opinión

“Ni una menos” no la parió tuiter

Compartan lo que tenemos para decir, las fotos de las víctimas que vamos a levantar.

“Ni una menos” no la parió tuiter

 A “Ni una menos” no la parió tuiter, ni la foto de un famoso, ni la adhesión de un candidato, ni siquiera una maratón de lectura: la parió el feminismo. Salió de esa concha amplia, estrecha, rapada, peluda, homo, hétero, lesbiana y trans, fresca y vieja. Esas múltiples conchas vivas que conforman al movimiento nacional de mujeres en Argentina.

El embarazo fue largo e intenso. Estuvo mucho más que nueve meses en el útero gigante, amplio y diverso de todas nosotras. Quizás comenzó a incubarse en los ovarios de las que hace diez años atrás empujaron la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Tal vez fue hace tres décadas cuando se hizo el primer Encuentro Nacional de Mujeres en el Centro Cultural San Martín y apenas se había recuperado la democracia. O cuando la primera mina puso su voto en una urna hace ya casi setenta años.

A lo largo de los años, las mujeres parimos Historia. Y también lo haremos el próximo miércoles de 3 de junio frente al Congreso de la Nación y en distintos puntos del país donde la idea de hacer un acto se multiplicó. Lo apresurado de la convocatoria hizo que el ritual se hiciera frente al Poder Legislativo, quizás uno de los tres poderes que ha dado los pasos más auspiciosos en materia de violencia contra las mujeres pero que todavía no debate algo fundamental para mantenernos vivas: la despenalización del aborto. Será ahí a las 17 horas, un horario que reúne y amontona.

Bienvenida sea la espontaneidad si sirve para que vengan muchos y muchas que vean, escuchen, compartan lo que tenemos para decir, las fotos de las víctimas que vamos a levantar, las diversas banderas y pancartas que van a flamear. Seguramente se leerá un documento, se enunciarán consignas que no son nuevas: ya son debatidas y masticadas por las 40 mil mujeres que el año pasado fueron a Salta al multitudinario Encuentro Nacional de cada año. Y que este año irán a Mar del Plata.

El grito que se escuchará esta vez es una voz que reclama vida, que busca poner en pausa a la muerte: “Ni una menos. Basta de femicidios”. Los varones no serán ni los obstetras ni los parteros ni los médicos de ese alumbramiento. Estarán ahí también para parir Historia junto con nosotras. Los creemos fundamentales con lo que entendemos es un problema de derechos humanos.

Mientras el canibalismo sexista siga existiendo y nos sigan matando, nuestro reclamo será el mismo: queremos decidir sobre nuestros cuerpos en el más amplio de los sentidos. Queremos decir que no y ser respetadas.

Dicen que las que estamos atrás de la convocatoria somos periodistas, escritoras y activistas. Yo digo que somos las sobrevivientes del patriarcado y que caminaremos las calles con la memoria histórica de las que estuvieron antes. No somos superheroínas, no descubrimos nada. Canalizamos una demanda, un hartazgo colectivo. Este reclamo no es “punitivismo feminista”. Tampoco somos “feminazis”. Es simple: el machismo nos obliga a vivir de manera precaria, nos negamos. Creemos que es posible que nuestras vidas sean vivibles de una manera mucho más digna.

Deseamos que el fervor popular en forma de foto y cartelito sea un mensaje que el Estado y la sociedad en su conjunto atienda. Y eso se traduzca en el cumplimiento de las políticas públicas y sus presupuestos, queremos abordajes judiciales que no revictimicen más a las mujeres, niñas y adolescentes. Pero sobre todo, repito: nos queremos vivas.

Como un boomerang las violencias cotidianas de las que somos víctimas tiene la potencialidad de reunirnos en lo que creemos es una lucha política. No hay edulcorante que alcance para suavizar nuestro reclamo. No hay foto de Tinelli, video de Susana o quien sea que vacíe de contenido el espesor y la densidad de nuestras demandas. Que los machistas y misóginos diarios limpien su conciencia posando para la cámara. Que se multipliquen los post, RTs, likes, favs si el próximo miércoles ganamos las calles.

La Historia de las mujeres ya está en marcha: en los barrios, en las calles, en las universidades. Camina a paso lento a veces, apura el recorrido en otros tramos. Pero hay una realidad innegable: no puede detenerse.

Opiniones (3)
17 de agosto de 2017 | 17:00
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17 de agosto de 2017 | 17:00
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  1. Es imposible no estar de acuerdo con una consigna que proteja la no violencia, pero de ahí a estar al lado de una mujer que hable como vos, se hace medio pesado. Uno a la mujer la quiere amable, sensible, femenina y no que ande revoleando la concha por ahí, sino te dejo mi pija para que le cuelgues una bandera y la hagas flamear en contra de los violentos. Eso de andar mostrando tetas y culos y después marchar en contra de la violencia es como si yo me saco un huevo y te muestro la mitad de mi pija y te digo que no me agrada la violencia. Hermana, bajate un cachito de la locura en la que estás subida que el mundo es asqueroso cuando lo mostrás así.
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  2. Parece que hay periodistas que no releen lo que terminan de escribir. Caen en contradicciones tan básicas como primero defender el Aborto legal y luego pedir por la Vida (??): "Quizás comenzó a incubarse en los ovarios de las que hace diez años atrás empujaron la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito" " El grito que se escuchará esta vez es una voz que reclama vida, que busca poner en pausa a la muerte: ?Ni una menos. Basta de femicidios? Entonces el reclamo es Vida para ellas, aborto para el no nacido. No cierra ...
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  3. Esto es de un mal gusto absoluto: " Salió de esa concha amplia, estrecha, rapada, peluda, homo, hétero, lesbiana y trans, fresca y vieja. Esas múltiples conchas vivas que conforman al movimiento nacional de mujeres en Argentina." Es necesaria la ordinariez para defender un reclamo?? Yo creo que no
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