opinión

Yo soy Rafecas

El abogado de resonantes casos, analiza el caso Nisman vía Rafecas.

Yo soy Rafecas

“¿Quién es capaz de decir la verdad?

¿Cuáles son las condiciones éticas, morales

y espirituales que dan derecho a alguien y

presentarse a sí mismo y a ser considerado

como alguien que dice la verdad?..(...).

Y finalmente; cuál es la relación entre la

actividad de decir la verdad y el ejercicio

del poder, o deberían ser esas actividades

completamente independientes y mantenerse

separadas?”. Michel Foucault


Daniel Rafecas, juez federal, ha declarado y resuelto que la denuncia del fiscal Alberto Nisman no merece una investigación penal; en concreto dice que los hechos, lo que relata el fiscal no es delito y por si fuera poco el gobierno, expresa el Juez, ha hecho todo lo posible para impulsar la investigación sobre la pista iraní.

Quien no sea abogado, se sentirá tirado entre dos fuerzas, o al menos entre una gran pregunta. ¿Una denuncia tan fuerte puede ser tan increíblemente débil que iba destinada al canasto de la basura? (léase en términos jurídicos archivo), ¿Puede existir ese abismo entre lo que pensó Nisman y lo que decidió Rafecas?Todo lector, abogado o no, al menos puede intentar leer las dos resoluciones; la denuncia y su archivo y entonces notará que las diferencias son abismales.

En este mundo nacional- paradojal- buscando entre los medios,¿ quien tendrá la razón o en definitiva a quien le creeremos? Ya de Nisman se ha dicho todo tipo de cosas; quienes lo alaban destacan su inteligencia y contracción al trabajo, quienes lo defenestran tratan de decir que fue desde un títere del hoy malo Stiuso hasta un hombre que estaba escondido en el placard ( hipótesis de una muerte pasional según un senador que sólo se atreve a declarar por escrito).

Pero, ¿quién es Daniel Rafecas? Es un joven juez que ha escrito bastante sobre el holocausto y se podría decir que está dentro del ala progresista en la judicatura.

Sin embargo tiene sombras importantes; fue denunciado por el propio Boudou por el contacto espureo con su propio abogado mediante los mensajes de texto durante la tramitación de la causa Ciccone. Esta denuncia fue presentada por el entonces representante ante el Consejo de la Magistratura, Enrique Ordiales. Varios organismos de derechos humanos y periodistas del prestigio como Horacio Verbitsky lo defendieron. También otro hombre poderoso, Magnetto de Clarín lo acusó ante el Consejo por su manejo en el tema Papel Prensa. Hasta ahí parece empate.

En mi caso quiero centrar esta nota en lo que dijo el Tribunal Federal Oral Nª3 en la causa por los sobornos del senado, más conocida como el caso de la Banelco, el que actuó además en dos célebres casos; anulando el primer juicio de Amia y, absolviendo al Comisario Ribelli, ordenando una investigación sobre los jueces y fiscales que allì actuaron y en la causa que absolvió a Gustavo Béliz por la denuncia precisamente que Stiuso le hizo por mostrar en un programa de televisión su rostro ( miren desde cuando ya se venía y se sabía quién era y es este espía).

¿Valdrá la pena reproducir algo sobre esta sentencia, el caso de la Banelco, aquel que todos los medios sin distinción farandulizaron y usufructuaron?

¿Tendrá sentido recordar que el bufón mayo de este país, Tinelli alcanzò uno de los ratings más altos de la televisión argentina, cuando Fredy Villareal parodiando a Fernando de la Rúa, ingresó a la Casa Rosada y fue recibido por Alberto Fernández, Felisa Miceli ( la de la platita en el baño) y el propio Néstor Kirchner, para ridicularizaron el caso que se tramitaba en la Justicia, apoyando la versión que las coimas existieron? 

