opinión

Venezuela intenta exorcizar con votos rumores de "golpe blanco"

Ya circula, inclusive, una lista de “posibles situaciones”. Es más fuerte la fractura interna en el chavismo que el empuje de la oposición.

Unos 80 mil militares se desplegarán el domingo 8, Día de la Lealtad a Chávez en Venezuela, para custodiar los comicios municipales. Se trata de la primera elección en ese país tras la presidencial que todavía hoy levanta polvareda y genera dudas, debido al estrecho margen por el que Nicolás Maduro, el delfín del fallecido líder Hugo Chávez, venció a Enrique Capriles.

La oposición “externa” al chavismo, en tanto, dice estar lista y organizada para enfrentar el desafío, con al menos un fiscal (“testigos” se les llama en Venezuela) en cada mesa de votación a lo largo y ancho de todo el territorio.

Ambos auguran paz y el tribunal electoral afirma, cumpliendo con el manual, que están preparados para actuar en caso de cualquier desborde.

Hasta aquí, la versión de la realidad venezolana que está en la vidriera.

Pero hay una Venezuela subterránea en donde pasan cosas muy diferentes. La “Revolución Bolivariana” que intentó consolidarse con la aprobación del denominado “Plan de la Patria”, cuya autoría completa se le atribuye a Chávez, fue aprobado por la Asamblea (el Congreso) y define a ese país como “socialista”. Pero hacia adentro del espacio las estructuras crujen y el disconformismo con la insustancialidad del presidente Nicolás Maduro se manifiesta en una catarata de rumores.

Así, se llega a afirmar que lo aprobado fue modificado en el camino, sobre todo en el capítulo económico, lo que representa algo más que una crítica: en el mundo chavista representa una profanación al líder. El asunto es que las acusaciones van en ida y vuelta: contra quienes lo dicen y contra quienes son acusados de haberlo alterado.

Operativo clamor por el “amigo entrañable”

Desde prisión, mientras tanto, crece el liderazgo del general retirado Raúl Isaías Baduel. Como ya informó MDZ en dos notas anteriores, aparecieron pintadas en los cuarteles de Tiura, sede del Ministerio de Defensa y capilla ardiente del Comandante Chávez, con el nombre de quien fuera, primero, “amigo entrañable” del líder fallecido y copartícipe de la histórica juramentación de Samán del Güere; luego, como rescatista del presidente destituido en 2002 y sustituido por el empresario Pedro Carmona; y finalmente, adversario, al oponerse a la “cubanización” de Venezuela durante el primer plebiscito constitucional, que Chávez perdió cuando Baduel les pidió a los chavistas votar por el “no”.

“No es un golpista y lo ha reafirmado con hechos”, le dijo a este diario su vocero en la Argentina, el abogado Marcelo Romano quien, además, metió nada menos que a la figura del papa Francisco en medio de la cuestión: gestiona su intervención para resolver la situación de privación de libertad que el militar revolucionario, pero defenestrado, purga desde hace cinco años.

Mientras esta nota es escrita, las hijas del general Baduel lo visitan en su celda. Allí pasa sus días esperando la oportunidad de lanzarse al ruedo. Pero dista de cualquier posibilidad de hacerlo mediante la práctica de un golpe de Estado –afirman sus allegados- y a pesar de las simpatías que despierta en los diferentes estratos de la Fuerza Armada de Venezuela.

Su propuesta es que se avance en una “asamblea popular constituyente” que de por tierra con la Constitución sancionada por Chávez, que separe a Venezuela de Cuba y la transforme en una república. Baduel es católico y nacionalista y si bien sus ideas muchas veces fueron señaladas como “de izquierda”, está en las antípodas del gobierno bolivariano tal como lo dejó Chávez. De hecho, tras varios encuentros con Fidel Castro, su vocero indica que fue el veterano cubano quien lo impugnó como posible sucesor en el poder, debido, presuntamente, a sus ideas republicanas.

“Creo –le dijo en mayo al periodista Leocledis García- que no hay otra manera de reconciliarnos pacíficamente que no sea a través una constituyente. Yo confieso mi desconocimiento del tema, además, con todo respeto, digo que uno de los problemas de la sociedad venezolana es el desconocimiento que hay en la colectividad en general con el tema de la constituyente”.

Pero aunque Baduel no lo admita y muestre sus pergaminos antigolpistas (no participó de la intentona de Chávez en 1992 y restituyó el poder democrático en 2002) en Venezuela se habla de una situación de quiebre institucional, lo que en Latinoamérica pudo verse en casos como Honduras y Paraguay, un “golpe blanco”.

