opinión

Un consolador de 258 páginas

Especial Mara: Mujeres hot pero con consentimiento social. Sólo porno disfrazado para asomarse un centímetro a un poco de aventura pero cuidando la compostura.

Un consolador de 258 páginas

Es perverso y repugnante leer lo que uno ya ha vivido… Más todavía si esa lectura pretende encubrir una sumisión milenaria que no ha podido ser resuelta. Me basta, les aseguro, con leer la euforia de tantas promotoras de esta nueva idea de liberación sexual.

50 sombras de Gray… el trash sex que tiene absortas a las cuarentonas que hasta hace un par de años sólo desafiaban a sus maridos pasando de los reflejos a mechas y al alisado permanente.

Las mismas que escondían el libro el verano pasado llevándolo forrado a las playas, leyéndolo a escondidas en el baño. Las mismas que 20 kilos atrás tenían terror de mostrarse demasiado liberales antes de ser madres y esposas.

Un fenómeno mundial que rebota en un milagro mendocino producido en todas las camas King zize con respaldo. Una tendencia de segmento ABC1 como el alicaído Power Plate que pretendía cambiarnos el cuerpo en 15 minutos. Una picardía permitida porque es parte de la tendencia grupal a la que se le da la bienvenida con la total naturalidad con la que se reciben las modas. Algo así como el short de jean y las sandalias doradas con plataforma. Basta que todas lo usen…

Es que es así. Es la licencia de lo comercial la que lo autoriza, aunque en realidad envuelva un interior bastante bizarro. Sí, el señor Gray es al erotismo lo que David Guetta es a la música techno chicas.

¿Pero quienes consumen algo tan ligero y adolescente sino aquellas que, en realidad, no se atreven a llevarlo a la práctica?

¿Son estas chicas que se fogonean de noche con el libro, las mismas que se tranquilizan de día con la Visa Black del marido? ¿Las mismas que ahora se han liberado en los grupos de whatsapp de mamis?

Sospecho que estamos en problemas. Porque si las mujeres sienten que leer esto las pone en un lugar más evolucionado entonces hemos retrocedido bastante, o cuando menos estamos atrapadas en el mismo barro pacato de siempre.

Es porno disfrazado de erotismo. (Y pido perdón al porno por meterlo en esto.)Porno seguro con diseño de portada. Fantasías reprimidas sostenidas con el honor que alcanza la lectura de un libro durante las horas de los programas de tv de mayor rating.

Es, desde mi punto de vista, una intelectualización de las necesidades más primitivas y nunca deseadas con el marido. Es, otra vez, un pedido de permiso para escapar de la monotonía matrimonial.

¿No sería más espontáneo animarse a ver una porno entre amigas?

Yo iría a ver la película pero no me cuadra lo bizarro del erotismo explícito en combo con balde de pororó y anteojos 3D. Sumado a que encontraré a esos pobres maridos que se prestan para la foto de MDZ con cara de “Tal vez me cambie la suerte de ahora en más”…

Le reconozco al fenómeno haber quitado el polvo de tantas mesas de luz y haber encendido por fin los veladores del lado izquierdo. Pero vamos, 50 sombras es al erotismo lo que las Tinajas a la alimentación saludable.

¿No va a pasar entonces que, cuando queramos tener sexo feroz, vayamos a buscarlo con una persona real?

¿No será por ahora posible que ellos acepten que las mujeres también pueden sucumbir a una experiencia más extrema?

¿Es este el fenómeno que esperábamos para nosotras? ¿Reducir el número de hijos de 3 a 2? ¿Leer un libro a escondidas?

Chicas, esperaba más de ustedes…

Escribime a mara@mdzol.com

Opiniones (0)
26 de septiembre de 2017 | 05:27
1
ERROR
26 de septiembre de 2017 | 05:27
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'
    20 de Septiembre de 2017
    Finalistas del concurso 'El fotógrafo del año de la naturaleza salvaje'