Tres bombas mundiales que no estallaron, una guerra tibia y decenas de miles de muertos

Un balance de los conflictos mundiales durante el año que termina, a cargo del editor de Mundo de MDZ, Gabriel Conte. Lo que pasó y lo que no.

Muchos países se “tiraron por la cabeza” durante el año que concluye la posibilidad de desplegar toda su capacidad bélica contra otros u otros, en función de cruces de intereses. La novedad de esta nueva oleada de conflictos es su inmediatez en la comunicación, el poder de miedo generado a escala global y lo inconfeso de las verdaderas intenciones que muchas veces se esconden detrás de pretextos esgrimidos “para la gilada”, como diríamos en lunfardo.

Tres bombas mundiales; dos no detonaron

1-    Siria

Si nos animamos a constituir un ranking, sin dudas que el más grave que pudo estallar fue el de Siria. Allí –aunque  desde los medios muchas veces nos olvidemos de informarlo- ya hay una guerra interna, con entre 4 y 11 mil extranjeros luchando contra el régimen de Beshar Al Asad. Allí, sintetizando, se acusó al gobernante de utilizar armas químicas contra los denominados “rebeldes”, aunque luego se indicó que estos también as usaban. Estados Unidos en su rol histórico de “gendarme mundial” y como sponsor de los que pretenden el derrocamiento del gobierno local (junto a Francia, Alemania y otros países) anunció un castigo monumental: 50 puntos a ser bombardeados en un ataque “quirúrgico” a las bases de acumulación o fabricación de las armas químicas. Un amplio bloque de naciones “antioccidentales” se unió a Al Asad y prometió escarmiento cruzado. La guerra global estuvo a punto de suceder. Pero cobró protagonismo la propuesta de un país amigo del oficialismo sirio, Rusia, y Vladimir Putin fue, en cierto modo, el héroe de esta película. Se propuso como mediador y logró que Siria desactivara el uso de ese armamento prohibido y se someta a los controles de las Naciones Unidas. La guerra semántica la ganó Rusia, con Siria como beneficiado. Sin embargo eso no aplazó la sangría: millones de desplazados y exiliados está dejando el conflicto interno alimentado desde afuera, además de decenas de miles de muertos. Esta guerra que a nivel comunicativo “no estalló” a la vista del planeta, se desarrolla, sin embargo, palmo a palmo dentro de Siria, con situaciones tan paradójicas como que Al Qaeda sea alimentada por EEUU para voltear a Al Asad, cosa que ambos niegan, pero que quedó evidente con la división de las propias fuerzas rebeldes. Saldo: en tres años de conflicto, hay entre 75 mil y 100 mil muertos en Siria. Los refugiados pasaron de 400 mil en diciembre de 2012 a más de 2 millones, según lo que informó la ONU en septiembre pasado, y los desplazados se mantuvieron alrededor de los 4 millones.Desde hace más de 60 años hay escarceos entre Corea del Norte y del Sur. La

2-    Las dos Coreas

una, comunista ortodoxa. La otra, satélite de Estados Unidos y “occidental”, a pesar de su pertenencia asiática. Pero tras la muerte de su líder absoluto, Kim Jong-il , producida el 17 de diciembre de 2011, todo quedó en manos de su hijo menor, Kim Jong-un. En febrero de 2013 aquella vieja discusión se tornó en amenaza real. Sucedió cuando Corea del Norte realizó su tercera prueba militar subterránea. En respuesta a ello, el 7 de marzo el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 2094 con nuevas sanciones. Pero el deterioro en las relaciones entre Pyongyang y Seúl se generó por los ejercicios militares conjuntos a gran escala de Corea del Sur y EEUU en marzo de 2013. Lo que pasa es que Pyongyang suele considerar este tipo de ejercicios militares como un "ensayo general para la guerra" en la península coreana, por lo que amenazó con tomar represalias en caso de un ataque a su territorio. A tal punto, que el 30 de marzo Corea del Norte se declaró “en estado de guerra” y el mundo entero se dispuso a tomar partido: EEUU y sus aliados, por Seúl. Rusia y China flirtearon con Pyongyang, pero no le declararon su amor eterno. Inclusive, Beijing llegó a quebrar relaciones con su "camarada". Aislada, e conflicto se fue desinflando luego de que el mundo permaneciera alerta por la posibilidad del estallido de una gran guerra en el Pacífico Norte.

3-    Japón y China

Un archipiélago que para Japón se llama Senkaku y Diaoyu para China es el polvorín de otra de las “bombas” globales que no estalló y que calientan permanentemente las pantallas con la posibilidad de un enfrentamiento bélico que, de producirse, resultaría apocalíptica, frente a un objetivo “menor”, como son esas islas disputadas desde el principio de los tiempos y teniendo en cuenta el poderío militar de los involucrados. Japón se considera ofendido por la incursión de barcos chinos en la zona y, a la vez, China denuncia la injerencia estadounidense en la zona con sus aviones de combate en favor de Japón. Sobre el fin de año se produjo un incidente militar entre EEUU y China que hace suponer a los analistas y expertos en geopolítica que se está cultivando un imponente escenario de disputas en el Pacífico asiático para el futuro inminente. En definitiva, uno de esos casos en los que una roca (un archipiélago, en este caso) puede romper el vidrio de alarma y generar una hecatombe bélica.

