opinión

El maltrato psicológico

Se da en pareja, donde el hombre humilla a su compañera, o a la inversa.

El maltrato psicológico

El maltrato psicológico es la acción persistente que se manifiesta de manera tan sutil que la víctima no percibe cómo el agresor vulnera sus derechos y cómo le falta al respeto y la humilla, hasta que la víctima va perdiendo progresivamente la autoestima y seguridad en sí misma.

Pese a que habitualmente el maltrato psicológico se da en pareja, donde especialmente el hombre humilla a su compañera, no se puede obviar que el maltrato psicológico también se puede producir a la inversa, de la mujer hacia el hombre y, cómo no, entre personas del mismo género. Sin embargo, el marco de la pareja es el lugar donde más se sufre: el hombre maltrata emocionalmente a la mujer, y ésta, en su defensa, actúa, a menudo, con manipulación.

Mientras que la violencia tiene un efecto bidimensional, actuando nocivamente sobre la víctima tanto en el ámbito físico como en el psicológico, las consecuencias del maltrato psicológico habitual van desde la ansiedad crónica, la depresión por desesperanza, hasta cuadros psicopatológicos como el síndrome de estrés postraumático. La persona violentada se siente invadida por constantes pesadillas y pensamientos que interfieren su estabilidad y provocan una respuesta de constante alarma, lo cual la hace hipersensible a los elementos de su círculo, a los recuerdos y al ambiente donde sufre la violencia emocional.

El inicio y el proceso del maltrato es variable y depende de las personas que configuran la relación, con varias circunstancias. Unos empiezan en el noviazgo, con presiones psicológicas que son muestras evidentes de maltrato; otras presentan un sentido de posesión exagerado que implica una reducción de la libertad; y en otros casos se aprecia una persistente actitud controladora que limita la capacidad de reacción.

Los indicios del maltrato psicológico se pueden apreciar fácilmente: insultos reiterados, un tono de voz alto, duro y desagradable, comparaciones constantes y de desprecio, una mirada fija y altiva, un rostro que expresa asco, una risa sarcástica... Todos estos signos, que individualmente podrían ser el resultado de un momento de malestar, son claramente preocupantes cuando actúan juntos o en pequeños grupos, creando en la víctima un estado de baja autoestima y de tristeza continua.

Es necesario tener en cuenta los mensajes no verbales. Las palabras desprecian, pero los gestos muchas veces indican la verdadera profundidad de los sentimientos y de lo que se expresa. A veces las palabras dicen ‘te quiero’, mientras que los gestos muestran una incongruencia absoluta con la voz. Es en este punto donde es necesario atender adecuadamente para prevenir un posible cuadro de maltrato psicológico y emocional.

