opinión

18F

El ensayista y miembro de Plataforma 2012, analiza la marcha.

18F

 En sus “Lecturas sobre la Historia de la Filosofía Política,” el filósofo igualitario John Rawls comenta, casi al pasar, cuál es su “clave de lectura” cuando estudia a los autores que repasa en el libro -desde Spinoza y Hume a Hegel o Marx- casi todos filósofos frente a quienes tiene innúmeras diferencias. Nos dice que él procura leer a cada uno de ellos “a su mejor luz,” tratando de entender qué es lo mejor que tienen para decirle, qué es lo que pueden enseñarle (en lugar de leerlos como una excusa para afirmar lo que uno ya afirmaba antes de haberlos leído). Pero lo mejor es esto: cuando encuentra un punto de crítica fuerte, en lugar de hacer como tantos –descalificar a Hegel o a Marx, diciendo “estos no entienden nada”- se pregunta: “qué es lo que no estoy entendiendo yo, de lo importante que ellos me quieren decir?” Sería bueno que en esta época de enojos cruzados, asumiéramos una actitud semejante. Es la que yo le pediría a quienes se opusieron a la marcha del 18f, y es la que, según entiendo, nos podrían pedir a muchos de nosotros, que apoyamos la marcha.

Partiendo de dicha “clave de lectura”, tiene sentido entonces hablar, frente a una masiva marcha convocada en democracia, en silencio –y como lo han hecho artistas e intelectuales oficialistas- de un “golpe de estado” (un golpe de estado hoy? En la Argentina? Luego de todo lo que vivimos durante la dictadura?). Tiene sentido pensar, que si alguien marcha, es porque quiere imponer, en verdad, un ajuste neoliberal sangriento? (otro ajuste neoliberal, hoy? Frente a políticas que serían de justicia?). O se trata de una cómoda forma de mantenerse felizmente abrazados a los propios prejuicios (“si alguien se opone al gobierno, debe ser un enemigo de la patria, o un bobo que sirve, sin siquiera darse cuenta, a los enemigos de la patria”)? No es un acto de ingenuidad inmenso pensar que el pasado puede repetirse en cualquier momento, de cualquier modo, como si todo diera lo mismo, como si no aprendiéramos nada nunca, como si todo hubiera ocurrido en vano, como si cualquier país fuera igual que otro, como si la Argentina no tuviera niveles de movilización y resistencia populares capaces de frenar la repetición del horror; como si no existiera la historia? Tiene sentido decir, como ha dicho el respetado ex Juez José Massoni, que la marcha es la “pus” del pueblo, que marchan “las peores escorias de la sociedad”? Tiene sentido pensar de ese modo de nuestros pares, como si los miles que marcharon fueran ingenuos o perversos, agentes de la CIA, cómplices de poderes oscuros, idiotas útiles? Tiene sentido considerar que todos los colegas que marchan representan al poder judicial degradado, el que no entiende, el corrupto, el que no ha cumplido con su labor –a diferencia de uno? No resulta ese razonamiento demasiado cándido y complaciente, en relación con los pares que comparten lo que uno piensa, sobre uno mismo? No se alimenta de ese modo una dicotomía que, en este caso como en tantos, está rebasada de pluralidad, de gente que piensa distinto, de gente que está cansada, de gente que simplemente disiente, de gente dispuesta a mostrar comprometidamente su descontento? No se trata, de ningún modo, de asumir la pintura opuesta: los honestos están de este lado, los corruptos de aquel. Se trata, ante todo, de asumir la diversidad, de reconocer que muchísimos de los que marcharon no son zombies, ni candorosos, ni marionetas operadas por los grandes medios, los servicios de inteligencia locales o el Mossad. Se trata de pensar que no hay sólo dos veredas, y que mucha gente piensa diferente que uno, a partir de compromisos profundamente políticos y patriotas.

