opinión

Los sueños diferidos de Mendoza

LO que deja la Vendimia en superficie.

Los sueños diferidos de Mendoza

 ¿Qué pasa de un sueño diferido?

¿Se marchita como una pasa en el sol?
¿O se encona como una llaga –

y entonces corre?

¿Apesta como carne pútrida?
¿O endurece y se vuelve dulce –

como un postre con jarabe?

Tal vez solo se hunda
como una carga pesada.

¿O explota?

Un sueño diferido (1951)

Langston Hughes (1902-1967)

Sobre los sueños diferidos de Mendoza

Que levante la mano quien haya cumplido todos sus sueños: que nos diga que no tiene otro que cumplir, que no ha diferido ninguno, que no hay sueños fracasados, dejados de lado, que no tiene sueños frustrados, que entonces desmienta al poeta de Harlem, Hugues cuyas breves palabras forman parte de un verdadero himno de quienes quedaron excluidos, en aquellas tierras, los negros por excelencia y ahora entre otros los indocumentados.

En Mendoza tuvimos varios soñadores individuales; Leonardo Favio, Tejada Gòmez, Locche, por nombrar algunos de los que ya no están. Le Parc, Quino, Ceverino, Alonso dentro del arte entre los que se despiertan cada mañana para realizar utopías personales.

Pero quizás el soñador social más importante , el que soñó para él y por nosotros fue sin duda San Martin. Desde un desierto, sin la tecnología actual y en un mundo mucho más blanco y negro , desafió la ciencia y los consejos “racionales”. Contagió a una sociedad que luego pudo ver sólo por el relato oral, sus hazañas, porque fue la boca en boca que durante años y décadas han permitido valorar y conocer ese sueño mayor. Por supuesto a ese sueño cumplido le vinieron las pesadillas de las rencillas internas y se murió el héroe también con sueños diferidos.

Otros mendocinos de talle menor también tuvieron sueños colectivos; Emilio Civit o el Padre Jorge Contreras por ejemplo.

¿Quien sueña hoy por nosotros en Mendoza? ¿ Qué sueños colectivos nos contagian? ¿Serán las plataformas electorales que se han empezado a fabricar las que cumplan los horizontes de todos?

¿Cuáles fueron los sueños diferidos de los distintos gobiernos desde Llaver a Pérez? ¿Cómo nos soñaron? ¿Nos soñaron en realidad?.

Creo que no lo hicieron, porque quienes gerenciaron la política en Mendoza desde la llegada de la democracia fueron insomnes eternos, y como tales no pudieron soñar nada que hoy pueda verse como un avance de la calidad de vida en las cosas básicas; salud, educación, seguridad, medio ambiente y agregue Ud lo que quiera.

¿Quien sueña hoy en la política como tema de Estado la educación por ejemplo? Esa que no se subsana con una notebook o con notas de falsas asistencias, ni mucho menos con subsidios a mano abierta. ¿ Quien sueña qué hacer con los recursos naturales que son escasos en este desierto?.

¿Qué sueños hay para determinar la matriz económica de la provincia, en la distribución de la riqueza, en la democtratización de la información, la transparencia de los negocios y actos del Estado?.

San Martin logro contagiar a las patricias mendocinas y a la iglesia entre otros en su gesta libertaria que comprendia a pueblos y personas que no conocían. ¿Quiénes son hoy las patricias mendocinas y que sueños colectivos tienen? Y la Iglesia de hoy que sueños sociales tiene para nuestra gente?.

Pérez y Ciurca celebran hoy un sueño cumplido. Han enviado los pliegos de sus acólitos no para una mejor calidad institucional, que sería el sueño colectivo, sino como mero ejercicio de poder. Lo que ellos no saben es que lo que acaban de hacer es otro sueño diferido para Mendoza, a pesar de su alegría.

Piensan que bailan sobre la cima del Aconcagua y no sobre una tenue balsa sin remos ni brújula. Embriagados en aguas turbias del poder en su concepción más pequeña dejarán una Mendoza más pobre en todo el sentido de la palabra. Por supuesto esto no sólo es responsabilidad de un dúo ladino de la política local, es por supuesto responsabilidad de una oposición que cree que ya le tocará a ella ser poder y hacer lo mismo con distinto signo ( de hecho ha sido mala práctica de la alternancia del poder en democracia).

Los sueños libertarios y colectivos de San Martin tienen la dimensión que se le reconoce porque los mismos tenían valores que una sociedad y generación determinada compartió y aceptó.


Estas acciones de quienes nos conducen hoy amparados en mayorías efímeras y obedientes, sólo alejan a la gente de la confianza en instituciones tan importantes como son la Justicia, la Fiscalía de Estado y el Tribunal de Cuentas. Cada paso en esa dirección nos lleva como sociedad a un agnosticismo en la participación ciudadana, en la transparencia de las acciones de gobierno y en el derecho a que quienes nos representen tengan la legitimidad que nos merecemos.

No se trata por tanto de títulos u honores, al fin y al cabo Lula, con apenas escuela primaria y Mujica que dejó su carrera universitaria, lograron conmover sus sociedades con cambios profundos. Sus sueños colectivos fueron y son los de un progresismo en serio y de largo plazo. Contagiaron sus valores a sociedades complejas. Por ello son reconocidos y no serán olvidados, y lograron en sus países cambios sociales importantes.

Por el contrario en Mendoza el camino plagado de sueños colectivos diferidos trocados por sueños personales hacen que el futuro no sea el mejor.

Quizás el próximo Gobernador de aquí, perdida la confianza en un estado sin instituciones creíbles y sentado en la poltrona de San Martin, recordará aquella canción de Sui Generis que decía en Confesiones de Invierno “¿Quién me dará un crédito mi señor? Sólo sé sonreir ”

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18 de agosto de 2017 | 17:21
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