Educación: forzarlos a que se pongan las pilas

Propuesta provocativa: obligar a que hijos y nietos de funcionarios vayan a la escuela pública. Dejá tu opinión en esta nota.

Educación: forzarlos a que se pongan las pilas

La pauperización de la educación pública es tan evidente que ya no la disimulan ni las estadísticas. Hasta ahora las críticas podían centrarse en lo cualitativo, pero eso es siempre opinable. Pero las estadísticas del Ministerio de Educación de la Nación de esta semana ya no dejan dudas: también en lo cuantitativo se nota que, los que pueden, no envían a sus hijos a las escuelas estatales. Es una tragedia que viene envuelta en una paradoja: que cuando más se invierte en educación y más se habla del rol del Estado, lo que estamos logrando es fortalecer a la educación privada.

El Anuario Estadístico de 2013 del Ministerio de Educación de la Nación dice que entre 2003 y 2013 (una década “K” a full) la matrícula en primer grado en las escuelas públicas a nivel nacional cayó un 19% (en Mendoza fue menos peor: 10%). Y cuando se toman los tres niveles educativos (inicial, primario y secundario), 83 de cada 100 nuevos estudiantes se incorporan a una escuela privada en vez de a una estatal. Como dato adicional, es la primera vez en la historia de la República Argentina que disminuye la matrícula de alumnos estatales.

El informe tiene montones de cifras, pero alcanza con las anteriores. Porque ratifica algo que todos sabemos desde hace por lo menos tres décadas (los Kirchner no son los únicos responsables, está claro): que la escuela pública ya no es una garantía de ascenso social como en la época de nuestros abuelos y nuestros padres. Y que la forma de asegurar (los que pueden) un buen futuro para sus hijos es buscarles escuelas privadas que compensen los agujeros de aquella escuela pública que fue un orgullo y un faro de la nación argentina.

El punto central de esta tragedia tal vez esté dado por algo muy simple: que los responsables de esta catástrofe saben que, llegado el caso, pueden asegurar el futuro de sus hijos mandándolos a una escuela privada. Y por eso pueden lamentarse en privado de cómo decae la educación estatal mientras no hacen nada efectivo para revertir esa enfermedad mortal que se va desarrollando ante los ojos de todos.

Yo creo que, como ciudadanos, deberíamos forzar a la clase política a que se ponga las pilas en serio para enderezar ese barco. Y se me ocurre que una solución puede ser muy sencilla: que un decreto de necesidad y urgencia, de los muchísimos que se dictan para tantas cosas, obligue a todos los funcionarios públicos del país, de todos los poderes y de todos los niveles, a que envíen a sus hijos y nietos a escuelas públicas. Así de simple.

Estimo que sería difícil desde lo legal, porque la libertad de los ciudadanos, los derechos adquiridos, etc., etc., quizás lo harían imposible. Pero sería bueno saber con qué argumentos los funcionarios criticarían ese decreto. Porque se me ocurre que, si eso sucediera, muy rápidamente reaparecería la autoridad en las aulas, habría más días de clases, se les exigiría más a los maestros y los exámenes serían más exigentes. Sería buenísimo ver cómo reaccionan los responsables con esa obligación de por medio.