Los periodistas que se oponen al chavismo son quienes más espacio le dan a la potencial situación en sus análisis, pero con diferentes vertientes: las que hablan del tema como “solución” al dilema interno del partido gobernante, el PSUV y los que directamente plantean la sustitución de toda la generación gobernante. En todas, está presente el espíritu militarista que fundó Chávez.

“Para que Maduro no caiga por pendejo”

Pero Marianella Salazar, columnista manifiestamente antichavista del diario El Nacional suele ser muy contundente a la hora de darle visibilidad a los rumores. Algunos de sus anuncios no se han cumplido, aunque insiste en ellos. Por ejemplo, en septiembre dijo que “la gente tiene la convicción de que esta situación es insostenible y no puede continuar como está, que algo va a pasar y es inminente, no puede esperar hasta el 8 de diciembre, porque es un problema que sobrepasa lo electoral y los intereses de la dirigencia de los partidos políticos”. 

En tono dramático, escribió entonces: “El Gobierno se prepara para lo que viene, es un golpe avisado que no lo agarrará desprevenido, como le pasó a Carlos Andrés Pérez en 1992, cuando todo el mundo lo sentía venir, menos él. Por eso, Nicolás Maduro, que sabe lo que está pasando en ese hervidero de la Fuerza Armada, vuela en los aviones de Cuba, desconfía de los militares venezolanos, tiene miedo de que en un viaje de estos lo dejen botado. En los aviones con bandera y tripulación cubana tiene la garantía de que sí regresará a Venezuela. Raúl Castro lo mantiene bajo su control, para que no se caiga por pendejo”.

Pero en los últimos días fue más lejos: tiró sobre la mesa los nombres en danza, las fórmulas posibles y de acuerdo con las fuentes consultadas por este diario en Venezuela, aunque ella puede teñir columnas de deseos personales, las combinaciones propuestas son creíbles.

Salazar sostiene que hay tres escenarios de sustitución de Maduro, quien “renunciaría” y se utilizaría como subterfugio una polémica sobre su presunta nacionalidad colombiana. Todas las “soluciones”, en manos militares:

1) “A Diosdado Cabello (foto superior), como presidente de la Asamblea Nacional, constitucionalmente le toca encargarse de la Presidencia de la República hasta unas nuevas elecciones, que se calculan para diciembre de 2014. Sin embargo, ha logrado un gran rechazo por sus desenfrenos, no solo contra la dirigencia de oposición, sino a lo interno, con gente del PSUV y con los militares que temen que pueda hacer un gobierno tipo Pinochet”.

 

2) “Una junta cívico-militar con Vielma Mora [Gobernador de Táchira, foto superior], que tiene simpatía tanto en el chavismo como en la oposición y podría obtener un consenso, pero él no está interesado en una transición sino en la candidatura presidencial”.

3) “Un triunvirato para dirigir la transición con el general Raúl Baduel (foto superior), que tiene mucho consenso en la Fuerza Armada y dos civiles que no tengan mucho compromiso ni con la oposición ni con el gobierno”.

Es destacable, en este contexto, la aparición de figuras que, a todas luces, son un “puente” entre chavismo y antichavismo, como el gobernador Vielma Mora. Hace unos días, cuando MDZ dio cuenta por primera vez de la existencia de la situación, una alta fuente política venezolana mencionó, en estricto off the récord, que “un gobernador chavista está apuntalando la salida con Baduel”. Y el mencionado bien puede ser la persona de quien hablaba.

Según Salazar, el mayor apagón de la historia de Venezuela, producido días atrás, motivó el traslado de Maduro a un refugio militar. “Creía que ya era el golpe”, escribió la periodista con su pluma agria y contundente.

Está claro que con este nivel de especulaciones a diario no miente Maduro cuando afirma que hay intentos desestabilizadores. El asunto es que se equivoca de culpables: los tiene adentro de su gobierno, según los indicios, aunque desde el variopinto polo opositor tampoco se haga mucho por sostenerlo.

Quienes saben cómo escuchar los ruidos subterráneos de la política venezolana estarán más atentos a esta elección de intendentes y concejales que la grave determinación presidencial en la que fue impuesto Nicolás Maduro, por designio de Chávez y por una diferencia de 1,5 por ciento de votos sobre el contrincante de la oposición antichavista.

Opiniones (0)
18 de noviembre de 2017 | 02:47
1
ERROR
18 de noviembre de 2017 | 02:47
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Lluvias torrenciales en Grecia
    16 de Noviembre de 2017
    Lluvias torrenciales en Grecia