opinión

Marcha del 18F: No hubo silencio

¿A qué fue cada uno de los que participaron de la marcha por el fiscal Alberto Nisman en Mendoza y el país? No hubo golpe de ningún tipo y fue una movilización no solamente opositora. qué pasó en la AMIA, ¿qué pasó con Nisman, que pasó con su denuncia, qué pasó en la SIDE en estos últimos 12 años, antes y sobre todo, ahora? ¿Terminaremos discutiendo el caso en el living de Jorge Rial?

 La marcha de homenaje al fiscal Alberto Nisman se concretó bajo ciertas condiciones de silencio, aunque con aplausos y consignas, en reclamo contra la impunidad, tanto en Mendoza como en Buenos Aires y en cada ciudad del país.

Una razón colectiva los unió: el impacto del crudo hecho de que el fiscal que denunció a la Presidenta de la Nación apareciera muerto.

A un mes del hallazgo del cadáver, no sólo no se logra confirmar su suicidio, sino que la causa transita en medio de mucho "ruido" mediático que lentamente se transforma en "cancha embarrada" judicial, con testigos que se contradicen, con la parición de restos mortales frente al edificio en donde vivía el fiscal, con las afirmaciones divergentes de la propia Presidenta y de sus funcionarios, altamente impactados por el hecho, al punto de que se instalan públicamente como tan víctimas como Nisman, en una comparación insólita.

Sin embargo, cada uno de los asistentes fue por su propio motivo. Cuando pudieron expresarse por los medios de comunicación, lo dejaron en claro. Había política en la marcha y eso no solo no es malo, ya que no es privativo de quien gobierna ejercerla, sino que es bueno, porque suma a la gente a una alternativa democrática de oponerse a un gobierno.

No hubo golpe "blando", ni "duro", ni "suave", ni "áspero" como el oficialismo denunció desde los medios estatales, puestos a su entera disposición. Pero también es verdad que hay que estar atentos a las muchas señales que está dejando el caso Nisman: qué pasó en la AMIA, qué pasó con Nisman, que pasó con su denuncia, qué pasó en la SIDE en estos últimos 12 años, antes y sobre todo, ahora, en que parece reaccionar, en una liberación de "carpetas" con información reservada que usan unos y otros, de uno y otro lado de "la grieta" política que gran parte de los medios de comunicación celebran.

Cada vez se hace más palpable que, como pasó con el reo Leonardo Fariña, terminemos discutiendo las instancias de la muerte del fiscal en el estudio de Jorge Rial, entre tetas y culos, como si se tratara de un chimento más.

El maniqueísmo que alimenta una pelea cada vez más ajena para el grueso de la sociedad pretende impedir la pluralidad de voces, el arco iris de opiniones. Un "es negro o blanco", un "de qué lado estás" pretende imponerse y no es un deseo exclusivo del Gobierno y sus defensores, sino también de sus más alevosos detractores.

Cada individualidad que salió a oponerse al Gobierno en el 18F sumó un gran mensaje que no es sólo para el oficialismo, sino también para la oposición: el gatopardismo no sirve. No sirve cambiar algo para que nada cambie, como ha pasado con los servicios de Inteligencia, por ejemplo, manipulados por todos en su propio beneficio o para destruir al otro. No se tolera la intolerancia de nadie, valga la redundancia. Pero tampoco hay carta libre, cheque en blanco para quienes simplemente quieren desalojar a los inquilinos de la Casa Rosada.

Siempre queda la esperanza de que la movilización pacífica de la sociedad sirva como bisagra en momentos de crisis. Por eso toda la campaña en contra de la movilización no funcionó y es posible que no funcione jamás.

En todo caso, el silencio de la marcha permitió escuchar y comprender todo el ruido de fondo que hay en el ejercicio práctico de la democracia. Y es bueno detectarlo. Es bueno saber en dónde estamos parados. Es bueno frenar un minuto para reflexionar y no repetir errores. Y eso le pasó a los dos lados de esa "grieta" de la que tanto se habla, con todos los colores y versiones que la pluralidad permite.


