opinión

Carlés y el "elitismo penal"

El miembro de Plataforma 2012 se enfoca en el nominado para la Corte.

Carlés y el elitismo penal

 Conozco un poco a Roberto Carlés, nominado por el kirchnerismo para la Corte (hecho que ya de por sí tiene una carga de significado enorme, y que en buena medida promete decidir la cuestión). Discutí ocasionalmente con él, en torno a la propuesta de reforma para el Código Penal en la que estuvo protagónicamente involucrado.

Le manifesté sobre todo dos grandes desacuerdos, respecto de los que quisiera extenderme, dejando antes en claro que las críticas que voy a hacer las presento a partir de una base de acuerdos relevante, en lo que hace estrictamente a la cuestión penal -acuerdos relacionados, para decirlo con los grandes términos, con el respeto de las garantías individuales.

Los dos desacuerdos que le manifestara ya, fueron los siguientes: Primero, la propuesta de reforma me pareció -contra lo que dijo buena parte de la oposición, y contra la práctica k en la materia- "poco" garantista, y no "demasiado" garantista. El lenguaje con el que habla la propuesta de reforma del Código sigue siendo el del castigo, la pena bruta, los años de prisión; dentro de un esquema aún marcado por el clasismo oficial. Segundo -y nos peleamos bastante por esto- critiqué a la reforma por la manera elitista en la que ella fue gestada y pensada.

Acá, sus respuestas fueron significativas, y -para mi gusto- revelaron problemas importantes en su acercamiento al tema (sustantivo y personal). Decir(me) que "no es así," que en verdad mandaron "muchas cartas," que la realidad es que fueron a "debatir en muchas universidades," es poner excusas y escapar al problema de fondo. La cuestión es que, lamentablemente, el derecho penal sigue siendo pensado, escrito, aplicado e interpretado por una elite, que ni siquiera concibe la posibilidad de abrirse a una discusión "con el pueblo" (con todas las precisiones que esta idea requiera).

Su mentor Zaffaroni, por caso (y mal que le pese a tantos de sus enceguecidos seguidores), dejó en claro que de ningún modo abriría la discusión del tema penal a la ciudadanía, del mismo modo en que repudió toda forma de control judicial "abierta al pueblo," y rechazó de cuajo cualquier experimento de juicio por jurados. En definitiva, creo yo, ése es el punto: quien más quien menos, con una retórica u otra, con mejores o peores excusas, nuestra elite penal no concibe al derecho penal sino como un producto de una elite. La derecha tanto como la izquierda.

La "derecha penal" defiende su aproximación salvaje a la cuestión con argumentos normalmente horrendos, y bajo una retórica también de espanto (los ciudadanos como incapaces, la democracia como amenaza, las garantías como afrentas). Contra ellos militamos.

Lamentablemente, sin embargo, algo no muy diferente ocurre con nuestra "izquierda penal". Bajo una retórica "de avanzada" y argumentaciones "rojas", defienden un mundo de garantías también montado sobre un principio de rechazo y desconfianza democráticas: cacarean valores compartidos, pero en los hechos le temen a la democracia (la democracia, otra vez, como amenaza; la incomprobada e injustificada certeza de que "abrir las puertas a la democracia es correr hacia el populismo penal" -una bobada sólo dependiente de una concepción paupérrima de la democracia).

Entiendo que en ese punto aparecen los dos principales problemas que tengo con el propio Carlés. Primero, una cuestión sustantiva, sobre cómo nos acercamos -más allá de los importantes acuerdos- al derecho penal. Y segundo, cómo nos situamos frente a tales diferencias: el rosario -valga el término, frente al Papista- de excusas y rebusques presentados para sostener el carácter "democrático" de la reforma, decía algo -y no era bueno- sobre el valor de sus respuestas, y el modo en que (es mi opinión) RC tiende a "jugar el juego".

Ello, otra vez, más allá de que lo considere, en principio (dado que lo conozco poco), como una persona decente y bien formada (compáreselo, por caso, con el Ministro que lo nomina!). Por otro lado, su juventud (disculpas por mencionar siquiera el tema, lamentablemente recurrente en estos días en que se discute sobre su nominación) me parece un dato a favor de su candidatura, y no un dato en contra, y ni siquiera un dato insignificante o "neutral", como han dicho otros (de modo similar, otras cuestiones -género, clase social, proveniencia- le juegan en contra).

Finalmente, hay otro tema crucial, que creo que es el más lapidario en su contra. Más allá de su (entiendo yo lamentable) adicción a los tweets (finalmente, un mal de época, que afecta a demasiados amigos), lo importante es lo que aprendemos a través de los mismos: ellos lo revelan como alguien demasiado parcial -con riesgos de oportunismo- en su defensa del poder de turno (dos ejemplos: siendo un jurista, bregar por la re-re-reelección presidencial; o acercarse al Papa cuando resultó conveniente, luego de haberlo criticado con dureza).

El seguidismo al poder de turno en temas cruciales (que no es, por suerte, un seguidismo ciego), lo coloca en un lugar -para mí- muy poco atractivo, teniendo en cuenta que el Poder Judicial es el encargado -ante todo, nos guste o no- de servir de "contrapeso" y control frente al poder gobernante. Es así, le disguste a quien le disguste: ahí reside una misión esencialísima de la función judicial.

