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Una cumbre de tensiones

El analista internacional fija su atención en la Cumbre de las Américas de Panamá. El rol de Cristina.

Una cumbre de tensiones

Este viernes 10 y sábado 11 de abril se desarrolla en Panamá la séptima Cumbre de las Américas, con varios condimentos que la harán histórica. Es la primera vez que se verán las caras los presidentes de Estados Unidos y Cuba, después de la expulsión de la isla revolucionaria del seno de la OEA (Organización de Estados Americanos), en enero de 1962. Esta vez, Barack Obama y Raúl Castro coincidirán en medio de un camino de acercamiento y distención que llega al impensado punto del anuncio de apertura de embajadas cruzadas. Sin embargo, también es la primera vez en que se cruzarán Obama y Nicolás Maduro, luego de que el norteamericano emitiera un decreto en el que califica a Venezuela como una “amenaza extraordinaria” a la seguridad interna de su país. Y como si todo esto fuera poco, se cumplen 10 años de aquella histórica cumbre en Mar del Plata, cuando Hugo Chávez, “Lula” da Silva y Néstor Kirchner le pusieron punto final al proyecto estadounidense del Alca (Área de Libre Comercio de las Américas). A partir de aquel hito, avanzó la integración regional con la construcción de Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas), y más delante de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, una especie de OEA sin Estados Unidos y Canadá).

El tema central de esta Cumbre será la “Prosperidad con Equidad: El Desafío de la Cooperación en las Américas”, y el texto preliminar consensuado para la declaración final dice: “Nosotros, jefes de Estado y de Gobierno de las Américas, tomando en consideración que nuestros países han experimentado un importante progreso económico y social, pero que aún existen múltiples necesidades insatisfechas y grandes desafíos para lograr una prosperidad con equidad, hemos decidido emprender las siguientes acciones”, y enumera medidas a tomar en materia de educación, salud, migración, medio ambiente y energía.

Sin embargo, la cuestión política acaparará toda la atención, por la tensión creciente entre Estados Unidos y varios países de la región, principalmente Venezuela y Argentina.

El pasado 9 de marzo, Obama firmó un decreto ejecutivo en el que establecía la emergencia nacional ante la “amenaza extraordinaria” de Venezuela. Se trata de una medida extrema, que en el pasado ha precedido intervenciones bélicas de Estados Unidos en otras latitudes.

Ante esta verdadera amenaza norteamericana, la reacción de la región fue unánime en apoyo de Venezuela, tanto en la Unasur como en la Celac. Incluso Bruno Rodríguez, canciller de Cuba, dejó en claro que más allá del deshielo de las relaciones entre su país y Estados Unidos, la solidaridad con Venezuela es indubitable: “Ya pasó el tiempo en que Estados Unidos podía usar un caramelo con unos y un garrote con otros”.

Al comparecer ante el Senado de Estados Unidos, el subsecretario de Estado adjunto para América del Sur y Cuba, Alex Lee, admitió que durante la cumbre, Obama tendrá a Venezuela entre sus prioridades. Mientras tanto, la subsecretaria de Asuntos para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, siguió calentando el ambiente hasta último momento. La semana pasada calificó el respaldo de los países latinoamericanos a Venezuela como “pura retórica”. “Las palabras son importantes, y el tono con que se dicen esas palabras. Me decepciona que el tono que están usando ahora los líderes latinoamericanos demoniza a Estados Unidos como si fuera la fuente de los problemas de Venezuela, cuando no lo somos, y esto nos dificulta avanzar de una manera pragmática”, disparó.

Luego, a una semana del inicio de la cumbre, Jacobson siguió con sus ataques y en un acto oficial en Washington, presentó un informe en el que califica que la economía argentina está “en muy mala forma”, y recoge la “preocupación” de empresas norteamericanas sobre el control de divisas en Argentina como “una barrera a la inversión privada”.

Jacobson dijo en esta oportunidad que “La Argentina está en muy mala forma. Es un ejemplo de por qué ese modelo económico no funciona”, y se quejó en nombre de las empresas norteamericanas de los límites a las importaciones y a las remesas de capital hacia el exterior.

La respuesta de la cancillería argentina no se hizo esperar y fue contundente y empieza diciendo: “A diferencia de Estados Unidos de Norteamérica, la República Argentina no suele opinar acerca de las cuestiones internas de otros países aunque sí critica y seguirá criticando la injerencia en los asuntos internos de otros países. Sin embargo, luego de las declaraciones de Jacobson es necesario señalar que la actual crisis financiera internacional, que generó que gran parte del mundo se encuentre ‘en muy mala forma’, se originó pura y exclusivamente en el corazón del sistema financiero estadounidense”.

Luego de hacer un análisis sobre la crisis originada en Estados Unidos y expandida a todo el mundo, la respuesta argentina toma un tono político y contundente: “Tal como expresó la Argentina en la OEA sobre la amenaza a Venezuela nadie en el continente se olvida de Juan Bosch (República Dominicana), Jacobo Arbenz (Guatemala), Salvador Allende (Chile), el asedio a los sandinistas o la invasión a Grenada. Todos ellos, al igual que Venezuela, declarados una ‘amenaza a Estados Unidos’ antes de sufrir las trágicas consecuencias que siguieron a las denuncias contra dichos líderes populares. Tampoco se olvida el pueblo argentino que la última vez que los funcionarios de Estados Unidos vieron a la Argentina en ‘muy buena forma’, durante la década de 1990, el país terminó en la peor crisis política, económica y social de su historia. Es por eso que Argentina hoy reafirma que es un país soberano que decide sus propias políticas en función de los intereses de su pueblo, y no buscando ser el mejor alumno de los Estados Unidos. Evidentemente, hay quienes extrañan la época de las ‘relaciones carnales’. Casi 12 años de una política económica autónoma, soberana e inclusiva nos han enseñado a todos los argentinos no dejarse atemorizar por expresiones falaces de funcionarios extranjeros”.

Este texto no hace más que ratificar que la Argentina llevará a la cumbre de Panamá una posición firme de apoyo a Venezuela ante la agresión estadounidense. Además del reclamo por Malvinas, agravado este año por la insólita decisión del gobierno del Reino Unido de reforzar su base militar en Mount Pleasant ante lo que considera “la amenaza seria” de la Argentina. La delegación de nuestro país planteará que considerar a la Argentina una amenaza para el Reino Unido es tan ridículo como considerar a Venezuela una amenaza para los Estados Unidos. Y en ese sentido, la presidenta relacionará ambos ataques como amenazas a toda Sudamérica, región de paz.

También habrá una alusión especialmente contundente a la profunda disputa con los fondos buitre y al proyecto argentino presentado ante la ONU (Organización de las Naciones Unidas) sobre un marco regulatorio de las reestructuraciones de deudas.

Y por último, Cristina lleva en su carpeta una mención de beneplácito al acuerdo de las potencias mundiales con Irán por su programa nuclear.

Pero lo más importante es que estas posiciones no son sólo argentinas, sino que como hace 10 años en Mar del Plata, esta vez en Panamá se verá a un grupo de cinco o seis mandatarios jugando en equipo. Y lo sufrirá Obama, sobre todo el sábado a la mañana cuando se quede a solas con los otros jefes de gobierno, sin comisiones ni periodistas, y tenga que escuchar cara a cara todos los reclamos.

Uno de esos mandatarios, el boliviano Evo Morales, anticipó que le planteará a Obama “un debate sincero y público para lograr que el continente sea el más pacifista del mundo, sin cabida para invasiones ni espías”.

La última cumbre de las Américas, la de 2012 en Cartagena, se recuerda porque todos los países presentes, excepto Estados Unidos y Canadá, exigieron que en la siguiente cita estuviera presente Cuba, cosa que finalmente sucedió esta vez. Pero el bloqueo continúa y el reclamo para que finalice también.

Además, hoy el punto álgido no está en el Caribe sino en Sudamérica, con Venezuela y Argentina como ejemplos de la nueva táctica injerencista de Estados Unidos en la región. Al fin y al cabo, hoy estos países son más “peligrosos” que Cuba. De hecho, la lucha armada no es hoy un modelo a seguir, pero sí los procesos políticos de los últimos 10 o 15 años en Sudamérica. Ahí está Grecia queriendo reestructurar su deuda al estilo argentino, o Podemos en España, tomando experiencias políticas de la región para intentar llegar al gobierno en setiembre próximo. Esos “peligros” explican la desesperación de la delegación de Estados Unidos, que no llega a comprender en toda su dimensión un nuevo fenómeno: el de la integración de una región que históricamente ha considerado su patio trasero.

La decadencia del Imperio

Luego de la durísima respuesta de la Cancillería argentina a los dichos de Jacobson, el gobierno de los Estados Unidos no abrió la boca. Pero sí se expresó con respecto a Cuba y Venezuela.

El martes apareció en público Ben Rhodes, asesor en seguridad nacional del presidente Obama. En su comparecencia ante la prensa dijo dos cosas. Primero, que Cuba ya no estará en la lista negra de países terroristas. Desde 1982 Estados Unidos consideraba a Cuba un país terrorista y, según Rhodes, “desde hace seis meses no se puede comprobar que financie ninguna actividad terrorista”. En realidad, quien financia terroristas es el propio Estados Unidos, desde la invasión a la Bahía de Cochinos en 1961, pasando por todos los intentos de asesinato contra Fidel Castro, el financiamiento a personajes como Posadas Carriles y otras acciones de sabotaje contra Cuba. De todos modos, la marcha atrás del Imperio para con Cuba está marcando algo.

También hubo marcha atrás con respecto a Venezuela, y Rhodes dijo ahora que “Venezuela en realidad no representa ninguna amenaza contra Estados Unidos”. ¿En qué quedamos? Ah, es que según el funcionario, la frase del decreto de Obama era una simple formalidad legal que se necesita para sancionar a un país, que es lo que busca Estados Unidos, para seguir desestabilizando a Venezuela. Pero resulta ridículo que en un mes no haya habido ninguna explicación y que recién ahora aparezca, luego de la contundente y monolítica respuesta de América Latina condenando al ostracismo a Washington.

Muestras de la decadencia del Imperio, lo que no lo hace menos peligroso. Muy por el contrario, los imperios cuando empiezan a desmoronarse se tornan mucho más peligrosos y descontrolados.

Por todo esto, ésta de Panamá dista mucho de las cumbres que imaginaron los vecinos del norte cuando Bill Clinton las lanzó allá por 1994, tiempos en que no se discutían ni el Consenso de Washington ni las tesis de Fukujama del fin de la historia y la muerte de las ideologías. En aquella época, la cumbre servía para asegurarse “su espacio vital” en plena expansión hegemónica unipolar. Hoy, en cambio, la intención es recuperar algo de su antigua supremacía en una región que interactúa cada vez más con otras potencias como China, Rusia e India, en un mundo que ha cambiado y que ahora es multipolar.

Mariano Saravia. 

Opiniones (3)
21 de agosto de 2017 | 11:27
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21 de agosto de 2017 | 11:27
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  1. tubal EXCELENTE TU EXPLICACION, PARA CERRAR EN YPF MENDOZA LA PRESIDENTA RECORTO TODO EN ESTA PROVINCIA Y LAS EMPRESAS CONTRATISTA HAN DESPEDIDO CIENTOS DE EMPLEADOS , QUE HARAN LOS GREMISO LA UOCRA SEGURAMENTE NADA PORQUE ESTAN TODOS COMPRADOS (DELEGADOS)
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  2. A seguir con los fanáticos de los populismos latinoamericanos. La experiencia, el más certero método de acceso al conocimiento en cuanto "dato a posteriori incuestionable" por su reiteración. ha signado a los populismos como verdaderas filosofías del fracaso, credos de la ignorancia y prédicas de la envidia. Su único logro comprobado ha sido la distribución igualitaria de la miseria. Véase Cuba, Nicaragua, Venezuela, ahora Argentina con Jubilados de $ 3.800 y salarios básicos de $ 4.000, sin inversiones, sin ahorro, esclavos del narcotráfico, del nepotismo, de la inseguridad, de la falta de insumos y materias primas básicas. Carentes de cualquier forma de producción, escasez de creación de empleo, oligarquías políticas, feudales perpetuados en intendencias y gobernaciones, etc., etc. Fácil la apología de estos chantas desde afuera. Para ver resultados, sólo consultar la historia. Ah¡, en nuestro caso, la pobreza de nuestro presente.
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  3. Andá y léete un poco los diarios. La Rouseff ya le dicho al pelotudo de Maduro que liberen a los opositores presos. Hacete un Larousser ilustrado sobre las torturas en Rusia y las purgas de Stalin y de Fidel.
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