opinión

La actividad política no es como el TEG

Un dirigente radical reflexiona sobre el partidismo.

 Muchos dirigentes creen que llevar adelante una actividad política es como jugar al TEG, en el cual el mejor estratega termina finalmente ganando la partida.

Pero en este juego que emula una guerra mundial, hay algunas diferencias interesantes que hacen, en mi opinión, que aplicar sus premisas a la actividad política (tanto dentro de los partidos como de cara a la sociedad) termine, más temprano que tarde, en un rotundo fracaso.

En el TEG, el que gana simplemente se vanagloria ante sus amigos mientras se guardan las fichas; no debe el vencedor ponerse a gobernar sobre los territorios que conquistó. Esto le permite, en un juego en el que entre las reglas no se encuentran las de fijar una postura ideológica ni un programa de gobierno, aliarse o enfrentarse con quien más le convenga en cada jugada, pudiendo, sin incurrir en ningún tipo de contradicciones, estar aliado a un jugador al que se enfrentará en la próxima ronda del juego.

En la política, muy por el contrario, la tarea de gobernar (si es que se gana) pone a los “jugadores” en la necesidad ineludible de aliarse sólo con aquellos que piensan parecido; caso contrario, difícilmente puedan luego gobernar, como ya se ha visto en incontables experiencias tanto a nivel nacional como internacional.

En el TEG por otro lado, el jugador no recibe planteos de sus fichitas a la hora de pretender moverlas a posiciones que parezcan ser ilógicas, diferencia fundamental con lo que ocurre en la actividad partidaria. Los afiliados a un partido no suelen ser, en general, gente que se suma porque les gusta recibir órdenes. Los afiliados en la mayoría de los casos lo somos porque en algún momento de nuestras vidas sentimos la necesidad de sumarnos a un espacio colectivo, que nos contenga, en el cual coincidamos ideológicamente con los demás integrantes del mismo.

Los que nos sumamos a una agrupación es porque queremos cambiar la realidad desde nuestro punto de vista, común al del resto de los integrantes a ese espacio político, por lo que las alianzas con otros espacios deben ser, si se pretende contar con el acompañamiento de los afiliados a la hora de llevar adelante las actividades de campaña, con otros partidos de ideologías similares, de modo que quienes tengamos que apoyar a candidatos ajenos a nuestro espacio entendamos que, aún con esas mujeres y hombres, no estamos traicionando nuestros ideales. Porque de eso se trata la vida, al menos eso creo. De tener ideales y defenderlos.

Además, la ciudadanía percibe también estas inconsistencias, y castiga ineludiblemente a las alianzas que no tienen una solidez interna que les permita mostrarse como una alternativa seria de gobierno.

Y finalmente, cuando uno juega al TEG, uno es siempre, a lo largo de todo el juego, el líder de sus fichitas. En política, el favor de los afiliados varía, y el que hoy se cree el líder indiscutible y eterno, mañana puede despertar descubriendo que los vientos soplan en otra dirección, y que son otros los dirigentes de su partido que marcan el rumbo al conjunto de la agrupación.

De eso se trata, por suerte, la convivencia democrática. De que las bases se identifiquen y acompañen a las mujeres y hombres que los representan, y que avanzan en la misma dirección de sus ideales.

Y si un dirigente político, abusando del poder que en un momento determinado tenga en su partido, genera alianzas con otras agrupaciones ideológicamente encontradas con las de su espacio, debería por su bien cambiar de partido, o a la vuelta de la esquina descubrirá, indefectiblemente, que está solo…

(*) Miembro del Comité Provincia de la UCR Mendoza



Opiniones (2)
11 de diciembre de 2017 | 15:26
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11 de diciembre de 2017 | 15:26
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  1. La verdad estimado -y sin ánimo de ofender- le diría que hoy por hoy la comparación debería hacerla más con el juego del Estanciero o el Monopolio (o el Monopoly si lo prefiere) que con el TEG... parece ser que no es de estrategia y geopolítica de lo que se discute en estos momentos en el comité; en realidad parecen estar más precupados en contar porotos -no importa de qué variedad, tamaño o color sean- que en interpretar fielmente el ideario fundacional del partido y mantenerlo en toda la extensión del país... Lo que no me queda claro es qué piensan de su opinión en el Comité Provincia del que dice ser miembro... sinceramente parecen ir en la dirección exactamente opuesta a la que Ud. menciona amigazo... en cuyo caso no me explico muy bien cómo hace ud. para pregonar una cosa y compartir con los que hacen exactamente la contraria...
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  2. Este es el radicalismo que me gusta y necesita Argentina. Bien por ud. y a seguir sacándose las plumas de los gansos "ocultos" que se metieron en el radicalismo por vergüenza de seguir siendo demócratas.
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