Indicios de maltrato psicológico

* La tergiversación del sentido de la realidad con frases sutilmente intencionadas. Tergiversar los hechos con un juego de palabras tendencioso es una prueba evidente de control psicológico. Por ejemplo, en la degustación de una comida, el maltratador afirma: ‘Hoy, sí que está buena la comida’. La víctima se da cuenta de que si hoy la comida está buena, lo que en realidad quiere decir es que habitualmente no lo está y que no suele cocinar bien. El juego implícito es hacer sentir a la víctima mal, incómoda y en deuda por no hacer regularmente la comida a gusto de su compañero.
* La moralización y el control de la verdad. Moralizar es una forma muy sutil de control porque la persona que agrede se cree la portadora de la verdad absoluta y juzga a los demás y sus acciones según su baremo. Un ejemplo serían las palabras paternalistas o aleccionadoras como ‘una mujer como corresponde pone la comida a su marido puntualmente en la mesa’. La opinión moralizadora se sitúa por encima de la realidad y obliga a que se actúe en consonancia.
* La interrogación sinuosa y persuasiva que intenta delatar. Interrogar de manera policíaca es un síntoma encubierto de maltrato. Preguntar el porqué se ha llegado tarde, fiscalizando con quien se ha estado o las razones del retraso indica un control psicológico. “¡Vaya! Ya has llegado tarde otra vez. ¿No te estarás viendo con el amante?”; esta sería una expresión que denota una actitud controladora mediante preguntas sutiles pero directas.
* Interpretar las cosas para darle un sentido diferente y pernicioso. Es realizar una lectura del pensamiento de la otra persona, dando un sentido diferente o manifiestamente tendencioso. Por ejemplo: ‘No has venido a tiempo porque no te ha dado la gana; te has cobrado lo que pasó ayer...’. La interpretación tendenciosa de un hecho determina un control sobre el pensamiento de la otra persona, quien se siente juzgada íntimamente de manera muy sutil.
* Mandar u ordenar. Una actitud constante y habitual de mandar y ordenar muestra una actitud manipuladora que fácilmente se puede considerar como maltrato psicológico. ‘¡Plánchame estos pantalones!, pero bien planchados, ¡como a mí me gusta!’. El maltratador piensa que el respeto de los demás se consigue con órdenes, sometiéndolos a su voluntad. Curiosamente, al revés, no le gusta que le manden ni está dispuesto a ayudar.
* Imponer soluciones de manera resolutiva. ‘A mí me apetece ir al cine; ¿para qué darle más vueltas?, ¡vamos al cine!’. Cuando se toman decisiones o se dan soluciones a problemas de manera unilateral y sin tener cuenta la opinión de los demás, es una prueba evidente que delata un trasfondo de maltrato.
* Criticar de manera persistente y destructiva. Se puede criticar de dos maneras: constructivamente y destructivamente. No se debe confundir con la crítica constructiva, sugerencia u opinión. Habitualmente, cuando se critica de manera destructiva y se persiste en la actitud, es un síntoma de maltrato, especialmente cuando en la reincidencia se desprecia la opinión de la otra persona: ‘¡Ni estoy de acuerdo contigo ni lo estaré nunca. No tienes razón, porque para tener razón deberías volver a nacer!’.
* Ridiculizar o burlarse de la otra persona en algún aspecto. ‘¿Crees que no sé bailar? ¡Tú sí que no tienes ni idea! ¡Cuando tú bailas todo el mundo te mira para reírse!’ Cuando alguien actúa con desprecio, ridiculizando a la otra persona y destacando aspectos negativos, es un claro indicio de maltrato emocional. Se puede observar más concretamente cuando junto a una crítica se incluye la ridiculización sistemática.
* Retirarse para humillar. Hay un tipo de agresividad y maltrato que se caracteriza por la falta de compromiso para arreglar una situación. ‘Me molesta verte así, me voy y no sé cuando volveré. No te molestes en esperarme, quizás no volveré en algunos días’. Esta es una respuesta de carácter pasiva pero agresiva, donde no caben otras actitudes para escabullirse de la acción. El maltratado se siente impotente ante una decisión unilateral de retirada y desconcierto sobre dónde irá y qué hará.
* Amenaza y coacción. La amenaza y la coacción es una actitud muy típica del maltratador psicológico. Si algo no se hace conforme él quiere, amenaza e intenta coaccionar de maneras sutiles o evidentes para conseguir su propósito: ‘Si me abandonas, te mato’. Es importante no olvidar que el Código Penal recoge las amenazas y las coacciones como delitos tipificados.
* Culpabilizar o hacerse la víctima. El agresor intenta manipular a su víctima, haciéndola sentir culpable, mientras que él se presenta como inocente. ‘Es ella quien me provoca y me saca de quicio; ¡es normal que me enfade y de vez en cuando le dé alguna bofetada!’. El agresor se defiende atacando y se presenta como la gran víctima de todo.
* La aprobación condicional. En principio, el maltratador aparenta mucha comprensión, pero es un espejismo, porque deja un sentimiento de culpabilidad en su víctima. ‘Amor mío, es verdad que tu madre está en el hospital, ¡ve con ella!, que te necesita!. Yo estaré aquí, solo, esperándote a que me hagas la cena; pero lo entiendo, en estos momentos ella es el primero para ti’.
* Tranquilizar comprensivamente cuando se ha actuado mal. Después de haber hecho algo erróneo o mal, y viendo el estado nervioso y descontrolado de la otra persona, el maltratador actúa como pacificador. Mientras ella ha perdido los nervios y el control de la situación, él se muestra comprensivo y accesible, tranquilizando la situación. Esta actitud es manipuladora y maltratadora, porque el mismo agresor se convierte en avivador y pacificador, una conjunción de actitudes que perturba a la víctima y la somete humillantemente.
* Despreciar y reprender. Una actitud de desprecio y reprensión implica maltrato psicológico, especialmente cuando el agresor controla las reacciones de la víctima con sus palabras y actitudes. ‘¡Eres una inútil!, ¡no haces nada bien!’ o ‘esta comida es insoportable, ¡no sé por qué como en esta casa!’.

