opinión

Charlie Hebdo, la infamia

El filósofo marxista destaca la naturaleza revolucionaria de las víctimas.

Charlie Hebdo, la infamia

Infamia. Es la única palabra que puede resumir lo que sentimos ante el asesinato de los compañeros de Charlie Hebdo. Un crimen tanto más odioso, cuanto que estos camaradas artistas eran gentes de izquierda, antirracistas, antifascistas, anticolonialistas, simpatizantes del comunismo o del anarquismo. Hace poco, habían participado en un álbum de homenaje a la memoria de los centenares de argelinos asesinados por la policía francesa en París el 17 de octubre de 1961. Su única arma era la pluma, el humor, la irreverencia, la insolencia. También contra las religiones, según la inveterada tradición anticlerical de la izquierda francesa.

Pero en el último número de la revista, la portada ofrecía una caricatura contra la islamofobia de Houllebeck, y dentro, una página de caricaturas contra la religión… católica. Vale la pena recordar que Chab, el redactor jefe, era un dibujante de sensibilidad revolucionaria que llegó a ilustrar el libro de Daniel Bensaïd Marx, mode d’emploi. Y que estaba presente en el acto de homenaje a Bensaïd, en donde esbozó unos dibujos tiernos e irónicos que se iban proyectando en pantalla.

La acción de estos fanáticos e intolerantes jihadistas es un crimen contra la libertad de prensa, contra la libertad de pensamiento, contra la libertad artística. Pero es también un crimen contra el Islam, y contra los musulmanes de Francia, que ahora corren el riesgo de pagar la factura de una infamia de la que no son en absoluto responsables.

La ola de islamofobia que ha venido creciendo en la Francia de estos últimos años con el apoyo de periodistas racistas como Eric Zemour o de escritores “consagrados” como Houellebeck, confunde musulmanes con integristas e integristas con jihadistas, en una amalgama tan pérfida como manipuladora. Ese clima deletéreo favorece a las corrientes racistas, “identitarias” y fascistas, sobre todo a la empresa de la familia Le Pen, que ha hecho del racismo y de la islamofobia su fondo de comercio. Huelga decir que procurarán servirse del crimen de los jihadistas para esparcir su veneno.

Unos y otros buscan instaurar un clima de “guerra de civilizaciones”, según la siniestra fórmula acuñada por Samuel Huntington (uno de los arquitectos de la Guerra del Vietnam). Urge recordar que el verdadero conflicto de nuestro tiempo no se da entre “el Islam” y “Occidente”, sino entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos. Y a fin de cuentas, entre los intereses del capitalismo y los de la Humanidad.

Opiniones (3)
18 de agosto de 2017 | 15:41
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18 de agosto de 2017 | 15:41
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  1. Obviamente que ya nadie va a leer esta nota que ha quedado relegada y oculta en la web, menos los comentarios. De todos modos, no voy a dejar de decir que finalmente pude comprobar el episodio de autocensura de 2008 por el que llegaron a expulsar al dibujante Maurice Sinet (seudónimo "Siné") quien era uno de los fundadores del semanario. La discusión surgió porque él insistía en publicar un artículo que sus colegas consideraban antisemita y se negaban a publicarlo. Sin hacer juicio de valor sobre el artículo en sí, ya que no lo he leído, insisto en que este hecho de autocensura invalida todo el discurso pro-Charlie basado en el concepto de la libertad de expresión. Saludos
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  2. NOBLEZA OBLIGA: Deseo hacer una aclaración. El suceso citado en mi mensaje anterior, sobre el despido de un caricaturista, me fue comentado por una persona de confianza, pero no he podido verificarlo por otras fuentes. Por el contrario, he visto varias caricaturas de Charlie Hebdo referidas al judaísmo. Por lo tanto debo decir que no corresponde el ultimo párrafo de mi anteriror mensaje. No es verdad, al menos no me consta, que el semanario parisino seleccionara los destinatarios de sus chistes con un criterio preestablecido. Sigo pensando que eso NO ES libertad de prensa pues el verdadero ejercicio de la libertad exige una conducta responsable. La tapa de la tirada de mañana, que se conoció hoy, me exime de otros comentarios ya que ellos mismos se reconocen como irresponsables. Van a ser tres millones de ejemplares, lo que equivale a 50 veces su tirada habitual. Creo que toda muerte violenta es injusta y sigo sin aceptar que éstas hubieran sido menos odiosas si las víctimas hubiesen tenido otra ideología. Saludos
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  3. No entiendo que la muerte de estos dibujantes hubiera sido menos odiosa si las víctimas no fueran "gentes de izquierda, antirracistas, antifascistas, anticolonialistas, simpatizantes del comunismo o del anarquismo". Tampoco entiendo que se los pondere como paladines de la libertad de expresión cuando ellos mismos se autocensuraron y cesantearon a un caricaturista que presentó una vez (en 2008) una caricatura antisemita (tan repudiable como las otras). Creo adivinar un sesgo totalmente parcializado en el enfoque de la nota y creo que eso le quita legitimidad. Nadie tiene derecho a zanjar conflictos por medio de la violencia, ningún tipo de conflictos, eso es de primates. Juan Bautista Alberdi lo explica muy diáfanamente en su libro póstumo, "La abolición de la guerra, de la violencia como recurso ante los conflictos constituye el primer paso, el primer paso apenas, hacia la organización de los estados civilizados" (no es una cita textual, es de memoria). Yo repudio, con un repudio TOTAL, los asesinatos de París. Repudio también a los grotescos ofensivos que, además y como queda dicho, no eran para todos sino que seleccionaban a sus destinatarios. Eso NO ES libertad de prensa, lejos está de serlo. Saludos
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