opinión

El miedo a la incertidumbre

"La incertidumbre genera el miedo e incomoda pero le propone al hombre el desafío a ser libre de creencias y mitos".

El miedo a la incertidumbre

Ya pasó el fin del mundo. Si se pone a ver el atento y estimado lector, notará que hace más de un siglo se había anunciado. Catástrofes naturales, plagas, designios maléficos, terremotos. Todo lo malo que vendrá necesita de un nuevo aguafiestas. Seguramente lo habrá y no tiene la prensa necesaria para su prédica masiva y globalizada, pues entonces es hora de rastrearlo. Puede ser hasta el vecino pegado a tu casa y uno tan campante prendiendo el ventilador, haciendo una picadita y esos menesteres. Pero más allá de encontrarlo, por ahora, habrá que esperar. Lo cierto es que el fin del mundo ya pasó. El futuro, por tanto, también. ¿Qué queda entonces? La incertidumbre.

Bien. Hablemos de incertidumbre. Imaginemos lo que viene después de la incertidumbre. La teoría de la autorregulación del tiempo del sueco Axel Svensson (1921-2002) cobra vida recién entrados los años noventa. No obstante su aparición en el mundo científico sufrió inmediatamente un rechazo casi unánime. La teoría planteaba más o menos lo siguiente: “el tiempo no puede más medirse en años ni a través de un calendario. Esa intromisión del hombre para marcar un antes y un después de algún acontecimiento ha fracasado. Pues si eliminamos los calendarios desde una fecha cualquiera en adelante, el tiempo se autorregula así mismo. La historia desaparece como el futuro. El presente es el horizonte. Las sociedades dejarían de programar e imaginar, de proyectar. Las personas lo harían. Dejarse estar siendo”. Algo así.

Algunos acusaron a Svensson de aportar y contribuir a la promoción de la decadencia. Moralistas y religiosos creyeron que Svensson debía ser combatido por impudicia. Si se hiciera lo que plantea Svensson “no tendríamos sentido de vivir”, decían. Por tanto, calculaban, aumentaría el número de suicidas, enfermos mentales, alcohólicos, drogadictos, asesinos seriales, ladrones, sicarios. La sociedad toda se autoboicotearía por falta de ilusión, esperanza y sentido.

La vida de Svensson no fue cómoda. Huyó de su país para refugiarse en la selva peruana y trabajar en la extracción de caucho en Iquitos y en Acre. Allí vivió los últimos 50 años de vida, formó una familia y se ocultó del mundo. A Svensson lo buscaban por sus especulaciones; pero el muchacho inquieto que planteó la teoría del mal encontró su cueva para no ser encontrado jamás. Se hablaba de él en las revistas científicas y en las academias mientras Axel Svensson, bajo otro nombre, rasqueteaba los árboles para acumular el caucho junto a su familia, numerosa por cierto.

“La incertidumbre es una derivación de la libertad” -decía Svensson en sus coloquios con apenas 35 años. “La incertidumbre genera el miedo e incomoda pero le propone al hombre el desafío a ser libre de creencias y mitos que terminan por apresarlo”. Materialismo puro.

No saber, Ignorar lo que vendrá es condición necesaria, aunque no suficiente, para ser feliz. El saber es sinónimo de angustia. El progreso y la ciencia son las coordenadas autoritarias que han sometido al hombre a una vida desangelada, consumista, montada sobre las fisuras de una historia arbitrariamente construida. Las desigualdades materiales.

Svensson proponía eliminar al clero y expropiar el Vaticano junto a sus bienes. Construir un Estado allí nuevo que se llamara “Incertidumbre”. Volver a otras formas de vida sin “sentidos”. Experimentar la sensación de estar absolutamente solos en el mundo sin necesidad de amarrarse a religiones. En definitiva, vivir un presente perpetuo sin acopio de leyendas ni mitos, prescindir de la historia y no proyectarse a ningún futuro ficcional. El futuro para Axel Svensson era una ficción. La propia realidad lo era.

Lo cierto es que al sueco refugiado en la selva peruana nunca lo encontraron y murió de viejo trabajando. A pesar de su teoría, Svensson, quien se había ganado el cariño de la población indígena de la zona, fue velado –paradójicamente-  en una ceremonia ancestral. Hoy es un mito en la amazonia peruana y brasileña. Profeta de la incertidumbre terminó perpetuándose como mito para los indígenas que establecieron un nuevo calendario. Antes y después de Svensson.

Opiniones (2)
20 de noviembre de 2017 | 08:46
3
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20 de noviembre de 2017 | 08:46
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  1. La certeza también genera miedo e incomoda, de hecho obliga a ciertas personas a realizar "cambios" que habían prometido no hacer jamasssss. Y también te jode la salud.
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  2. Hola Marcelo. Me gustaria conocer tu opinion de Follari. Para mi se corre el eje del debate al pensar que Follari es intelectual K. La verdad es que no representa al Kirnerismo mendocino. Personalmente creo que no representa mas que a su ego... Pr Ej: ¿ a titulo de quien habla? ¿ A quien representa? Al Espechismo que no junto ni veinte votos. Vos si tenes una representacion legitima en la opinion que te has ganado, con costos... Como corresponde. Pensar lleva costos y los que piensan sin costos como follari, no sirven. Este es un tema para vos. Follari no representa al Kirnerismo mendocino. Para representar hay que jugar en la arena o someterse al mandato pupular. Es un pianta votos. Reflexiona sobre esto. Te quiero guachy.
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