus ñoquis, nada más que la venden más bonita. Lo que nosotros queremos que todos sepan es que cuando nos contrataron lo hicieron para que trabajáramos en cuestiones políticas, recogiendo las inquietudes de la gente. Y no vamos a aceptar que un nuevo gobierno nos mande a trabajar.

¿Lo dicen por la campaña de Bermejo que promete eso y termina reconociendo que hay ñoquis a patadas?

- Sí.

- No.

- Bueno, en realidad por eso también. Pero sobre todo porque hay un candidato de mi partido que anda diciendo que el 11 de diciembre si él gana, “se terminan los ñoquis” y, primero, tengo que decir que no le creo porque ellos también los deben tener, pero, segundo, también quiero decir que no lo vamos a permitir…

¿De qué partido es usted?

- Radical. De toda la vida. De mis abuelos soy radical. Pero los que me acompañan también tienen años de militancia. Y eso los empresarios no lo entienden porque solo buscan ganar guita. Usted que estuvo en política sí debería saberlo, pero parece que se hace “el otro”.

Pero acá los que están violando las leyes son ustedes, no yo, ni los empresarios ni “la gente”, como ustedes dicen…

- Nosotros no. Tenemos el aval de nuestros jefes…

¿Y quiénes son?

- ¿Para qué lo pregunta? ¿Para perseguirlos? Mire: sin política no hay nada. Y la política somos nosotros. No se engañe que esto no es Europa, como a usted le gusta decir y analizar. Esto es Guaymallén.

La charla, informal, sin fotos ni nombres para dar fue esclarecedora, a pesar de lo insólito. Su palabra no representa, sin dudas, el factor común de la política, que es mucho más que eso que dijeron los ñoquis ofendidos por el reclamo de transparencia. Sin embargo, sí dejan en superficie la impunidad de una situación que parece ser más profunda y arraigada de lo que en los comentarios todos podemos hacer.

Esta “unión de ñoquis” los pone, inclusive, por encima de los partidos y conforman un movimiento propio. Es espontánea. Se sienten en riesgo y comienzan a levantar cabeza desde sus recónditos lugares de acción.

Han cobrado vida por encima de los padrinazgos bajo los cuales fueron cocinados bajo el hervor de la complicidad de múltiples sectores. Es probable que el vencimiento de los pequeños liderazgos bajo los que crecieron pongan en riesgo su continuidad y deban, de algún modo, sindicalizarse para defenderse.

Pero hay más:

¿Y no les molesta que otros tengan derecho al ascenso y ustedes estén siempre igual, por no ir a trabajar?

- Esa es la basura que generan los sindicatos. Pero bueno, son las reglas del juego… Siempre está la posibilidad de que uno gane y suba y después se pierda…

¿Y allí bajan o se quedan en dónde están?

- No, no tienen por qué bajarte de categoría ni echarte.

¿¡No!? ¿Ni siquiera por perder? Pensé que en la lógica, ese riesgo, al menos, lo tendrían que correr.

-Somos la política, como se lo dijimos. ¿O usted qué cree que es la política? ¡No se haga el tonto!

Ya han tomado una decisión: que no gane el que los quiera echar. Y si dicen que son la política, se presume que quien los quera sacar de juego o ponerlos a trabajar son “la antipolítica”. Lo desprecian. Por ello, entienden, “hay que unirse más allá de los partidos”, lo que en otros ámbitos se conoce como “cooperativa” o, inclusive, cuando se trata de la violación colectiva de una ley, de una “asociación ilícita”, una figura que para la justicia siempre ha sido muy difícil, sino imposible, justificar.

¿Pueden ponerlos a trabajar? Es imposible si no quieren y si sus padrinos tienen poder, todavía. ¿Pueden ser echados? En el Estado, nadie echa a nadie. ¿Y si se los convoca el mismo día a la misma hora a presentarse al lugar en donde dicen prestar trabajo, bajo una inspección con poder para determinar la situación? En este caso, hay muchas respuestas posibles y los “padrinos” ya las tienen a todas pensadas. Al fin y al cabo, los salarios de concejales y funcionarios municipales, directores, subsecretarios y funcionarios políticos es alto a cambio de poco: estar. 

Tienen todo el tiempo para pensar respuestas. Las que deben darle a la prensa y las que tienen que darle a la justicia, en caso de que amenace con meter el hocico en “sus cosas”. Les firman planillas de asistencia aunque no asistan y, legalmente, están cubiertos. Marcan tarjeta y se van. La salida más usual es que “están en la calle, recogiendo inquietudes de la gente”. Y lo que tienen más en claro los responsables del sistema es que sólo serán evaluados por el voto popular cada dos años, fecha clave para activar a los ñoquis en la misión de no perder, de sostener la continuidad de la red que los contiene y de ampliarla. Porque lo que buscan es extender sus dominios e influencia, en un círculo vicioso que un día, quieran o no, se va a romper, porque resulta insostenible.