Opiniones (3)
11 de diciembre de 2017 | 20:29
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11 de diciembre de 2017 | 20:29
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  1. muchachos escriban un libro pero no esas opiniones. Es imposible leer tal monologo. es mas largo que la nota en si misma
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  2. En principio creo que negar el valor de la marcha y el apoyo multitudinario, es el peor error que se puede cometer. Coincido con el autor de la nota en cuanto a que este no fue un golpe blando; carne de segunda o durísimo, según las explicaciones anteriores dadas por un grupo de intelectuales, que por conveniencia propia, convirtieron al país en una foto en blanco y negro, olvidándose que los miles de grises que hay, se componen justamente de estos dos colores. Se puede desvalorizar la marcha para la tribuna, pero no en el contexto político serio, sobre todo en un acto que tuvo una trascendencia internacional sorprendente. Quienes carecen de visión política, pueden decir que solo fueron 50.000 personas, tratando de ver con los ojos del fanatismo; también se puede ver que algo no anda bien el país si suceden estos actos y de paso, así como al descuido, una pizca de auto-crítica no vendría mal. Por supuesto que la oposición tratará de sacar réditos propios de esta situación, como también lo hace el gobierno en otras circunstancias, ya que en el juego de una política vaciada de ética y moral, todo vale y son las reglas de juego que los mismos políticos implementaron. Es cierto que este gobierno y el anterior han tomado una serie de medidas acertadas en su fin, no así en el "como". La muerte del fiscal, no importa su comportamiento en el análisis, es un ataque a las instituciones de la república y de ahí, que pasado un mes de su muerte, todavía no han podido determinar si fue suicidio, suicidio forzado o asesinato, plantea una serie de interrogantes que van más allá de la resolución del caso y que alimenta la sensación de impunidad que existe en el país. Un jefe de los servicios de inteligencia que fue nombrado por Onganía y que ha perdurado un largo tiempo, aun bajo gobiernos democráticos, presupone que muchos pecaron de ingenuidad, -lo cual dudo- o hay otro concepto vigente de para que debe servir el servicio de inteligencia del Estado. Si es, como parece, una institución dirigida a espiar a los rivales políticos, dirigentes sociales, periodistas y a los ciudadanos en general, pues eso no tiene nada que ver con estado democrático. Por más que la oposición -dividida y sin programas superadores- sea en general de derecha, no es ignorándola o llenando de insultos, la solución demócrata. Las diferencias siempre se dirimen en las urnas y no en la pelea cotidiana llena de odios y difamaciones. Llamar gorilas a todos los que no piensan como uno, es un acto de desprecio para una parte importante de la ciudadanía, que tiene una opinión formada y valedera de pensar como piensa y pretender que esas personas se guían por lo que dicen los medios, o sea que no tienen pensamiento propio, es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos. La señora presidente ganó con el 54% de los votos, una suma muy importante, pero en las últimas elecciones legislativas el gobierno sacó el 28% de los votos. No hubo al parecer un análisis serio del por qué de esa abrupta caída, salvo la metódica tarea de inventar enemigos por orden de aparición. Primero fue Duhalde, aunque por 2 años conservaron a Lavagña, porque fue durante su mandato como ministro de economía que el país empezó a salir de la crisis del 2001; después fue Cobos y la Sociedad Rural, aunque estos últimos siguieron con su quehacer de plantar soja, porque lamentablemente el país sigue dependiendo del "yuyito" llamado soja para conseguir divisas. Después siguió Magnetto, amigo de Néstor hasta el 2008 y luego convertido en el enemigo público Nª 1. Todos los males encarnados en una sola persona; le siguió Massa, con su deserción y ahora es la corporación de la justicia, a pesar de que Néstor formó la actual Suprema Corte de Justicia. La oposición, sin planes propios, se aferró al