En esa sentencia que hoy se encuentra en casación, y que estaba asentada en la versión creíble pero no veraz de Mario Pontaquarto, ese Tribunal sobre Daniel Rafecas dijo lo siguiente (sólo destaco para no cansar al lector algunos de los párrafos más sobresalientes):

“Parcialidad de la instrucción

El Tribunal, luego de examinar la prueba y de escuchar a todas las partes, no puede menos que coincidir con esas críticas, por las razones que más adelante se expondrán.

Previo a ello, debido a algunas similitudes acerca del modo en que fue instruido este proceso con aquél en que se investigara en atentado a la A.M.I.A., en especial en lo que hace a las críticas realizadas a la actividad de los funcionarios encargados de velar por el respecto de los derechos de los imputados, es del caso recordar algunos de los conceptos vertido por el Tribunal al pronunciarse en la causa citada (nº 487/00 “Telleldín, Carlos Alberto y otros s/ homicidio calificado...”), relativos al respeto de la garantía del debido proceso.

La violación de aquellos principios se materializó en la manera discriminatoria en que fueron tratadas las defensas, salvo una; en la búsqueda de complicidad de inefables testigos para grabar clandestinamente a los imputados, tal el caso de Branda y del chofer Osvaldo Oscar López, la inversión de la carga de la prueba y el perverso razonamiento empleado por el juez, al igual que los representantes del Ministerio Público en el debate, en contra de encausados, salvo Pontaquarto, para quien siempre encontró adecuada justificación para sostener sus numerosos e insostenibles embustes en la medida que sirvieran para mantener la imputación, llegándose a extremos vergonzosos.

La forma en que procedió del juez Daniel Eduardo Rafecas, examinada a lo largo de este pronunciamiento, patentiza su parcialidad y falta de ecuanimidad en la investigación de los hechos, quedando en evidencia sus objetivos preordenados, a cuyo fin cercenó a lo largo de esa etapa el adecuado ejercicio del derecho de defensa, ya sea por sus infundadas suposiciones o por su torcida interpretación de las pruebas.

b) Trato desigual entre acusadores y defensas.

c) Denuncias a los testigos que contradijeron la versión de Mario Luis Pontaquarto.

La otra manera en la que se demuestra que, con referencia a la prueba testimonial, se actuó con manifiesta parcialidad es el haber ordenado la investigación por perjurio de todos los testigos de importancia que contradecían la mendaz versión de Pontaquarto.

d) Parcialidad de la instrucción.

Como se viene diciendo, a partir del examen de las actuaciones y transcurrido el debate quedó expuesta la parcialidad con que se llevó adelante la instrucción de esta causa, que se agudizó con la dirección del Dr. Daniel Eduardo Rafecas, cuya labor se encaminó a alcanzar metas preordenadas, todas ellas tendientes a procesar a un ex presidente de la Nación y a las autoridades de los bloques mayoritarios que, para el año 2000, conformaban el Senado de la Nación.

d.1) Limitaciones arbitrarias al derecho de defensa.

d.2) Recepción y valoración parcial de la prueba.

d.2.1) Se interrogó a testigos de manera intimidatoria, persiguiendo sistemáticamente a todo aquel que no ratificara la hipótesis acusatoria.

d.2.2) Se manipuló la prueba para arribar a conclusiones preestablecidas. Entre otros casos:

i) Se supusieron diálogos y construyeron sucesos inexistentes a partir de la información que surge de los registros de comunicaciones pretéritas; este fue un rasgo característico de la instrucción, que, conforme se expuso en esta sentencia, fue recogido por las acusaciones en sus alegatos.

d.2.3) Se modificó la versión del propio Pontaquarto cuando ella era contradicha por la prueba.

d.2.5) En pos de justificar los desajustes de Pontaquarto con la realidad, en tanto ponían en evidencia la fantasía de su relato, el Dr. Daniel E. Rafecas elucubró explicaciones rebuscadas y arbitrarias que le permitieran sostener su tesis incriminante. En tal dirección:

d.3) Irregularidades formales.

