opinión

"El arquitecto" de Macri, el bloqueo a Massa y una foto sorpresa

Se llama Emilio Monzó y es quien proyecta las maquetas de los acuerdos del PRO y también, el que le deja la cinta lista para que Macri las corte.

El PRO consiguió candidato a gobernador en Mendoza y no lo sacó de las filas del partido que es su principal aliado en la provincia, el PD, sino que se sumó a la propuesta de "Cambia Mendoza" que lideran dos radicales: Alfredo Cornejo y Laura Montero.

Desencajados, a los que juegan a preservar tan solo su lugarcito en la política, para mostrarse como "exclusivos", actuando como excluyentes, les tocó aplaudir bajo protesta y asumir que si se busca cambiar a los que gobiernan Mendoza, también deben cambiar hacia adentro de sus propias fuerzas políticas.

Si bien Cornejo se consolida como el autor de la estrategia que lo tiene a él mismo como protagonista de la fórmula gubernativa, y lo obliga a cumplir varios roles, por omisión, desinterés, egoísmo o incapacidad de otros dirigentes, encontró un alma gemela, que es el arquitecto de un macrismo pragmático.

Se trata de Emilio Monzó. De origen peronista, muchas veces fue mirado de reojo por la tropa más fashion del jefe de Gobierno porteño. Pero ha conseguido con su accionar dar vuelta el contexto político propio del macrismo. Así, el partido que antes tenía que salir a recolectar figuras de impacto social para poder instalar la "marca PRO" en las provincias, ahora observa cómo el abanderado de esa consigna es el propio Macri. 

Los Del Sel, Baldassi, Mac Allister ahora necesitan de Macri y no al revés. Ya surgieron, se metieron en política, hicieron sus primeros pininos. Pero gobernar es otra cosa: es solucionar problemas graves y no solamente poner la cara, la palabra o la simpatía.

Monzó esgrime como espada su pragmatismo. Y lo hace hacia adentro y hacia afuera del PRO. Es innegable que, ante la mejor performance que esa fuerza ha conseguido en su historia, que se vive por estos días y que los entusiasma con poder romper el triple empate para la Presidencia que parecieran representar las candidaturas de Mauricio Macri, Daniel Scioli y Sergio Massa, genera bolsones de disconformidad en la organización.

Pero la hazaña por la que Macri deja hacer a Monzó está en la consolidación del centro del país como territorio en donde el macrismo ha podido hacer pie, ya no en soledad, sino aliándose con "los que saben gobernar", como ellos los llaman. Aquí, en Mendoza, pero también en Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, aunque algunos suman, además, a Neuquén, Monzó le sumó a Macri en forma geométrica frente a los seguidores de Massa que lo hicieron en forma aritmética: muchos que representan poco.

"El arquitecto", al que algunos también llaman despectivamente como "el Mazzón de Mauricio", bloqueó el acceso del diputado por Tigre a una franja decisiva del país y lo somete a los designios del "Círculo Rojo", que insiste con que se baje y acepte ser candidato a gobernador bonaerense, detrás de Scioli.

El "efecto Mendoza" hace que Monzó haya llegado en la medianoche a Buenos Aires con un carta de triunfo. A poco de arribar, ya habrá dejado calentando los motores para un retorno acompañado el domingo o el lunes, depende del resultado de la primera elección del país, en la Ciudad de Mendoza, que elegirá intendente junto con San Carlos.

Antes, acompañará a Macri a la provincia de Buenos Aires, en una faena que lo hace abandonar su despacho porteño los jueves. Posiblemente lo hará con otro rostro  con las tres encuestas que lo dan por encima del resto como aliciente. Pero la foto con la que se dice que sorprenderá al país mañana irá acompañada, esta vez, de un anclaje en acuerdos concretos y no solo en una construcción de marketing. 

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18 de agosto de 2017 | 02:46
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