opinión

Perderle el miedo al autismo

Si bien en todos los pacientes se observan características típicas del trastorno, hay mucha variabilidad en su manifestación y evolución.

Perderle el miedo al autismo

 El trastorno del espectro autista (TEA), difundido desde hace bastante tiempo como TGD, es un trastorno que afecta varias áreas del desarrollo como la comunicación, tanto verbal y no verbal, la socialización, el juego y la presencia de intereses restringidos y/o conductas estereotipadas.

Si bien en todos los pacientes se observan características típicas del trastorno, hay mucha variabilidad en su manifestación y evolución del mismo, dependiendo del entorno (estimulación familiar y/o tratamientos, edad de detección, etc.).

A partir de lo manifestado por los padres de pacientes en entrevistas se observaron algunas pautas recurrente en su aparición, dada por las siguientes señales:La nomanifestación de sonrisas grandes o expresiones de alegría, luego del primer semestre; no compartir juego de ida y vuelta a través de sonidos, sonrisas, etc., después de los 9 meses; la ausencia de balbuceo, señalar con el dedo u otros gestos como por ejemplo mostrar o saludar con la mano, a partir del año de edad ; no responder al llamado por su nombre o dejar de hacerlo, después del año y medio de vida; ausencia de palabras sencillas o perdió palabras que decía,no mirar a las personas cuando le hablan, no compartir con otros el interés por juguetes, objetos o situaciones, no jugar con situaciones imaginarias, como los juegos de cómo si (tomar el te, al carpintero, al mecánico, pasear al bebe, hacerlo dormir, hablar por tel, etc);irritarse fácil por cambios mínimos, presentar conductas obsesivas y/o motoras repetitivas; no decir frases espontaneas de dos palabras que sean significativas (no cuentan la imitación o repetición de frases o ecolalias) o cualquier perdida del habla, balbuceo o habilidades sociales a cualquier edad; por presentar hipersensibilidad a los ruidos o a la luz, tapándose los odios ante ruidos que no son tan fuertes, etc.

Es necesario aclarar que muchas de estas señales son compartidas por otros trastornos, por lo que no es determinante su aparición para confirmar el diagnostico, sin antes realizar una evaluación por un equipo profesional interdisciplinario especializado en trastornos de la infancia. Ya que con frecuencia se presentan consultas de pacientes derivados con un diagnostico errado producto de un apresuramiento o por haber sido realizado por profesionales no especializados, agravado por la angustia generada en el entorno familiar y/o escolar.

Un buen diagnostico posibilita un tratamiento adecuado e individualizado. Desde el inicio se debe trabajar con todo el grupo familiar brindando contención y orientación por parte de los profesionales.

Otro aspecto importante es focalizar en la inclusión socioeducativa, orientando a los actores involucrados en los diferentes espacios que participa el paciente, como la institución educativa, las actividades deportivas y recreativas.

Estadísticas

A nivel nacional no hay estadísticas oficiales sobre esta problemática. Su ausencia es grave ya que el poder determinar el alcance de este trastorno permitiría planificar mejor policas sanitarias para su atención y detaccion.

A modo de ilustración se puede ver el avance del trastorno en otra población, la norteamericana, desde antes de 1990 hasta el 2013 inclusive, observándose un crecimiento dramático:

Según Autismo Speaks:

Antes de 1990: 1 en 2000 niños.

1990: 1 en 500

2000: 1 en 166

2009: 1 en 100

2012: 1 en 88

2013: 1 cada 54 varones .

También se observa una prevalencia según sexo ya que se distribuyen 3 (varones) cada 1 (mujer).

Educar para la diversidad.

Es importante mencionar que esta problemática que afecta a un elevado numero de personas en el mundo requiere, másallá del tratamiento psicoeducativo, políticas e intervenciones en las que todos podamos participar y colaborar como por ejemplo, trabajar sobre las creencias o representaciones sociales erradas sobre el autismo para propiciar la inclusión respetando las diferencias y disminuyendo las barreras, la principal es el prejuicio, que impiden la inclusión escolar, laboral, social de las personas con TEA (trastorno del espectro autista). Difundir información sobre la problemática, Propiciar su difusión en los medios de comunicación social. Formar a los docentes y profesionales sobre detección temprana y correcta derivación a especialistas y contención a la familia. Trabajar sobre los prejuicios que excluyen a personas con TEA con capacidad para insertarse en el mercado laboral o en la educación formal y que por ellos quedan excluidos.

Propiciar el acceso de las familias afectadas por esta problemática a equipos especializados e interdisciplinarios para la atención terapéutica del paciente y orientación al grupo familiar. Incluir en la formación de las carreras de grado de educación y salud información sobre este trastorno.

Opiniones (1)
12 de diciembre de 2017 | 10:31
2
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12 de diciembre de 2017 | 10:31
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  1. GRACIAS POR LA NOTA ES UNA MANERA DE APORTAR PARA EL CONOCIMIENTO DEL TEMA, A MDZ POR EL ESPACIO Y A GERMAN CAZZOLA POR SU TEXTO.
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