opinión

La columna de Llaver: "¿La inflación? Bien, gracias"

El ministro de Agricultura habló de todo en la Coviar. Menos de lo más importante.

 En el discurso del sábado de la Coviar, saludablemente más cerca de la tierra que en los años anteriores, Hilda Wilhelm dijo que la situación para muchos es “insostenible”, sobre lo cual hay bastante consenso. Después vino la respuesta del ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, para quien la culpa es del resto del mundo. Y en el fondo de los mismos productores que quizás no innovaron del todo, porque el tema está en la innovación y jamás en el tipo de cambio. En medio de tanto contraste, al discurso oficial le faltó nada menos que lo qué más interesa: la inflación.

El gobierno sabe que la inflación es una lacra pero su actitud daría para un buen simposio entre Freud, Lacan y otros psicólogos, de cualquier línea de pensamiento. Por un lado la ignora como si con eso no existiera, y cuando la menciona es sólo para meter la pata: hay que recordar cuando Cristina, en 2012, dijo que si la inflación fuera del 25% el país estaría en llamas, cuando la inflación era del 25%. Por otro lado, falsifica sistemáticamente su índice desde hace ocho años, mes tras mes, en una suerte de insulto metódico a la inteligencia de los ciudadanos. Es decir que al mismo tiempo la ignora, la disimula y la trata de manipular. Evidentemente no sabe cómo tratar con ese objeto rebelde que no se amolda al relato.

El problema es que ya no hay espacio para los disimulos y cualquier discurso oficial que ignore el tema será nada más que una pieza de ciencia ficción. La inflación pulveriza salarios, socava conquistas sociales (la Asignación Universal, por ejemplo), impide planificar inversiones y hace perder las referencias sobre el valor de las cosas: un plomero puede pedir 200, 300 ó 500 pesos por un trabajo y uno ya no sabe si es caro o barato. Y la excusa del “es que aumenta todo” es válida por un lado y realimenta al monstruo por el otro, simplemente porque todos se cubren por las dudas.

Las economías regionales argentinas tienen hoy dos problemas: la inflación y el tipo de cambio, que al estar retrasado (y con Brasil devaluando) hace más caros los costos de producción medidos en dólares y menos competitivas a las exportaciones. Pero el tipo de cambio es alto o bajo con relación a lo que cuesta producir, y entonces siempre tendremos que caer en que el gran problema es la inflación.

Que cualquier productor sepa eso y que la máxima autoridad agrícola del país lo haya ignorado en su discurso, es parte de la desconexión de la realidad que muestra el gobierno en muchas áreas. Por suerte cada día que pasa es uno menos para llegar al 10 de diciembre.

Opiniones (3)
22 de agosto de 2017 | 19:08
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22 de agosto de 2017 | 19:08
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  1. Casamiquelas cuanto mas viejos mas zonzos por decir algo educado Un verdadero cinico o idiota aunque pensandolo bien debe ser otro mas que le pagan unos suculentos sueldos para hacer el papel de imbecil y hacernos pasar el rato Yo no se para que lo escuchan a esta altura del mandato del gobierno k .Los de la Coviar por unos centavos se comen todos los sapos del mundo .Bravo por los mariscales de la derrota .Perdemos pero no importa lo importante es figurar
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  2. Y vos ni hablar de la candidatura para la UCR como intendente en San Martin!!!! Caradura!!!
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  3. Y vos ni hablar de la candidatura para la UCR como intendente en San Martin!!!! Caradura!!!
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