opinión

Una inteligencia mafiosa

Dario Kosovsky y su crudo reparto de culpas.

Una inteligencia mafiosa

1- ¿Qué hacemos con los servicios de Inteligencia argentinos?

La SI, ex SIDE, no tiene razón de existir en democracia. Tal como está diseñada y funciona cumple el objetivo de recoger información que no podría ser obtenida ni recopilada por medios controlados. Su uso posterior para fines ilegales diversos -destruir a un opositor político, levantar a un actor propio, minar los intereses de otros, generar prebendas, encubrir hechos delictivos, y contando- es harto conocido pero tácita y consensuadamente silenciado.

Si la autonomía relativa o el autogobierno es una característica propia de las policías argentinas -cuyas actividades tienen cierto nivel de exposición pública, control popular y judicial- imaginemos el nivel de autonomía que tiene la Secretaría de Inteligencia, agencia que recopila, con identidades desconocidas y estructuras jurídicas ficticias, información sobre sus propios jefes antes de que lleguen a sus cargos (permanentes por 4 años y a quienes presta auxilio transitorio como los jueces y fiscales), a la vez que ostenta una capacidad operativa enorme -montada en miles de millones de pesos para utilizar discrecionalmente año a año- para desarrollar sus actividades sin control alguno. Este desgobierno ha creado un monstruo desconocido, cuya capacidad de daño institucional no se revierte con cambios de cúpulas; es imperioso licuar su poder, de forma estratégica, pero terminal. La SIDE, hoy SI, a diferencia de cualquier organismo público, que debe exhibir los resultados de sus políticas, no sólo no lo ha hecho nunca sino que el poder político (oficialismos y oposiciones) nunca examinó cómo una institución dirigida a recabar información para la seguridad del Estado obró en el cumplimiento de sus fines cuando se produjeron en el país dos atentados terroristas en período de dos años y, claro, qué hizo después para identificar y capturar a los responsables. Si los argumentos para mantenerla activa fueran el apoyo en materia de inteligencia relacionada con el crimen organizado -actividades en las que pudo haber habido resultados- , sin lugar a dudas que esas tareas pueden ser realizadas por un área dotada de los recursos necesarios pero con una contundente conducción política (Ministerio de Seguridad de la Nación) y un control y contralor propio de funciones con la reserva que la recolección, sistematización y análisis de información delictiva amerita (reformando la Ley de Inteligencia). La disolución de la SI, el fortalecimiento de una Dirección Nacional de Inteligencia Criminal y la Reforma a la Ley de Inteligencia exigen ser complementadas con la reestructuración de la Policía Federal en una Agencia Federal de Investigaciones, de modo de avanzar en las deudas pendientes del modelo de seguridad democrática que se pretendiera germinar con la creación del Ministerio de Seguridad nacional.

2- ¿Por qué no se hizo antes?

Por que una central de inteligencia mafiosa es funcional para todos. En el corto plazo, para quienes quieren tener información "exclusiva" para decidir (mal o bien intencionadamente) y en el largo plazo para los poderes fácticos ocultos del sistema político-institucional. Los primeros porque cuentan con información que desconocían, de sus rivales políticos, de sus aliados, de sus empleados, de otros actores sociales y con la seguridad del saber del que otros carecen, entienden que pueden decidir mejor de acuerdo a los intereses que persigan (ya sean públicos o privados). Los segundos, desde el lobby de compraventa de información, por ejemplo pueden operar sobre el sector público (también del privado y operar en mercados) a través de la regulación de, por ejemplo, el avance, paralización y perención de causas, administrando con el insumo informativo de inteligencia y su capacidad de presión y operación, el ritmo de la impunidad del lavado de dinero, narcotráfico, evasión impositiva y desguaces a la administración pública-.

A esta tentación del uso para sí debe aditarse, por supuesto, el miedo de que sea usada contra sí como factor común del temor y rechazo a su desmantelamiento.


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22 de agosto de 2017 | 01:11
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22 de agosto de 2017 | 01:11
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