Paritarias, sindicalistas y políticos: Quién gana y quién pierde

El gobierno de Mendoza ofreció un incremento salarial superior a la inflación. Sin embargo, la dirigencia sindical reclama mucho más.

La dirigencia sindical de los trabajadores estatales mendocinos no acepta un incremento salarial del 35%, lo que desde el vamos representa unos 8 puntos más que la inflación prevista. La oferta del Gobierno es aceptada, sin embargo, por las bases. En diversos organismos están haciendo asambleas en ese sentido y una vez más queda en superficie el divorcio entre lo que negocian los dirigentes y lo que sus bases piensan y quieren hacer.

Hasta ahora, la mayoría de los trabajadores del Estado, docentes y policías centralmente, han recibido un aumento en sus remuneraciones de ese orden. Pero a pesar de la conformidad con lo que se les ha propuesto en la masa de trabajadores del Estado, un pequeño grupo de referentes gremiales insiste en tensar la cuerda y avanza con acciones de fuerza que afectan el normal funcionamiento de organismos esenciales.

Esta situación Mendoza ya la vio el año pasado, cuando instalaron una carpa en la Peatonal, frente a la Legislatura, y el gobierno provincial cedió con rapidez, con tal de que el gobernador no se topara con el reclamo justo el día en que tenía que abrir el período ordinario de sesiones.

Esa actitud del gobierno, en el marco de una provincia que atraviesa una crisis financiera y económica, fue un duro golpe a las finanzas que abonó una situación que ya estalló hace 20 días, cuando la Casa de Gobierno no pudo, siquiera, cumplir con el pago de los salarios a sus empleados en tiempo y forma. No se le puede pedir, responsablemente, un incremento salarial del 50%. Y el gobierno tampoco puede salir a generar una expectativa con respecto al impuesto a las Ganancias que es un resorte nacional y le suma expectativas a los trabajadores cuya solución no están a su alcance.

Ahora se plantea un escenario similar y la presión de un grupo de sindicalistas no es para mejorar los servicios de sus sindicatos a los afiliados ni para condicionar un mejor funcionamiento del Estado a través de trabajadores que ingresen por concurso y que accedan a la planta permanente en función de la necesidad y la evaluación de las tareas para las que fueron seleccionados. Lo que se busca es presionar por más de lo que la Provincia puede pagar y por meter a todo el que se les ocurra a la planta estatal, sin más.

Es aceptable que los trabajadores obtengan un incremento salarial acorde a la inflación. Deben recibir una remuneración justa y en reclamo tiene que ser responsable. ¿Pero estamos en condiciones de avanzar más allá de eso graciosamente, sólo porque no se sabe como resistir (o no se quiere) la presión de los dirigentes sindicales? Una provincia en quiebra terminaría aun más a los trabajadores estatales y a todos los demás.

El peligro latente es que el gobierno tienen una confirmada tendencia a desactivar los conflictos cediendo a todo lo que le piden. El miedo al ridículo supera, al parecer, su interés por Mendoza. Es un círculo vicioso que quienes gobiernan ya aprendieron a trazar y salieron personalmente airosos, pero a costa de todo el resto de la provincia.

Y en el contexto electoral presente, resulta llamativo el silencio de diversos actores. En primer lugar, el del oficialismo con su propio candidato a gobernador, Adolfo Bermejo. Es él el que tiene que empezar a dialogar con Francisco Pérez en torno a qué provincia dejará. Tiene que fijar públicamente su posición. Pero también Alfredo Cornejo, el candidato opositor, en cuyas manos podrían estallar, también, todos los compromisos que se asuman irresponsablemente y que involucre al presupuesto provincial. El silencio del tercero en disputa, el FIT, puede entenderse por la militancia partidaria en el PO, integrante de esa fuerza, de la dirigente de ATE Raquel Blas. Pero no el de los otros. ¿Quién gana con el conflicto permanente?

En esta alianza táctica del gobierno con la dirigencia sindical la que pierde es Mendoza. Unos quieren que todos entren a planta permanente sin más selección que el discrecional que ya hubo para darles un puesto. Los otros, terminando la gestión, bien podrían querer acordar dejar su "herencia" militante en los meandros de la Casa de Gobierno.

La situación de la provincia debería ser también preocupación de los dirigentes sindicales y de la fuerza política a la que alimentan con sus actitudes rupturistas. Al resto de los mendocinos, sí nos importa que el Estado funcione; que quienes allí trabajen sepan exactamente qué, dónde, cómo y por qué deben trabajar; que la dirigencia gremial se vea sustentada por lo que decidan las bases y no por su inquietud partidaria militante.


Opiniones (6)
17 de agosto de 2017 | 19:09
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17 de agosto de 2017 | 19:09
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  1. Es verdad lo que dice carlos moyano, el 35 % es sobre algunos items, el aumento real de bolsillo es de un 15 % mas o menos. Una verguenza-
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  2. LA NOTA ES UNA MENTIRA, NO ES NADA CIERTO LO QUE DICEN, POR FAVOR POR QUÉ NO SE INFORMAN. GRACIAS.
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  3. PORQUE LOS DIPUTADOS SENADORES SE SUBIERON EL 48 % INCLUSO EL GOBERNADOR PARA ELLOS LA PROVINCIA NO ESTA EN CRISIS.
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  4. Soy trabajador de la salud y es cierto lo que dice CARLOS MOYANO, el aumento no supera el 20% aun ofreciendo 35%. En los ultimos 2 años he perdido poder adquisitivo de una manera descomunal.
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  5. Nos es verdad que el incremento sea del 35 %, en realidad no llega al 18 o 19 %, como en la veces anteriores, ese es el incremento; y respecto al comentario de otro lector, tampoco es verdad que muchos gana 50 mil, pues le diria que el 90 % de los estatales esta en tre los 3 a 8 mil, con la mayor dedicacion. Son los sueldos mas bajo de la nacion argentina, para que tengan una idea los basico rondan los 800 a 2800 pesos no es ni cerca del minimo vital y movil......por favor digan la verdad no informen cualquier cosa para desprestigiar a los empleados estatales...
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  6. Indudablemente el Poko no tiene nada qué perder, si la negociación se dilata, incluso si le hacen paros descontará los días no trabajados y se ganará meses, que aunque luego deba negociar el aumento en forma retroactiva, definitivamente sale ganando tiempo y dinero. Los gremialistas están en otra cosa, lejos de los intereses de los trabajadores. De todos modos, cuántos ganan menos de diez mil? Muchos, pero también cuántos ganan más de cincuenta mil... también muchos. Entonces mientras la negociación se dilate, es negocio para un Poko que no pierde nada.- Es más... si gana Cornejo, le deja una penca difícil de sacarle las espinas para el inicio del próximo año.-
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