Opiniones (14)
20 de octubre de 2017 | 19:54
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20 de octubre de 2017 | 19:54
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  1. En una opinión anterior se habla de que se dice lo que pasa pero no cómo se hace para que deje de pasar... Creo al respecto que lo importante es construir consensos antes que recetas. Porque la cosa es al revés: no hay buenos diagnósticos sino millones de recetas, que van a ninguna parte. Y como estamos frente a un problema de gran magnitud y multi causal, es mejor que se construyan primero consensos en lugar de recetas. Concuerdo con algunas opiniones anteriores, varias de Pedro Zalazar, salvo en esa diatriba contra los intelectuales locales versus el mundo que sigue progresando. Desde mi punto de vista (que puede ser erroneo, para eso armamos este debate paralelo a la nota disparadora) el mundo no está ni un poquito contento con la educación que tiene. Lo que pasa es que nosotros llegamos tarde, como los bomberos, a las grandes discusiones. Pongamos por ejemplo a Pierre Bourdieu, sociólogo francés, fallecido en en 2002, creo. Mucha de la sociología de la educación sobre "los herederos" la reproducción del orden social dentro de la escuela y el mito de la meritocracia, en fin, toda una crítica del sistema de educación, fue hecho en Francia y respecto del sistema francés. Claro, esos libros liminares se escribieron en los 70 y nosotros los estamos discutiendo en las academias 30, 45 años después... Otro tanto con Henry Giroux en USA... y los que más saben podrían decir otras cosas. Mi punto es que la educación ha sido un problema no solo en nuestra Argentina sino en todo Occidente, cuando menos; lo que pasa es que otros países se han animado a debates que aquí recién están amagando. Por eso creo que hay que partir de ciertos supuestos: ¿queremos una educación para todo el mundo, sin resignar la calidad educativa? O por el contrario ¿queremos una educación que siga el compás del darwinismo social? ¿Es posible que conjuguemos inclusión con calidad o es una quimera? ¿Alcanza con el subsidio universal por hijo y declarar la educación secundaria obligatoria, o es peor, porque hacemos responsables del fracaso a miles de chicos y familias que no tienen el capital cultural suficiente para soportar y sortear los escollos del sistema? ¿Lo que las familia no dan, lo debe y puede darlo la escuela? Si la cosa es sálvese quien pueda, es fácil, pero después a no quejarse que hay miles y miles de pibes en las calles y sin ir a la escuela. En fin, creo que nadie tiene "la precisa" y que hay que ir animándonos a salir de los ideologismos de derecha e izquierda para lograr consensos sobre lo que queremos y esperamos del sistema educativo, a nivel sociedad. Y recién entonces podremos hablar de recetas, de soluciones. Antes, creo que no servirán más que para que cada gobierno diga que todo está mal porque la culpa es del anterior... Por eso me permito más preguntas que respuestas...
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  2. Mauricio: sigo tus notas con interés, ya que siempre mostrás muy saludables curiosidad e inconformismo, algo MUY necesario. Puedo agregarte algo a esto de la matrícula (y lo digo sin ambagues porque mis 4 hijos estudiaron en escuelas públicas y hoy lo hacen en la universidad pública). Hay una búsqueda en ciertos sectores sociales (medios-medios, medios-bajos) de ascenso por vía de la educación; no al pedo mis viejos se cagaron de angustia para mandarnos a escuelas de monjas cuando costaba llenar la olla... Hoy la expresión de esa búsqueda se llama "contactos"; la escuela privada NO te asegura excelencia (mirá los datos de las evaluaciones sistemáticas); te asegura que no vas a estar rodeado de "negritos" y que vas a poder establecer relaciones con gente "bien". Es largo, pero hay mucho de eso en los movimientos de matrícula... Quizás deberíamos agregar el incumplimiento (por huelgas) de la función de "guardería" de la escuela pública (los docentes privados no hacen paro porque los echan): en un hogar donde ambos padres trabajan, que la escuela no te garantice cuidarte los pibes mientras estás en el laburo, es todo un tema...
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  3. hay que darle prioridad a la educacion pero no en boludeces o vanalidades, si con firmes convicciones tratar valores, no son mejores los chicos de las privadas, pero no es lo mismo el vocabulario que usan unos y otros, o... que mientras los chicos de las escuelas privadas tienen promedio 8 o 9 los de las escuelas publicas tienen 9.50 o 10, es que acaso habra despreocupacion por parte de los docentes que califican tan alto y los privados levantan la vara de competencia? por otro lado si te bancas un colegio privado, el estatal tendra un lugar mas para los que no pueden e indefectiblemente tendrian que mejorar la educacion. Obligar es una pavada señores, me encanta poder elegir donde voy o donde me quedo.
