opinión

La controladora de erecciones

En la pantalla, la nada. En la sala, tres misteriosas apariciones de una trabajadora del staff de Village.

La controladora de erecciones

Nada funciona en Cincuenta sombras de Grey. Y cuando me arriesgo a decir nada, es nada. Ni la promocionada historia de tensión erótica entre Anastassia Steele (una Dakota Johnson en plan "mirá qué bien me sale la mordidita de labio inferior"), y Christian Grey (un Jamie Dornan en forzada pose de chongo perturbador). Ni las tan comentadas escenas de sexo, derivadas en ejercicios soft, tan fríos como rutinarios. Todo es sopor y vacío en este film de la directora inglesa Sam Taylor-Johnson, que había ganado cierto prestigio hace algunos años con su ópera prima Nowhere Boy.

¿Cuál es la principal falencia de este trámite que se hace llamar película?. La traición absoluta hacia toda expectativa. Ni los fans de la novela de E.L. James, ni cualquier espectador medianamente exigente; podrá ver algo atractivo en la versión cinematográfica de Cincuenta sombras de Grey.

Lo único apenas presentable son los títulos de apertura, en parte por la presencia en la banda sonora de la impecable versión de Annie Lennox del clásico I put a spell on you. Hablando de música, ni siquiera la partitura de un genio como Danny Elfman, se salva de la debacle. El autor habitual de los soundtracks de los films de Tim Burton, se pliega aquí al ejercicio burocrático y entrega la composición menos inspirada de toda su carrera.

La estructura narrativa de la película es también un auténtico bodoque. ¿Existe algo más aburrido que leer las cláusulas de un contrato?. Pues bien, a eso se limita Cincuenta sombras de Grey. Sólo que aquí en lugar de cantidad de horas de trabajo, responsabilidades y condiciones; hay consoladores, esposas y demás chucherías sadomasoquistas. Casi todo el desarrollo del relato está regido alrededor de un inútil coqueteo entre Christian y Anastasia, y es inútil porque entre ellos no hay ni una pizca de química creíble. 

Ella duda sobre si aceptar o no el contrato de sumisión que le propone el joven millonario. Una oscilación que podría resultar interesante si la directora tuviera la capacidad para desarrollar postulados solventes alrededor del vínculo entre "amo" y "esclava". Pero no, la inquietud de Anastasia queda reducida a una suerte de ejercicio de histeria, por la impericia del film a la hora de profundizar cualquier arista vinculada al mundo del sado. Puedo imaginar a los verdaderos amantes de este tipo de prácticas, retorciéndose en las butacas frente al perezoso abordaje de este engendro fílmico.

Cincuenta sombras de Grey


La estética de Cincuenta sombras de Grey es otro punto decepcionante. Esas imágenes satinadas de erotismo soft con aire publicitario, retrasan al menos tres décadas. La referencia ineludible es Nueve semanas y media. En aquel producto icónico de los '80, Kim Basinger y Mickey Rourke jugueteaban con todo tipo de hortalizas, en medio de una historia que no tenía mucho por decir. Así y todo, esa película se transformó en una suerte de clásico del cine erótico; cosa que ni remotamente sucederá con este gélido bodrio, que ni siquiera es capaz de renovar aquel remanido código visual.

¿Qué fue lo único que me entretuvo de Cincuenta sombras de Grey?: la chica encargada del control de sala en el complejo en el que vi la película. Por algún extraño motivo, los cines Village tienen como rutina el ingreso de algún integrante del personal en unos tres momentos de cada proyección. El chico o chica en cuestión, atraviesa toda la sala y firma vaya a saber qué cosa en una misteriosa planilla que está ubicada en una salida de emergecia, en el costado izquierdo de la pantalla. Acto seguido, vuelve a entrar y repite el mismo ritual con otra planilla colocada a la derecha de la pantalla. 

Cuando he asistido a esa cadena en otras ocasiones, he gruñido porque en medio de alguna escena de tensión dramática; ha irrumpido el molesto desfile de un integrante del staff. Una política que sería muy saludable que Village revise, ya que por ejemplo esas planillas podrían estar ubicadas en el ingreso de las salas; y así evitar la distracción que produce la mencionada invasión del espacio cinematográfico. 

De cualquier forma, durante esa proyección tuve una absurda sospecha con respecto a la misión que tienen estos revisores. Resulta que la chica que entró a marcar las enigmáticas papeletas, hizo su aparición en la sala justo durante tres de las escenas seudo eróticas. En medio del tedio, comencé a fantasear con la idea de que el complejo tiene para esta película "controladores de erecciones". Me puse más atento, y en la segunda pasada de la chica, noté que ligeramente miraba entre las butacas mientras avanzaba por el pasillo. Por supuesto lo mío es una elucubración un tanto ridícula. Primero, porque no creo que a nadie le pueda estimular ninguna zona del cuerpo este film tan soso. Segundo, porque las entradas del personal deben estar tabuladas por horarios que nada tienen que ver con los contenidos de los películas.

Cincuenta sombras de Grey


Cuando promedió la tercera entrada de la chica controladora, reparé en lo terriblemente aburrido que estaba. Y afortunadamente, activé mi dispositivo de defensa. Frente a una ficción anodina, intenté crear una historia, o al menos un personaje con un dejo de intriga. Al salir de la sala, la chica estaba riéndose con el taquillero. Mientras él cortaba los tickets de algunos espectadores que ingresaban, la escuché decir con sorna: "Él cree que me maneja, pero yo soy la lleva las riendas de la historia". Un atinado cierre, con sogas y todo, para un desdibujado relato sobre dominación y sumisión que paseó su mentira a lo largo y ancho de la inimputable pantalla.


Opiniones (5)
21 de septiembre de 2017 | 01:00
6
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21 de septiembre de 2017 | 01:00
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  1. Tranquilo viejo... la nota hace juego con la peli...
    5
  2. ¿no te gustó que molesten o no te gustó que fuera una chica?
    4
  3. no vi la pelicula ni lei el libro, con solo escuchar los comentarios me basto para saber que solo es porno barata
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  4. Jajaja! Me mata lo de la controladora de erecciones! Es cierto que personal del cine entra con una planilla...pero bueno, no molestan más que los que se zambullen en el balde de pororó!!!
    2
  5. No ví la película, pero la nota está muy buena!!!
    1
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