opinión

Celebración de las letras, ventana al luto

Eduardo Galeano y Günter Grass fallecieron hoy. Cada uno desde su continente se encargó de revelar y denunciar.

Los lunes son días complejos, se sabe, pero peores se tornan si estás sentado en un café conversando sin preocupaciones y te llaman para decirte que falleció Eduardo Galeano, y después, cuando ya pensás que la peor noticia del día te llegó, te subís al auto, encendés la radio y te enterás de que también murió Günter Grass.

Eduardo Galeano


La paradoja de que el mismo día se vayan dos tipos que te enseñaron que, ante la muerte, la vida prevalece, que te pueden quitar muchas cosas pero no la alegría de vivir, que el sonido de tu tambor te puede proteger de la locura de la guerra, que el chisporroteo que emanamos depende de nosotros.

Celebración de las letras

¿Hay puentes que unan la obra de Galeano y Grass? Más allá de lo estético, en lo que las líneas de unión pueden ser escasas, ambos compartieron el siglo XX y se dedicaron a realizar un registro literario de él, denunciando sus contradicciones y, peor aún, las inconsistencias de los discursos de los poderosos, relatando el delirio de la muerte, defendiendo la vida.

Grass nació en 1927 y Galeano en 1940. El primero, en la Europa que vivió dos guerras mundiales; el segundo, en la América que debería sobrevivir a decenas de dictaduras. Ambos se encontraron en el uso de una de las armas más bellas creadas por la humanidad: la palabra.

“Auschwitz no tiene fin”, escribió Grass. “Son secretas las matanzas de la miseria en América Latina; cada año estallan, silenciosamente, sin estrépito alguno, tres bombas de Hiroshima sobre estos pueblos que tienen la costumbre de sufrir con los dientes apretados”, escribió Galeano.

Cada uno desde su continente se encargó de revelar y denunciar. Cada uno con su carga cultural y sus caminatas por dolorosos lugares nos mostró lo peor pero enseñándonos a amar la vida.

¿Hay puentes entre la obra de Galeano y Grass? Sí, por supuesto que sí. No serán estéticos, por supuesto, pero son éticos y morales. Puentes de palabras (vaya ladrillo para construirlos) que no quieren dejarnos solos, que no nos permiten olvidar que al lado hay otro, que registraron la memoria del siglo para que los pueblos no se olviden.

Ventana al luto

Duele, y duele en serio, que en el mismo día nos dejen dos escritores que nos ayudaron a crecer. A crecer de verdad, no para arriba, sino hacia los costados, hacia el otro, hacia esa persona que está a nuestro lado y que tantos se han esforzado por invisibilizar.

Habrá quienes prefieran a uno sobre otro. Los habrá quienes también despotriquen contra uno u otro. Pero no puede haber quien niegue la influencia de Eduardo Galeano y de Günter Grass en el pensamiento latinoamericano y en el europeo.

Günter Grass


Puede doler, puede haber quienes, pero no puede ser que sus muertes nos quiten la alegría. Justamente, porque ellos, a través de sus libros, de sus palabras, fueron dos de los hombres que nos enseñaron que no nos la pueden quitar.

Opiniones (2)
13 de diciembre de 2017 | 05:32
3
ERROR
13 de diciembre de 2017 | 05:32
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  1. HASTA SIEMPRE!
    2
  2. el día en que los seres humanos aprendan a mirar el mundo de esa manera sencilla, honda y directa, otra va a ser la historia. Eduardo Galeano fue más que un modo de decir palabras, fue, ante todo, una manera de mirar con el alma exacta: gracias maestro por sus ojos, los eternos deslumbrados...
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