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  4. Estimo mas positivo no obligar a nadie a nada, sino comprometernos como ciudadanos a NO ELEGIR NINGÚN GOBERNANTE que venga de escuelas confesionales y privadas, y que no tenga sus hijos en la educación pública, así apuntamos a dos pájaros con una misma decisión.
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  5. Creo que más allá del sarcasmo, es hora que le demos prioridad a la educación. Lo único que se discute es el sueldo y los días de paro. Los países que nos rodean apuestan a la calidad educativa mientras en el nuestro es cada vez peor. Hay que hacer una revolución educativa, aunque dudo que a quienes nos gobiernan les de la cabeza para tanto... Están para hacer negocios y no se si les sirve un pueblo educado.
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  6. La nota vale como disparador y los escritos de los foristas bastante atinados. Es más parece ser que todos tienen conocimiento de cuales son las causas de la caída de la calidad educativa y las razones por las cuales estas se producen, lo que impone extrañeza de porque no se saben las soluciones. Es cierto que la baja de la calidad educativa no empezó con este gobierno y que su arrastre viene desde hace tiempo, ya que corresponde a un plan de desmantelamiento de la educación pública, laica y gratuita, o sea aquello que nos destacó por décadas del resto de América Latina. No es casual que desde 1831 en que empieza a funcionar de manera no oficial la Universidad Nacional de Córdoba, hasta 1989, había en el país 12 universidades, hoy estamos cerca de las 300, pero antes, se recibían promedio 200 ingenieros al año y en el año 2008, según datos oficiales, se recibieron 19. Recuerdan la publicidad oficial vista hasta hace un año "Necesitamos 10.000 ingenieros para el progreso del país" y cierto, lo que pasa que las llamadas ciencias duras, son largas y pesadas, exigen dedicación, esfuerzo y trabajo y parece que, no solo en nuestro país, los niños y jóvenes no están dispuestos a incorporar estos valores a su standard de vida, no importa la clase social a la que pertenezcan, ya que todos reciben el mismo bombardeo automático y mediático, del éxito fácil y por ende los padres también, que obviamente en ese camino y con esa mentalidad impuesta, en realidad valores culturales, se olvidaron de sus responsabilidades como padres y agarraron por el camino más fácil, o sea que sus hijos hagan lo que quieran mientras no los jodan. El combo estaba preparado justamente para esto, niños y jóvenes que no estudian, padres y funcionarios que no saben, no quieren y no intentan salir del atolladero que les propone el ideario del menor esfuerzo. Lo mismo sucede con el trabajo, todos quieren empezar -bueno en realidad la minoría- a trabajar de gerentes para arriba, aunque no sepan la tabla de 3., mientras muchos padres ruegan que algún hijo nazca con habilidad para el fútbol, basquet o tenis, así salva a toda la familia. Cuando se pierde el orden cronológico de los valores y el respeto entre educador y educando, no hay plan que funcione y esto no es nuevo, ya lo decía Platón hace más de 14 siglos. Este año espero que el gobierno provincial, empiece pronto con el curso de payasos para los maestros, así estos pueden divertir a los alumnos, porque para eso no hace falta ni saber leer ni escribir, matemáticas y menos comprensión de textos, es más el rebaño está justo a tiempo para que lo sigan manejando los que se hacen llamar gobernantes. Mientras los intelectuales, hoy llamados el 5º poder, justifican con largas peroratas y diagnósticos falsos, el fracaso educativo, mientras uno ve como en el resto del mundo se sigue progresando. Modificar los hábitos culturales, no se puede lograr con decretos de necesidad y urgencia, hacen falta décadas para lograrlo y eso siempre y cuando, las políticas de Estado superen largamente los cambios de gobierno. Imponer de nuevo la cultura del trabajo y el esfuerzo -en este país- puede durar generaciones, así como hay familias que van por la tercera generación sin trabajar y todos felices y contentos, ya saben a quien votar.
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  7. la escuela, para los niños, debiera ser parte del vivir de todos los días y una condición es ¨la proximidad¨el compartir el ir y venir con los amigos del barrio, el conocer el ¨un poco más allä y por la escuela con referencia de ¨proximidad¨, como la ¨primera aventura´ de independencia de los padres y la familia, el ir y venir con los amigos y por supuesto el integrarse con todos los otros chicos sin la presencia de la familia y sus referencias de más o de menos. la escuela pública como el delantal nos uniforma y nos abre el territorio de ¨todos somos iguales¨ ya habrá tiempo para los masters, los posgrado o los títulos en universidades extranjeras. del country al colegio privado, del colegio al club de pocos, del club de pocos al...