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Opiniones (10)
20 de octubre de 2017 | 04:36
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20 de octubre de 2017 | 04:36
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  1. Hace no mucho tiempo, asi como los sindicatos gustaban llamarse, por ej. " la familia metalurgica ", o " la familia docente ", escuche que los piqueteros desocupados que recibian un subsidio y presionaban no por trabajo sino por el aumento del subsidio, se llamaban a si mismos " la familia descoupada " como si ser desocupado fuera una profesion. Considerando esto, lo que podrian hacer estos muchachos de la nota, es formar un sindicato, el SUÑA, sindicato unido de ñoquis y afines y autodenominarse, " la familia ñoqui ". Por que no ? en este pais tan generoso todo es posible.
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  2. No se puede creer! La desverguenza ha llegado a tal punto que LOS ÑOQUIS AHORA DEFIENDEN A CAPA Y ESPADA SU CONDICION Y CASI SE ENORGULLECEN DE SERLO, AMPARANDOSE EN LA HIPOCRESIA DE LA CLASE POLITICA, YA QUE -COMO DICEN- TODOS LOS PARTIDOS TIENEN ÑOQUIS! Habría que eliminar el término "verguenza" del diccionario, por haber caído en desuso y no tener ya ninguna utilidad !
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  3. conozco a gente que está trabajando para el Sr. Marcelino Iglesias y son ñoquis desde hace muchisimo tiempo. No era que el Sr. iglesias iba a terminar con los ñoquis y corruptos......son todos iguales ponen cara de bueno y esconden la basura bajo de la alfombra......
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  4. No perdemos la capacidad de asombro, en este país generoso... VAYAN A LABURAR, ATORRANTES VAGOS CARADURAS!!!!
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  5. Esto es muy fácil: hay que votar solo candidatos honestos. Votaré a Stolbizer en la nacional y el resto en blanco.
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  6. Lo que faltaba, ñoquis que se justifiquen..., por que nadie investiga y dice lo que realmente pasa en Guaymallén?, todo es una mafia entre Lobos-Abraham y Narvaez, entre ellos tienen un pacto y manejan y transan a su antojo, por que se quedo callado Abraham despues del bochorno de las paso?, se dice que le ofrecieron la gobernación para las proximas elecciones, aparte de acomodar a sus consejales. Narvaez ante la critica de iglesias rapidamente transo con lobos para no perder ventaja. pero igual va a seguir todo igual ya que seguro gana Lobos.
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  7. Gabriel: voy a intentar hacer de este problema una oportunidad. No es extraño que existan estos personajes, ni aquí, ni en el país, ni en ningún país del mundo, como tampoco lo ha sido a lo largo de la historia, es más, el propio Gral. San Martín se valió de ellos tanto en Bs.As. como en Chile y Perú. En USA le llaman lobystas y en otros lugares con otros eufemismos. Estoy de acuerdo con ud. en que está llegando el tiempo de que esto se "institucionalice", es decir, ya que son necesarios, han sido necesarios y seguirán siendo necesarios, en virtud de la dinámica social, por la propia actuación de la política en la vida real y la específica necesidad del mundo empresarial respecto a introducirse en el mundo de la toma de decisiones, siendo que en una democracia ésta se hace desde la política, es oportuno, realista y casi republicano exigir que se haga una Ley al respecto y se los regularice, incorpore con derechos, garantías y obligaciones como a cualquiera, consignándose también sus límites, restricciones y periodicidades. El incorporarlos al mundo legal o blanquearlos también los beneficiará a ellos. Además que no todo tiene que ser de público escrutinio, sino que sólo basta que los órganos de control y contra poder constitucionalmente creados o a crearse, tengan la suficiente información como para que estas personas sepan que están incluidas, observadas, bajo inspección de las autoridades, institucionalizadas y protegidas. Nada más y nada menos.
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  8. A los que les de la edad, a la escuela de policía y a la calle a servir. A los que no, convenio con ATSA y curso de seis meses de enfermería y a los hospitales y salas El Estado no puede hechar, pero puede reubicar Y si no laburan tienen régimen policial o se las verán con la gente que va a la sala Pero nunca cargo administrativo, cargo con contacto directo con la gente, así "recogen sus inquietudes" y de paso las solucionan
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  9. Que hagan un sindicato... es lo que nos falta.
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  10. Que enorme verguenza, estos personajes producto de la corrupción intrínseca de la política de todos los tiempos, son una especie de "agentes de inteligencia" de cotillón.- DetrÁs de TODOS SUS ARGUMENTOS INACEPTABLES estan personas de muy dudosa idonidad, muy baja moral y ninguna ética.- Hay que detectarlos y hecharlos a la calle, sin misericordia ninguna, así como llegaron, que se vayan, en la mas absoluta oscuridad, como a ellos les gusta, con los mismos argumentos berretas que hemos leido en esta nota.- Inmorales todos ellos.-
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