Cómo no caer en el maltrato psicológico

* Respetar diariamente la opinión de la otra persona. Aprender a respetar con consideración y defensa la opinión del prójimo. Una opinión, por contraria que nos parezca, merece no solamente nuestra escucha activa, sino la defensa de su realidad. Las palabras contienen conceptos que son propios y que siempre necesitan el respeto más considerado.
* Respetar diariamente las decisiones de la otra persona. Cada cual es independiente y debe decidir lo que le conviene con libertad y sin interferencias. Se puede ayudar a ejercer el derecho a decidir con libertad cuando se ofrece toda la información necesaria, pero también cuando se deja el espacio suficiente para que la decisión sea absolutamente libre.
* Respetar diariamente el espacio vital de la otra persona. Cada ser humano tiene la necesidad diaria de apartarse geográfica, física y psicológicamente de su entorno para encontrar su propio equilibrio vital. No interferir en este espacio diario, protegiéndolo con nuestra participación de atención y respeto, es imprescindible para no caer en el maltrato psicológico.

Pedir ayuda, muchas veces las víctimas de maltrato psicológico sufren de una autoestima tan baja que llegan a pensar que es verdad todas las afirmaciones acerca de su persona. Sienten vergüenza de comentar estas situaciones con alguna otra persona. Sin embargo, el objetivo de esta nota es poder motivar a estas personas a que pidan ayuda, ya sea un médico, asistente social, psicólogo, maestro de escuela, etc, que seguramente podrá extenderle una mano para salir de esta situación.

Lic. Patricia Frascali

Psicóloga niñez adolescencia y familia

Trastorno de obesidad

Mail: patofrascali@gmail.com

Opiniones (2)
25 de septiembre de 2017 | 04:24
3
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25 de septiembre de 2017 | 04:24
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  1. Amén.-
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  2. Al sólo fin de debatir debo expresarle Licenciada que lo que ud. describe como maltrato psicológico en una relación yo lo considero como que es un trato hacia alguien que no se ama ni se respeta, ya que es imposible tratar a alguien de ese modo y ese alguien creer que es amado por quien así lo trata. Si luego de una primera expresión de las que ud. aquí señala, una mujer o un hombre aún sigue creyendo que el otro lo ama, simplemente es un necio, un zonzo o alguien que intelectualmente no tiene desarrollada la autoestima, ya que es muy fácil advertir que no lo aman, entonces yo me pregunto, al igual que lo hago cuando me hablan de maltrato físico, ¿para qué siguen al lado de alguien así? Eso no es racional y no merece que yo me detenga a solucionarle la vida a alguien que quiere ser maltratado. Es su problema. Tiene toda la libertad de irse del lado y se acabó. Si sigue es porque le gusta y eso no me lo tiene que endosar a mí como un problema, es su problema y no quiere resolverlo como se debe, así es que las consecuencias no pueden traspasármelas a mí. La sociedad no se puede detener porque alguien quiera seguir al lado de otro que no lo ama y lo quiera obligar a actuar como si lo amara. Es una locura que no tiene sentido.
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