opinión

La beatificación de Romero y los cambios en El Vaticano

El Papa no sólo es un líder espiritual, sino también el jefe de Estado de El Vaticano. Y en política internacional viene dando tantas sorpresas como en sus acciones dentro de la Iglesia.

La beatificación de Romero y los cambios en El Vaticano

Las noticias internacionales más importantes de la semana las da nuevamente el Papa Francisco. Luego de que el sábado 16 recibiera a Mahmud Abbas y fortaleciera su apoyo a la existencia del Estado Palestino, el sábado 23 se producirá finalmente la beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Lo del sábado pasado fue muy importante, sobre todo por recibir en El Vaticano a Abbas y también por llamarlo “Ángel de la Paz”, en medio de tensiones con el Estado de Israel, cuyo gobierno encabezado por Benjamín Netanyahu acaba de recomponerse con un nuevo corrimiento hacia la derecha cada vez más extrema.

Hay que recordar que el Papa no sólo es un líder espiritual, sino también el jefe de Estado de El Vaticano. Y en política internacional Francisco viene dando tantas sorpresas como en sus acciones dentro de la Iglesia. El primer viaje que hizo fue a la isla de Lampedusa, como símbolo de la importancia que le da al drama de los inmigrantes que mueren en el intento de unir su infierno africano con sus ideales europeos. Y condenando más de una vez el capitalismo salvaje y hasta las recetas de austeridad de la Troika frente a las crisis de los países de la periferia europea.

Francisco


Pero lo del próximo sábado 23 de mayo es inmensamente importante y tanto para la vida interna de la Iglesia como para las relaciones del Estado Vaticano con la comunidad internacional. Porque lo más importante ni siquiera es la beatificación de Romero, que ya es “el Santo de América” para el pueblo, sino que lo fundamental es que El Vaticano deja firme su postura en torno al martirio del obispo salvadoreño, y eso tiene connotaciones importantísimas.

Monseñor Romero había sido elegido para ocupar el lugar más importante del episcopado de El Salvador por su currículum de sacerdote más bien conservador y conciliador. Pero una vez al frente de la arquidiócesis de San Salvador, no pudo soportar los abusos y las violaciones a los Derechos Humanos de parte de unas fuerzas armadas genocidas, al servicio de la Doctrina de la Seguridad Nacional y los dictados de la guerra contrainsurgente bajada desde Washington.

La Iglesia salvadoreña fue la que se fue involucrando en la defensa de su pueblo, o mejor dicho el bajo clero, con el apoyo de monseñor Romero, que por este motivo fue dejado solo por el resto de sus hermanos obispos, y fundamentalmente por el Papa Juan Pablo II. En 1979 cuando Juan Pablo visitó El Salvador, Romero le mostró mucha documentación sobre la represión ilegal de un Estado terrorista sobre su gente, pero el Papa le dijo que no tenía tiempo de revisar tanta documentación. Luego le mostró el caso concreto de Rutelio Grande, un cura amigo suyo que había sido asesinado tiempo antes por su compromiso social. La respuesta del Papa fue: “¿Éste no era un cura guerrillero?”. El tercer acto de aquella humillación fue cuando Juan Pablo le sugirió a Romero que la Iglesia se debía llevar bien con el Estado y el obispo le respondió que eso era difícil porque el Estado se llevaba mal con el pueblo. A eso, el Papa le respondió que había que ser conciliador y cuando Romero le dijo que Jesús había dicho que ante la injusticia no había venido a traer la paz sino la espada, la respuesta papal fue: “No exagere, monseñor”.

Eso fue prácticamente soltarle la mano, sabiendo que Romero estaba amenazado de muerte. Por eso, esta valiente decisión del Papa Francisco es también una revisión para adentro, una especie de mea culpa y casi casi una incriminación a Juan Pablo II por la suerte de Romero.

Al menos, se abre un interesante debate porque en todos nuestros procesos políticos dictatoriales, la religión atravesó esos procesos. Había católicos tanto del lado de los victimarios como de las víctimas y muchas veces lo que se planteaba, entre torturas, asesinatos y desapariciones, era la forma verdadera de ser cristiano. Bah, la política en definitiva.

Por todo esto, un papa como Francisco, que fue también elegido como conservador, conciliador y papa viejo de transición, está generando un movimiento político interesantísimo y muy incómodo para el poder, tanto adentro de la Iglesia como en el ámbito de la comunidad internacional.

Que Romero sea beatificado y sobre todo considerado mártir de la Iglesia Universal, es un hecho político y revolucionario.

Mariano Saravia. 

Opiniones (6)
17 de diciembre de 2017 | 19:30
7
ERROR
17 de diciembre de 2017 | 19:30
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Aunque no soy creyente, esta actitud del Papa Francisco es muy buena, ¿quien escribe es hijo de Ruben, si es así ? , te envío un saludo cordial
    6
  2. Francisco..ve y repara mi Iglesia que se cae de a pedazos...!!!! nada más oportuno que eso. El Papa tien el mandato Divino de sanear la mugre enquistada en el mundo. Todos con ud. Su Santidad Francisco.
    5
  3. Creo que la misión pastoral del Papa no es contra "la derecha" o "la izquierda", sino contra la inequidad, la injusticia y los privilegios odiosos, enquistados dentro de la Iglesia misma. Y probablemente, más que en el frío y el calor, se proponga erradicar la complicidad camuflada de tibieza, que no es lo mismo que la moderación sensata. Más dañan los que se hacen los bol..dos que los mismos malos.
    4
  4. En virtud del penúltimo párrafo aclararle al autor que Francisco no es Juan XXIII...
    3
  5. Nadie puede sorprenderse, porque salvo Cristina, Nestor, Verbitnsky y los K que repiten, todos saben que Bergoglio ayudó a los curas que ellos acusan de haber entregado y desaparecido (Uno de ellos habló desde Europa para aclararlo, el padre Jesuita desde Mendoza dijo que él personalmente los llevó a Ezeiza a pedido de Bergoglio), la Directora de DDHH contó como la escondía en su casa para que pudiera ver a sus hijos, y ni hablar de su lucha para luchar contra la droga, (curas villeros), la trata (Alameda) y todo eso cuando era Bergoglio. Obviamente los "progres" lo llamaban conservador. Y como católico no apoyó leyes que iban contra sus creencias.
    2
  6. Quien diga a Francisco lo eligieron por conservador es porque no conocía a Bergoglio.
    1
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho