opinión

Redes sociales, una buena protección

Las denuncias a través de las redes sociales hacen efecto más rápido que la Justicia y la Policía.

En los últimos días, hemos sido testigos de dos denuncias de jóvenes mujeres por maltrato. Una de ellas realizó denuncias contra su padre, la otra lo hizo contra el ex esposo de su madre. Lo que llama la atención de estos casos no es que hayan hecho denuncias, sino la forma en la que las hicieron: a través de la red social Facebook.

Estos dos casos tomaron relevancia mediática en Mendoza por tratarse de jóvenes relacionadas con personajes de la política y los altos cargos en clubes deportivos de la provincia, pero a diario aparecen, en Facebook particularmente pero también en otras redes sociales, denuncias de malos tratos, violencia de todo tipo, golpes y hasta falta de pago de cuotas alimentarias. Incluso, no ha faltado quien haya publicado fotos o textos de maltrato contra animales o de vecinos realizando alguna acción incorrecta (desperdiciar agua, por ejemplo).

Las redes sociales invaden cada vez más espacio, y hay quienes se han obsesionado tanto con la necesidad de saber qué pasa con el otro que han hecho de esto una patología. Sin embargo, las redes sociales tienen, en los casos de denuncias que mencionamos, un uso tal vez impensado por sus creadores pero del cual la gente está comenzando a comprender su potencial.

Porque cuando una mujer, por ejemplo, denuncia a través de las redes sociales el maltrato (en los últimos días circularon en Facebook fotos de una mujer golpeada salvajemente por su pareja), no sólo está multiplicando el mensaje y haciéndolo llegar a miles de personas advirtiendo sobre la persona a la que denuncia, sino que esté obteniendo algo que ni la Justicia ni la Policía pueden garantizarle en la misma medida: seguridad.

Sabido es que cuando una mujer hace una denuncia contra, por ejemplo, su esposo, no tiene a disposición mecanismos que la protejan del todo de su agresor. Y menos si esta mujer es económicamente dependiente del hombre que la maltrata.

La Policía no puede estar cien por ciento del tiempo a su lado y la Justicia no posee la capacidad de alejarla de inmediato de su agresor, salvo en casos extremos que, justamente, pueden implicar lesiones muy graves.

De esta manera, las redes sociales se convierten en un escudo. “Acá estoy, y acá está mi agresor”, parecen querer decirnos estas publicaciones en las redes sociales. De esta manera, las caras y los nombres de los involucrados se multiplican y más gente conoce la situación por la que atraviesan.

Las redes sociales son, de esta manera, un escudo que el agredido puede usar contra su agresor. Por supuesto, seguramente hay casos en los que el agresor se violente más por esto, pero ya hay demasiados ojos puestos sobre él, muchos más que los que pueden ofrecer la Justicia y la Policía.

No podemos definirlo como moda, pero tal vez sí como una práctica saludable el que se denuncie por las redes sociales. Hacer pública la privacidad de la violencia.

No podríamos ser categóricos afirmando cosas como que las denuncias en las redes sociales salvan vidas ni mucho menos podemos hacer adivinaciones, pero tal vez cabría preguntarse qué hubiera sucedido con el caso de Morena Pereyra si la reacción de la gente en las redes sociales no hubiera multiplicado por millones su rostro en el ciberespacio.


Opiniones (2)
23 de agosto de 2017 | 17:26
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23 de agosto de 2017 | 17:26
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  1. Si Sofía hubiera hecho su denuncia siendo más joven, menor y dependiente económicamente, seguramente hubiera terminado dopada, con otra forma de control que se ejerce contra las mujeres cuando se defienden: ser tratada de loca y manicomializada. Por otra parte me han llamado poderosamente la atención los comentarios de algunos foristas de este diario que sostienen, además de primitivas posturas homofóbicas, una justificación de la violencia doméstica y la obligación moral de los hijos de callarse o de no hacerlo público. He atendido a niños abusados o abandonados de las peores maneras por sus padres, que no se merecen un mínimo de honra y de reconocimiento por parte de sus hijos, que apenas si han sobrevivido a una paternidad/maternidad llena de odio. Las redes sociales, usadas con responsabilidad, generan redes de amparo que no proporciona una justicia prostituída y pusilánime.
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  2. Las redes sociales son sólo una herramienta, y como tal el buen o mal uso lo hacen las personas. Las armas no matan, las palas no hacen pozos, solo las personas son capaces de utilizar esas herramientas para lleva a cabo los hechos. Y otra cosa más, como dijo el Pato Fontanet "Los reyes y papá noel no existen y a la gente sólo la ayuda la gente"...
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