viejo dicho "unidos venceremos" y entonces todos se metieron en la misma bolsa, con el único fin de derrotar al gobierno actual. No es un hecho nuevo ni ilegal, pero demuestra que a la hora de los bifes, ninguno tiene una propuesta que atraiga a las mayorías. Creo que en la situación actual del país, esta marcha es sobre todo contra la impunidad reinante en el país y en segundo lugar, contra todo el arco político, que juegan al "pasá el anillo". El gobierno tomó esto como un acto en su contra y ahí nomás "carta abierta" inventó el nombre de "golpe blando" que en lo literal será muy bonito, pero en la práctica, los golpes son golpes sin ningún adjetivo. Sería interesante saber que nombre le hubieran puesto a los 13 paros generales que le hicieron a Alfonsín, más los saqueos a los supermercados, a lo mejor serían "golpes no tiernizados". Creo que es hora de volver a usar la tecnología y volver al cine de colores y dejar de lado el blanco y negro. Creo que es necesario que los argentinos comprendamos que son más las cosas que nos unen, que las que nos separan; que tampoco es cierto que los buenos están de un lado y los malos del otro. Creo que hay que dejar de lado los enfrentamientos inútiles que han dividido a las familias, amigos y conocidos en opuestos dentro de una misma sociedad. Debemos recuperar otra vez la República y dejar de clasificarnos y encasillarnos entre "santos" y "diablos". Los políticos de todos los pelajes saben muy bien que así no se construye una nación y que para que esto funcione, debe haber una justicia independiente que juzgue como corresponde a quienes cometen actos de corrupción. La violencia social instalada, solo puede disminuir si el ejemplo viene desde arriba hacia abajo. El inmenso aumento del narcotráfico no puede producirse sin apoyo policial y político. Creo que cuando los argentinos comprendamos que el logro de una meta, es tan importante en "como" llegamos a ella, la política podrá recuperar la ética y la moral que se ha perdido.
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  3. Dos cosas: nunca estuve de acuerdo con las marchas, porque no solucionan nada y la gente se queda con la falsa sensación de que por haber asistido 'hizo algo por la causa', y la verdad que al fin y al cabo lo único que hicieron es servir a los intereses de quiénes están detrás de la organización de una marcha, que en este caso no es otra cosa que la utilización de una dudosísima muerte, con el dolor que ello implica para toda su familia, para fines total y absolutamente políticos, totalmente por el contrario de lo que se dice 'en memoria del fiscal Nisman y en respeto de su familia. Si quieren hacer algo por la justicia marchen todas las semanas al Palacio de Justicia y reclamen por TODAS las injusticias de causas sin resolver que tapan a políticos y empresarios corruptos. O bien empiecen a involucrarse en política, no necesariamente participando en los partidos tradicionales, ya agotados e inútiles, que sólo perpetran en el poder a una casta política absolutamente contaminada. Empiecen con juntarse en el barrio, en uniones vecinales, a debatir y a proponer sus propias soluciones a nivel local, de sus problemas en el mismo barrio, y después si no pueden resolverlo vayan a hacer una marcha a donde corresponda. Lo otro que quiero decir es que en mi opinión, no se puede estar bien con dios y con el diablo. A lo que me refiero es que me parece bien que una persona salga a la calle a reclamar por justicia en un caso que (no casualmente) a tomado trascendencia de interés público nacional, pero lamentablemente no se puede estar a favor de la justicia y apoyar a la memoria del fiscal Nisman, porque particularmente esta persona no fue nunca un representante de JUSTICIA en este país. Lamento muchísimo ver tanta ignorancia y desinformación a favor de poderes políticos, sin importar si son 'oficialistas o de oposición' como ellos mismos se han dado en llamar. Pero estoy casi seguro que si todos supieran quién fue y que hizo realmente este personaje, la mitad de la gente que fue a la marcha realmente no hubiera asistido.
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