d.3.2) El Dr. Daniel Rafecas habría acordado con el Dr. Ribas la presentación de la mendaz testigo Sandra Patricia Montero, quién manifestó en la audiencia que, previo a su declaración judicial, estuvo en contacto con el Dr. Wortman Jofre, Daniel Bravo y el propio Pontaquarto, con quien habría participado en una producción periodística para el diario Río Negro; la que, según dijo, había sido consensuada entre el Dr. Rafecas y su abogado.

d.3.3) En el curso de las declaraciones indagatorias o testimoniales, se confrontó a los declarantes con las exposiciones de testigos o imputados, al margen de las disposiciones legales (arts. 276 a 278 del código adjetivo); ello, al solo efecto de que Pontaquarto armonice sus dichos con las declaraciones de terceros o que éstos compatibilicen la suya con la de aquél.

CAPÍTULO XIX

En virtud de las consideraciones expuestas precedentemente, corresponde extraer testimonios de la presente a efectos de que se determine el juzgado que deberá investigar:

X.- Extraer copia de la presente y remitirla al Consejo de la Magistratura a los fines previstos en el art. 7, inc. 6º, de la ley 24.937, texto según ley 26.855, respecto del juez Daniel Eduardo Rafecas.

XI.- Extraer testimonio de la presente y remitirlo al Colegio Público de Abogados de la Capital Federal a los efectos de que sea examinada por el Tribunal de Ética la actuación del abogado Hugo Wortman Jofré.

XII.- EXCLUIR a Mario Luis Pontaquarto y Sandra Patricia Montero del Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados.”

Nuestro país esponja, que todo soporta, como lo dijo alguna vez León Gieco, al menos por mi parte no puede dejar de pensar en lo que ese Tribunal prestigioso dijo sobre este Juez.

Eso en nada puede oscurecer su fallo pero da luz sobre su persona, sus métodos, sus fines, nos muestra un perfil, para que toda la verdad y cualquiera sea ésta salga a la luz.

Decir esto sobre Rafecas no implica darle la razón a Nisman, eso es materia judicial, pero si es necesario saber quiénes son los que deciden y porqué deciden.

A eso nos hemos acostumbrado en el país donde nada es cierto y todo es verdad, donde se desconfía de la policía, el testigo y del escribano público.

Cientos de miles de personas, hasta con ingenuidad, sensibilidad o por cientos de razones han dicho Yo soy Nisman, cuantos diremos ¿Yo soy Rafecas?.

Opiniones (3)
21 de agosto de 2017 | 16:44
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21 de agosto de 2017 | 16:44
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  1. Dr. muy buen aporte, algo de luz sobre la oscuridad de los poderes y las operaciones que se vienen haciendo desde hace mucho tiempo en este bendito pais. La parte asquerosa del poder, lastima que solo 2% de los argentinos podamos enterarnos y pensar de estas cosas, con elementos contundentes como los que usted enumera de un fallo judicial que se celebro en un juicio oral y publico. Al resto los llevan de las narices el gobierno o las tapas de clarin a pensar lo que les conviene a ellos para amarrocar mas y mas poder o hacer daño y mas daño. Según el contexto del momento político del momento. Poco importan las personas y las consecuencias con sus vidas.
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  2. Este abogado es el que defiende a un traficante de armas como Al Kasar A Flamarique por el banco multicredito que dejo un tendal de damnificados y a su vez se dice abogado de DDHH Mas bien parece un mercader de DDHH Todos en la misma bolsa y embarraos Señor llamese a silencio Usted es un simple Kichnerista que LUCRA Y POR TANTO NO TIENE ALTURA MORAL YOSOYNISMAN
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  3. El autor de la nota siembra un manto de dudas sobre el Juez Rafecas por haber intentado -con gran esfuerzo- colaborar a obtener la condena por el caso de las coimas en el Senado, un hecho que a pocos les quedan dudas de que sucedió (todavía recuerdo a Palito Ortega llorando), frente a una denuncia de encubrimiento que ya en su motivación -geopolítica y de comercio- aparece como absurda, sin hablar de las pruebas, en especial las escuchas, que en absoluto vinculan a funcionarios... Allá él.
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