La guerra tibia

Primero fue el australiano Julian Assange quien, al desclacificar decenas de miles de documentos de los EEUU desde Wikileaks, hizo tambalear la política mundial. Luego vinieron dos deserciones al sistema militar global y de espionaje estadounidense (al menos son dos las que se conocen): Bradley Manning y Edward Snowden. A partir de allí, hubo pruebas de lo que todo el mundo sabe: EEUU espía y es espiado y muchos otros países, centrales y en desarrollo, hacen todo lo posible para vigilarse y enterarse de lo que planean sus competidores en diferentes rubros. Aquí se abrió un nuevo capítulo de aquella “guerra fría” del mundo bipolar que cayó junto al Muro de Berlín en 1989, tras la Perestroika en Rusia. Pero en este caso se mantiene cálida: todos los días se escribe un nuevo capítulo, cada vez que aparece revelado algún nuevo documento incriminatorio. El “nene malo” principal vuelve a ser EEUU, a tal punto que el presidente Barack Obama está tejiendo constantemente sus relaciones con países amigos, inclusive, como Alemania o Brasil, debido a la difusión del hecho de que sus espías los controlan hasta en las llamadas de los celulares de las mandatarias y en sus cuentas de correo. En estos últimos días de diciembre, Obama anunció que reestructurará su sistema de espionaje. Nadie sabe si realmente lo hará. Pero el solo hecho el haber sido descubierto es un triunfo para los rebeldes de todo el mundo y les sirve a sus adversarios internos y externos para negociar. De hecho, hasta un juez federal declaró inconstitucionales las acciones de espionaje de la ahora tristemente célebre NSA.

Las otras violencias y los miles de víctimas

No hay, a la vista, una guerra mundial bajo los conceptos clásicos. Sin embargo, la violencia política, social, militar y la producción y proliferación de armas ha dejado en 2013, al mundo regado de sangre.

Hay que hablar de Colombia y sus intentos de alcanzar la paz interna, tras medio siglo de conflicto, primero con las FARC y luego con decenas de grupos armados, autodefensas, paramilitares y subgrupos cvinculados al narcotráfico y el delito urbano.

Al evaluar 2013, México no puede estar ausente: no hay, tampoco, una guerra. Pero el poder de fuego de las bandas criminales está dejando tantas víctimas fatales como su realmente se tratara de un enfrentamiento tradicional, pero entre compatriotas.

Palestina e Israel constituye un clásico, tanto en el enfrentamiento como en los intentos de diálogos de paz, reincidentes años tras años.

Pero así como vimos que el Asia Pacífico se transformó en una amenaza semántica apocalíptica, en donde realmente se ha ido directamente  los hechos y no a las amenazas para negociar es África.

Egipto y sus insurgencias, junto al fanatismo religioso, que han puesto en duda el concepto mismo de “gobierno democrático”, tras destituir, imponer y volver a destituir gobiernos al ritmo de la furia de los manifestantes.

Pero también en la zona subsahariana, último refugio –dicen los especialistas- de los extremistas que alguna vez se concentraron en Irak y Afganistán.

La sangre fluye en las calles de la República Centroafricana, pero sin olvidar a todo lo que ya ha ocurrido en Libia o el conflicto interno de Sudán. En todos los casos, con la participación –sesgada o abierta, según los casos- de fuerzas externas que buscan “proteger su propia seguridad” ayudando a matar gente en sitios remotos.

Europa contra los inmigrantes

Parecerá poético, pero lo que sucede en Oriente Medio y África genera que miles de personas necesiten en dónde vivir. Eso implica en donde comer, dormir, trabajar, criar a sus hijos sin ser asediados por el horror. Por ello, emigran hacia la luz encendida más cercana: Europa. Aquel continente que se vanaglorió de “inventar” los derechos humanos para el mundo hoy lleva adelante, más por omisión que por acción, una sutil “guerra” contra los inmigrantes.

Miles mueren en el intento de desembarcar en las costas de Italia o España, o de cualquier otro lugar. Y los que sobreviven a ese infierno, son tratados peor que animales y devueltos a los países en donde se les espera para que escarmienten por haber pretendido huir.

Eso también es una guerra.

Y no se puede decir que no esté declarada, porque las otrora pluralistas naciones europeas tienen normas que restringen su ingreso: allí está la declaración bélica.

Las otras víctimas

Los periodistas, finalmente, nos hemos acostumbrados a contar a los muertos para poder darle profundidad matemática a los reportes sobre la violencia. Sin embargo, es hora de que esa proyección sea geométrica. Mientras hay gente que muere en los conflictos, mucha otra gente queda herida, mutilada definitivamente o afectada.

Son personas cuya vida queda reducida a la supervivencia: vidas de una categoría, para el estándar mundial, inferior.

Allí también hay que mirar las consecuencias de los conflictos: viudas, discapacitados, desocupados, hambreados, enfermos de por vida, excluidas sociales, desplazados de sus lugares de origen, destierros, familias separadas para siempre o destrozadas por el dolor, mutilaciones, secuelas mentales y no solo físicas. Padres que pierden hijos y huérfanos en manos de nadie.

Este fue el mundo en 2013. No muy diferente al de los años anteriores. Pero ojala (un término que en su origen árabe significa “Dios ha de querer”) y los hombres y mujeres también lo quieran, sea muy diferente a la Tierra del 2014.

Opiniones (1)
17 de diciembre de 2017 | 19:22
2
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17 de diciembre de 2017 | 19:22
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  1. El negocio que da mayor rentabilidad, es la fabricación de armas. Los bancos lo único que miran es la rentabilidad. Ergo: todas las guerras están financiadas por la banca mundial. Es decir, con nuestras cuentitas de sueldo. Vale la pena navegra un poco por este enlace: http://www.bancalimpia.com/
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