Ésa es mi propuesta, la “clave de lectura” que propongo frente a la marcha del 18f y tantos otros ejercicios de disidencia cívica, de resistencia frente al poder, ocurridos y por venir. Propongo pensar en los miles que tienen algo importante que decirnos, diferente de lo que pensamos. Pensar en lo importante y lo mejor que tengan ellos para decirnos, pensar en lo que tenemos que aprender de ellos, en lugar de reírme de ellos, mirarlos “de arriba” o tratarlos como “la escoria de la sociedad”. Propongo pensar que, en este caso también, hubo miles y miles que se manifestaron para decirnos que están cansados de la impunidad en la que vivimos, de la impunidad que el poder hoy asegura; miles que no quieren que la justicia sea vigilada y seguida por cámaras de inteligencia; miles que no quieren enfrentarse, otra vez, a un crimen de estado no esclarecido sino ocultado por el poder; miles que jamás aceptarían un golpe de estado, que marcharían contra toda muerte y todo plan de ajuste; miles que sienten profundo disgusto frente a un Estado que miente todas las cifras, que por vergüenza se niega a mostrar en público los acuerdos que firma, que proclama una justicia social que impide en la práctica. No se trata de negar absolutamente nada, como si todos los opositores de hoy fueran virtuosos y angelicales; como si todos los defensores del gobierno, o los que no marcharon, fueran corruptos o enemigos del pueblo. Nada de eso, nunca. Se trata de abrir los ojos y reconocer que frente a uno hay miles de personas conmocionadas por una muerte, conscientemente indignadas, señalando errores y horrores abominables, imperdonables, que marcan a este tiempo, y que es necesario, urgentemente, remediar: errores que implican (antes que “metidas de pata”, como dice el oficialista) crímenes graves que no pagan, infantes que mueren desnutridos, comunidades despojadas. Se trata de pensar que, frente a los discursos del oficialismo, hay también personas políticamente comprometidas, dispuestas a ponerse de pie, pensando en sus conciudadanos y en su país, personas con principios y convicciones que hoy silenciosamente dicen basta, buenos compatriotas que gritan: impunidad nunca más.

(*) De su blog http://seminariogargarella.blogspot.com.ar/


Opiniones (3)
17 de agosto de 2017 | 00:27
4
ERROR
17 de agosto de 2017 | 00:27
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Sr. Roberto Gargarella. Yo leo con su visión y le aseguro que ni en pedo puedo marchar al lado de Cecilia Pando, de ex jueces que fueron cómplices con la entrega de niños robados a prisioneros luego desaparecidos y con Fiscales que son amigos de barras bravas y cómplices de encubrimiento en la causa AMIA. Por más que quiera entenderlo, no lo justifico y si ud. aún así marcha, es un tóxico, como todos los que marcharon. Si tiene todas las buenas intenciones que ud. dice, sáquese de al lado a esa escoria, sino ud. es cómplice de ellos y con su participación los está justificando. Eso no lo hago y no lo puede hacer nadie que se considere gente de bien. Sino salga en una marcha junto al que mató al hijo de otro o junto a los que masacran a personas sin sentido. Vaya y salga a marchar con ellos, total la marcha tiene consignas sanas. Imperdonable su punto de vista viniendo de un intelectual. Si ud. se junta con la mierda, es una mierda.
    3
  2. saturno, si acaso vos sabes tanto y "Quien fue", por que no vas y haces tu declaracion al juez?.. la gente va a las marchas porque es la unica forma que hay de expresar la impotencia que se siente ante tanta corrupcion...
    2
  3. Dos cosas: nunca estuve de acuerdo con las marchas, porque no solucionan nada y la gente se queda con la falsa sensación de que por haber asistido 'hizo algo por la causa', y la verdad que al fin y al cabo lo único que hicieron es servir a los intereses de quiénes están detrás de la organización de una marcha, que en este caso no es otra cosa que la utilización de una dudosísima muerte, con el dolor que ello implica para toda su familia, para fines total y absolutamente políticos, totalmente por el contrario de lo que se dice 'en memoria del fiscal Nisman y en respeto de su familia. Si quieren hacer algo por la justicia marchen todas las semanas al Palacio de Justicia y reclamen por TODAS las injusticias de causas sin resolver que tapan a políticos y empresarios corruptos. O bien empiecen a involucrarse en política, no necesariamente participando en los partidos tradicionales, ya agotados e inútiles, que sólo perpetran en el poder a una casta política absolutamente contaminada. Empiecen con juntarse en el barrio, en uniones vecinales, a debatir y a proponer sus propias soluciones a nivel local, de sus problemas en el mismo barrio, y después si no pueden resolverlo vayan a hacer una marcha a donde corresponda. Lo otro que quiero decir es que en mi opinión, no se puede estar bien con dios y con el diablo. A lo que me refiero es que me parece bien que una persona salga a la calle a reclamar por justicia en un caso que (no casualmente) a tomado trascendencia de interés público nacional, pero lamentablemente no se puede estar a favor de la justicia y apoyar a la memoria del fiscal Nisman, porque particularmente esta persona no fue nunca un representante de JUSTICIA en este país. Lamento muchísimo ver tanta ignorancia y desinformación a favor de poderes políticos, sin importar si son 'oficialistas o de oposición' como ellos mismos se han dado en llamar. Pero estoy casi convencido que si todos supieran quién fue y que hizo realmente este personaje, la mitad de la gente que fue a la marcha realmente no hubiera asistido.
    1
En Imágenes
Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
15 de Agosto de 2017
Bunkers de la Segunda Guerra Mundial