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  8. Que los funcionarios envíen a sus hijos a la escuela pública es algo tan coherente como que el cocinero pruebe de su propia comida. Creo que el artículo es más bien una provocación que un camino real a seguir. Creo, no obstante que la educación como tema y como problema es muy complejo y no admite fórmulas simplistas. Sin duda, la educación "empieza por casa", pero no parece que hoy, en muchos, muchos casos, los valores que surgen de ese primer entorno del niño sean "aquellos valores" que muchos piden recuperar, tanto en "familias bien constituidas" de clase media, como en la precariedad que miles de niños viven en un contexto de marginalidad global. El problema de la educación es un problema de la sociedad, no es un problema exclusivamente técnico ni político (si las ciencias de la educación y la política no ayudan, peor, obvio). No se si es posible "regresar" a ese modelo educativo que para muchos fue exitoso, digamos hasta los años '60. Si la calidad de la educación se hace equivalente con la "exigencia", supongo que un gobierno más conservador podrá limpiar todo lo que encuentre de "facilismo" y la "exigencia" hará su labor de filtro: los que vienen mejor preparados de antes, los que provienen de ambientes con mejor estimulación tendrán más posibilidades de sortear los retos de la exigencia, los alumnos que vienen de realidades sociales muy conflictivas, sin apoyo, sin guía ni estimulación, tendrán muchos problemas y quedarán en el camino y así la sociedad reproducirá el orden social de afuera, adentro de las escuelas. Lo mismo con la disciplina, los aplicados y obedientes adentro y los "complicados" y "conflictivos" afuera. Se recupera así ese orden que muchos añoran y la exigencia hará la selección de "los mejores" y "los peores". Queda la cuestión de si la exigencia es equivalente a calidad educativa, si lo que se enseña es lo que debe enseñarse y se aprende como se debe aprender. Y además queda el pequeño detalle de toda esa niñez y adolescencia que quede fuera de la escuela. Por otra parte, la escuela privada es más sinónimo de estatus que de calidad. O dicho de otra manera, no siempre es calidad lo que se encuentra en la escuela privada, donde no hay alumnos sino hijos de clientes. Pero eso es otra historia. En fin, creo que la ecuación entre inclusión y calidad es la que no cierra. Para quienes la inclusión no es un problema, el modelo de la exigencia les resuelve el problema. Para muchos, en nombre de "la inclusión" se mató la calidad. Creo que el problema es cómo recuperar la calidad, sin renunciar a una escuela para todos. Porque con la obligatoriedad no se logra mucho: si los niños y los adolescentes van a la escuela "atados con alambre", sin apoyo familiar, sin guía, sin poner límites... no es mucho lo que la escuela puede hacer. En un marco de "facilismo" pasan sin saber y en un marco de "exigencia" pasan por ser menos "meritorios" cuando en realidad tienen menos herramientas o capital cultural... Así que creo que es empinada la cuesta a remontar.
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  9. excelente idea.... la educacion en las escuelas privadas quizas sea mejor.... digo quizas, porque vivo cerca de una y es religiosa, los chicos se sienten intocables, desprecian a todos.... por decirlo de una manera delicada, desde chiquitos te miran por arriba del hombro, se creen superiores, pro cuando te subis al mismo micro... (porque algunos toman el micro , cuando los papis no los van a buscar en sus autazos), o pasan por las veredas, el vovabulario que tienen es de cloacas... las escuelas privadas no tendrian que existir, o si, para TODO el que quiera mandar a sus hijos alli, total con nuestros impuestos les pagamos los subsidios, y nivelar con las publicas, o sea elevar el nivel no bajarlo... y aplicar en las publicas las mismas exigencias que los privados, repetis... buscate otra escuela, sino cumplis las normas de convivencia, paga las concecuencias, sino estudias, entonces repeti hasta que des el nivel de educacion que todos dan... como dice lothar, ibamos a escuelas publicas y teniamos un nivel de educacion envidiable....y ninguno esta traumado... al contrario lo estamos ahora al ver la clase de educacion que reciben los chicos, y que no tiene nada que ver con el dinero sino con el esfuerzo y el incentivo que necesitan
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  10. SÍ!!! Lxs hijxs de lxs funcionarios, por ley, a escuela pública!!!! Y que lxs funcionarixs atiendan su salud en hospitales públicos también.
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