opinión

La noche permanente de Patricio Escobar

El columnista nos deja una semblanza de un escritor de Guatemala poco conocido, que se movió entre la novela romántica y la ficción trágica.

La noche permanente de Patricio Escobar
Patricio Escobar, guatemalteco (1934-1983) escribió alguna vez “ni a tientas llegarás a tocar tu sombra”. La sentencia fue escrita en su libro “La doncella ha muerto en tus brazos” (1959) ensayo-novela que dio mucho que hablar en el ambiente literario de Guatemala en la década del 60. La obra de Patricio Escobar, inconclusa de acuerdo a sus aspiraciones, se mueve entre la novela romántica y la ficción trágica.

El autor tuvo una vida atravesada por desventuras. Su esposa Andrea y su hijo Efraín de dos años fallecieron en la carretera en un accidente. A los 33 años Escobar quedó ciego y debió dictar sus escritos a una amiga, Dalia, con la cual vivieron juntos hasta su muerte.

En “La doncella ha muerto en tus brazos” recorre la vida de su Frida (su esposa en la ficción) hasta el momento del accidente. Allí llega el personaje (Patricio) con la policía intentando revivirla recitándole los poemas que solía susurrarle al oído por las noches a las orillas del Lago Amatitlán. “Ni a tientas llegarás a tocar tu sombra” es una frase que define el nudo de la crónica novelada. Entre su ceguera y la muerte, Patricio Escobar intenta redimir su mundo oscuro.

Fue un romántico de profesión, un obsesivo de la belleza y de la búsqueda del estado puro de la literatura. Hijo de padres agricultores fue el hijo menor de once hermanos. Conoció la pobreza de niño, la pérdida de joven y la ceguera de adulto. Costeó su vida vendiendo frutas y verduras de la huerta de sus padres a los puestos de la ciudad.

En “La noche permanente” (1975) describe un mundo donde hombres y mujeres  viven solamente de noche y duermen de día. En pantagruélicas jornadas la población copa las calles en una especie de carnaval eterno. Y mueren cuando la ciudad se desmorona tras un terremoto. En la ciudad vacía un solo hombre se salva de la tragedia y emigra recorriendo pueblos y comarcas contando lo sucedido en su pago.

Patricio Escobar muere en 1983 de cirrosis a los 49 años en los brazos de su amiga Dalia a quien dictaba sus textos. Ella escribirá en 1986 “El ciego ha muerto en tus brazos”. Dalia se dedicará a la literatura tras la muerte de su amigo compañero y se encontrará con la muerte en el Lago Amatitlán donde Patricio recitaba poemas a su esposa, intentando buscar a los muertos del terremoto bajo el agua.



Marcelo Padilla.
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22 de noviembre de 2017 | 12:47
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