Ello, muy en particular, cuando contextualizamos, historicizamos y latinoamericanizamos nuestro enfoque: uno de los grandes dramas de la vida pública latinoamericana reside hoy (no sólo pero decisivamente) en los abusos de quienes controlan el poder político (lo que no implica desconocer las violaciones de quienes controlan el poder económico -dos elites normalmente muy cercanas) -abusos vinculados tristemente con masivas violaciones de derechos.

Qué podríamos esperar de RC frente a tales abusos? (un sólo ejemplo, frente al cual su primera respuesta ya dejó que desear: cómo pensar los servicios de inteligencia de los que este gobierno ha abusado de modo criminal?). Así está la cosa.

(*) Abogado. De su blog http://seminariogargarella.blogspot.com.ar/

Opiniones (6)
23 de agosto de 2017 | 05:36
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23 de agosto de 2017 | 05:36
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  1. Por eso imparcial, si endurecer no bajara el delito, COMPROBEMOSLO ¡¡¡¡, y veamos, no se `pierde nada con probar, lo otro, el garantismo, el abolicionismo y la blandura, ya fracaso harto como dicen los chilenos.
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  2. A ver, no quiero armar una polemica y este es mi ultimo comentario aca pero francamente decir o insinuar que ha habido dureza en el tratamiento con la delincuencia me resulta CARADUREZCO imparcial, hay que ser sumamente ciego para no ver que todo el andamiaje penal en este pais es extraordinariamente blando, quizas sea el pais mas blando del mundo. Y los pactos internacionales imparcial ? este era un pais tranquilisimo donde hasta las viejas se sentaban en la verdad a tomar el mate y la fresca a la noche, ahora hacer eso es suicidarse y desde cuando paso ? desde el 94 cuando se firmaron esos malditos pactos donde el delincuente es intocable y el sospechoso siempre es la policia. Hace unos meses atras, el mismo gobernador de esta provincia dio una cifras escandalosas, segun Pako desde que el es gobernador se detuvieron mas de 35.000 personas y de esas solo estaban procesadas 250, procesadas digo, no condenadas, quizas con suerte si un 50 % de esas personas era condenada termina presa el 0.40 % de las personas que se detienen, menos demedio de cada 100 personas detenidas va presa...... sera dureza eso ? por favor,,,,,,,,, No se trata solo de ineficiencia judicial ni de codigos o leyes, tambien hay criterios y actitudes que hacen que por cualquier causa se libere con una gran fruiccion a cualquier delincuente. Hoy en dia sueltan a un delincuente callejero 3 veces mas rapido de lo que uno tarda en hacer una denuncia contra ese delincuente...... dejemonos de joder......
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  3. En fin, pinkerton, lo que bastardeo no es la ley de endurecimiento de la ley penal sino la mentira de los que las proponen. Salen por todos lados con bombos y platillos ofreciendo "La solución" (al mejor estilo Mapa del Delito de Jaque), cuando eso es una clara y absurda MENTIRA!!! Saludos
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  4. pinkerton no hemos tenido 20 años de blandismo, no sé de donde sacás eso. Ley Bloomberg, ley petri, limitación de las excarcelaciones, nuevo código procesal penal de la nación, confirmación de la reincidencia por parte de la Corte de la Nación y varias más... dónde está el BLANDISMO que decís? Yo no lo veo... nombrame al menos una ley de los últimos 20 años que sea "blanda". La única que se me ocurre (y que poco tiene que ver con ésto) es la de drogas para consumo personal o algo así... lo que si veo es aumento de la delincuencia a pesar de toda esa batería de leyes inservibles. Sabés porqué? Porque con una ley no se modifica la realidad. Una ley sólo sirve si efectivamente se aplica porque sola no hace nada. Lo de Carlés es cierto. Ya le econtraron los muertos del placard... una lástima tanto doctorado y estudios, porque al final es un vivillo...
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  5. Me resulta bastante comico ( en referencia al primer comentario ) la gente que bastardea cualquier posicion favorable a una mayor dureza en materia penal; lo normal es que concluyan diciendo eso no bajara el delito o nada de eso va a solucionar el problema de inseguridad o cosas por el estilo. Eso si, nunca explican porque despues de 20 años de BLANDISMO en materia penal ( desde la reforma constitucional del 94 ) EL CRIMEN NO BAJA SINO SIEMPRE AUMENTA. En fin, bendita Ley Petri y bendito Massa si endurece penas y procedimientos............Para el señor Gargarella: no se gaste mucho con Carles estimado, en las ultimas horas se conocio que el susodicho Carles no solo MINTIO decaradamente en su CV ( el colegio de abogados dijo no tener idea de quien era cuando el susodicho se autodenomino asesor juridico ) sino que ademas estaba adjunto a una seccion de OBRAS en el congreso siendo abogado y con un sueldo de 40 lucas........... en otras palabras, UN TERRIBLE Y VULGAR ÑOQUI DE LUJO. ... por eso le digo Don Gargarella, no se gaste mas con este tipo, no sera juez supremo de ningun modo.
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  6. Bueno Roberto... en algunas cosas coincido pero convengamos que lo de la crítica al elitismo penal me suena a demagogia penal. El derecho penal es algo que, en manos equívocas, puede resultar contraproducente. Aquí en Mendoza tenemos un claro ejemplo: la ley petri. Surgida de la prédica demagoga y del oportunismo. Por ejemplo, en manos de Massa, la reforma del código penal casi seguro que contemplaría la pena de muerte. Ojo, no porque Massa piense en que eso sirve para combatir la inseguridad sino porque le suma votos con la gente que suele opinar. En fin... no creo que exista elitismo penal sino que lo que ud propone sería demagogia penal. Un abrazo.
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