opinión

Frente para la Victoria: el “núcleo duro” sin candidatos

Un baño de obediencia con formato de “humildad” significó la renuncia de los candidatos “progresistas” del kirchnerismo. Los que siguen en carrera son todos representantes de alguna variante del “pejotismo” a tono con el ajuste que ya aplica el gobierno.

Frente para la Victoria: el “núcleo duro” sin candidatos

 En solo dos días se concentraron las decisiones de los múltiples candidatos del FpV para bajarse de la interna presidencial y de la carrera hacia la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

La presidenta Cristina Fernández había pedido un “baño de humildad” y le respondieron con un mar de obediencia. Lo paradójico es que renunciaron los candidatos identificados con el “núcleo duro” del kirchnerismo y se mantienen en pie los que representan diferentes variantes del “pejotismo” histórico.

Jorge Taiana y Fernando "Chino" Navarro, ambos pertenecientes al Movimiento Evita, fueron los últimos en bajarse para despejar el camino hacia las PASO. Taiana se postulaba para la presidencia y Navarro para la gobernación de Buenos Aires.

Antes había desistido a su candidatura, Juan Patricio Mussi (actual intendente de Berazategui), que se postulaba en la provincia y se mostraba como más cristinista que Cristina y con fuertes lazos con “La Cámpora”. Agustín Rossi y Sergio Urribarri, otros dos en quienes el progresismo había depositado esperanzas, también se bajaron de la presidencial. Diego Bossio hizo lo propio con su precandidatura para la gobernación.

Con estas decisiones, en la interna del FpV por la presidencia solo quedan en carrera Florencio Randazzo y Daniel Scioli.

La impronta menemista de Scioli es más que evidente y en su lanzamiento “formal” en el programa de Marcelo Tinelli volvió a reafirmarla. Pero, como reconocen muchos progresistas, Randazzo no tiene una matriz muy distinta. La jefatura de Gabinete de Duhalde en la provincia en los tempranos años noventa y los servicios brindados a las órdenes de Felipe Solá, se destacan en su currículum. El ataque a los trabajadores ferroviarios –cómo el que volvió a realizar en la Cadena Nacional de este jueves- está entre sus deportes favoritos.

De esta manera, un importante espectro de personas que mantenían su apoyo al gobierno con aspiraciones progresistas, quedan prácticamente carentes de candidatos.

Buenos Aires, vía libre al “pejotismo”

En la pelea por la gobernación de la provincia de Buenos Aires se mantiene el autodenominado "duhaldista portador sano", Aníbal Fernández, que acaba de otorgarle una entrevista al diario La Nación, nada menos que a Joaquín Morales Solá, principal vocero de la “cadena nacional del desánimo”, según los términos de Cristina. En la inédita entrevista en el centro de la redacción del diario fundado por los Mitre, Fernández derramó elogios solo para Scioli.

También mantiene su candidatura a gobernador, Julián Domínguez, un amigo íntimo de la patota de la burocracia sindical de SMATA (mecánicos), que además tiene una gran afinidad con “el campo” (sobre todo con sus dueños) y es un hombre de confianza del Papa Francisco. Fernando Espinoza, el intendente de La Matanza, un hombre del riñón del “pejotismo”, también sostiene su precandidatura a gobernador.

De esta manera, un importante espectro de personas que mantenían su apoyo al gobierno con aspiraciones progresistas, quedan prácticamente carentes de candidatos.

Finalmente, el inefable Martin Insaurralde también reafirmaba la suya. Sobre estos últimos pesan las presiones para que desistan y se recluyan en sus distritos. El líder de la línea “caranchos” dentro del FpV, Sergio Berni, también aseguró que se mantiene en carrera.

Entre el ajuste y el paro

Juan Manuel Urtubey en Salta, Omar Perotti en Santa Fe, Adolfo Bermejo en Mendoza, Eduardo Acastello (y su acompañante Cacho "Del Sel" Buenaventura) en Córdoba, alguna variante de duhaldismo para "la provincia", Scioli en el país y Francisco en el mundo; parece ser la fórmula. La fisonomía concreta que toma la llamada "continuidad con cambios".

En la Cadena Nacional de este jueves, transmitida desde Río Negro, Cristina Fernández brindó un firme apoyo a otro hombre del peronismo histórico: Miguel Pichetto, que pelea por la gobernación de su provincia.

Esta sciolización política no sorprende si se observan las medidas económicas que ya está aplicando el gobierno. Axel Kicillof se puso al frente de poner un techo en las paritarias (que llegaría hasta el 27%), para esto cuenta con la ayuda de la CGT oficialista. Promovió una reforma del Impuesto a las Ganancias aplicado sobre el salario que fue tan moderada que no tuvo prácticamente impacto. Está re-endeudando al país con un financiamiento que paga tasas muy altas en dólares (en torno al 8/9%) y mantiene dólar “atrasado” y tasas altas en los depósitos a plazo fijo para absorber dólares y contener la inflación, al precio de la recesión. Parece que se postulará para competir con Miguel Bein como “ministro de Economía” de un eventual gobierno de Scioli.

En respuesta a estas medidas, los gremios del transporte se vieron obligados a convocar a un nuevo paro para principios de junio y Hugo Moyano informó que su central decidió que será una nueva huelga nacional.

Un giro de rasgos ortodoxos en la economía (que viene desde la devaluación) y una impronta “pejotista” en los candidatos, parecen no dejar muchas opciones a quienes apoyan al kirchnerismo con aspiraciones progresistas.

El Frente de Izquierda se postula como una alternativa, mientras continúa deliberando en torno a cuál es la mejor opción para encarar las primarias, pero reafirmando su programa contra toda la casta política que responde a los empresarios y su enfrentamiento genuino a cualquier programa de ajuste.

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17 de agosto de 2017 | 05:24
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