opinión

Soy ladrón

En la esquina de Moreno y Olascoaga, hace tiempo se junta gente a discutir de política, cultura y filosofía. La vida misma.

Soy ladrón

“Yo tengo un certificado donde dice que no estoy alienado” -dijo y pegó media vuelta sin querer seguir la charla. En seco cortó la discusión y se fue. No me acuerdo bien el nombre del tipo, Javier o Germán, no sé. Lo cierto es que después de 40 minutos de hablar de distintos temas con dos personas más que siempre se juntan en esa esquina para departir de cualquier cosa, mi afirmación sobre la alienación de toda la sociedad le incomodó y molestó por lo visto.

En la esquina de Moreno y Olascoaga, hace tiempo se junta gente a discutir de política, cultura y filosofía. Ese espacio de pensamiento no fue armado por nadie, se dio más bien naturalmente a partir de dos amigos que paraban ahí a fumar y charlar. El tema es que yo paso por ahí y uno de los hombres me reconoce y me invita a sumarme. Era un viejo vecino de otro barrio con el cual dialogábamos en el almacén sobre la vida en general.

-“No me diga usted que esta civilización no está en sus últimas palabras, que se agota”- espetó el otro, mirándome a los ojos y esperando que yo emitiera un juicio de valor sobre su inquietud. Como yo no contesté, sorprendido por el tipo de frase, opté por mirar a mi conocido y dejarle con el vistazo su participación. Javier o Germán- reitero, no recuerdo bien su nombre, ahí nomás tomó la posta y aseveró: “es que es inevitable, todo se desmorona moralmente y si los valores sociales se pierden eso hace tambalear y al final implotar el sistema en todas sus dimensiones, es así”.

Los dejé charlar un rato entre ellos, escuchando con atención y sin meterme. Para empezar a relacionarme tiré un comentario “igual, eso no lo vamos a ver nosotros”. “¿Cómo que no? -dijo mi conocido, si se ve en las calles. Miren, ahí va una carretela con un caballo destrozado y dos pibes sucios y atrás, sin poder pasar, una camioneta lujosa de alta gama. El tipo de la camioneta tiene cara de culo por su apuro, y los pibes van como si nada tomándose una revancha social en el uso del tiempo, no me digan, lo estamos viendo amigo, no seamos ciegos” afirmó.

La sentencia con el ejemplo me dejó impertérrito. Tomó mi conocido un dato de la realidad social, desigual por cierto, y la analizó a la perfección, mostrando los contrastes, con elocuencia.

La tarde se moría hacia el este y las montañas tomaban ese verde opaco y sombrío en todo celaje. El tránsito colmaba las calles y los bocinazos eran constantes. Iban todos apurados, alienados en el circuito eterno del día a día. El ciclo se cerraba lentamente.

-“Y sí –dije, miren todos los autos cómo van, desesperados, y la gente alienada, todos en definitiva estamos alienados”

-“¡De ninguna manera señor! Increpó mi conocido, hay quienes no estamos alienados y podemos pensar más allá de la cotidianeidad, además eso se documenta, por ejemplo: yo tengo un certificado donde dice que no estoy alienado; y se retiró molesto por la calle Moreno hacia el oeste.

No entendí la reacción de mi conocido y nos quedamos solos con su amigo mirándonos. “¿Cómo es eso de que se certifica la no alienación?” pregunté. Y sí señor, es que usted no sabe porque es nuevo esto. Hay una oficina en la Casa de Gobierno donde usted va y hace una fila y cuando le toca lo pasan a un box con una psicóloga que le hace una serie de preguntas. Luego lo llaman por el apellido y le entregan un certificado de alienación o de no alienación. Hace unos meses que está eso.

-Pero cómo, ¿para qué sirve eso? ¡Qué ridículo! –dije sorprendido.

-Es simple, las nuevas formas laborales han cambiado señor. Ahora para conseguir un trabajo en una fábrica u oficina hay que presentar un certificado que dé constancia de que usted está alienado al sistema. Ese certificado reemplaza el de buena conducta de antes. Ahora lo que necesitan es la constancia de que usted no es un tipo que va a ir al laburo a pensar sobre las condiciones del laburo. Y les sirve para evitar quilombos sindicales y eso.

-Entonces, ¿qué hacen los que son certificados de no alienados, no consiguen trabajo acaso? No lo puedo entender…

-Sí, pueden conseguir trabajo, pero como cuentapropistas, es como una forma de alienación para que usted si se pone un kiosko o una verdulería viva la realidad desde la ambición de crecer como comerciante, le exigen dos empleados mínimo y de ahí lo monitorean. Usted tiene que entender que la relación laboral es jerárquica y los empleados que usted tenga deben haber obtenido el certificado de alienación. ¿Se entiende? Bien, mi amigo que se molestó con su comentario es taxista por las noches y es el dueño del taxi, y tiene a dos empleados alienados que le hacen el turno compartido. Para los no alienados es como un insulto que le digan alienado. No sé si me explico. Y viene aquí a la esquina a charlar conmigo de la vida, para distraerse un rato. Los alienados no pueden ni siquiera juntarse. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa.

-Y usted, perdone, ¿a qué se dedica? -pregunté.

-¿Yo? No quise adherirme al sistema, soy ladrón.

Opiniones (9)
25 de noviembre de 2017 | 08:39
10
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25 de noviembre de 2017 | 08:39
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  1. Hoy sencillamente excelente............. mezcla perfecta de realidad, acidez y reflexión. Espero nos siga dando este tipo de columnas desprovistas totalmente de intencionalidad política
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  2. buen relato... no me sorprende... Padilla cuando quiere, puede... Recomiendo su libro *Escritos desde el Piedemonte*... a mí me encantó aunque perfecto perfecto no es: nombra a Cobos... pero una sola vez...
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  3. Jajaja! buenísimo Padilla. Me alegraste la mañana... dedicate a esto, y dejá tus pedorros análisis políticos, que no le interesan a nadie...
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  4. Conozco a un tipo a quien le dieron el certificado de no alienación. Su psicólogo particular, en cambio, le diagnosticó que es un psicópata. Se dedica a la política, eso sí, también es ladrón. A otro conocido le dieron el certificado de alienación. Casualmente también se dedica a la política. Aplaude cuando le dicen (muchas veces lo llevan en micro para que lo haga), recibe el suministro ideológico todos los días por TV, ve la realidad a través de otros que piensan por él y dice lo que le dicen que diga. Hubo un señor brasileño que dijo que la persona alienada es la que no sabe lo que está sucediendo con ella misma, que nadie puede creer que posee la verdad absoluta y de ahí la exigencia del diálogo, entre otras muchas cosas. En fin, muy buena su nota, Padilla.
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  5. jajajajjajaa, muy bueno!! me rei mucho!
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  6. ja, ja, ja muy bueno.... te recomiendo leer "Formas de alienación de la sociedad burguesa" (Ezequiel Ander-Egg)... era todo un relato de anticipación cuando lo escribió y una realidad cuando salió a la calle. Hoy, forma parte de nuestros días.......
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  7. me prometí hace tiempo no entrar a leer a padilla pero hoy el título me pilló desprevenido y leí toda la nota... puta madre, si se dedicara a esto y no a panfletear a favor del gobierno de turno... en fin, será el zonda nomás
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  8. Bien, buena nota...
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  9. Te he criticado mil veces. Ahora..... aplaudo !!!!
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