opinión

De Blasio: las claves del giro a la izquierda también en Nueva York

Admirador del movimiento sandinista de Nicaragua, Bill De Blasio, el nuevo alcalde de Nueva York, es un demócrata que no encontró su lugar en la izquierda.

Los neoyorquinos menos visibles salieron a la superficie y tomaron la decisión de que el gobierno de su ciudad, considerada por muchos "la capital del mundo", sea gobernada por un alcalde capaz de darles visibilidad.

Lo hicieron dándole el triunfo a Bill De Blasio, tras 20 años de gobiernos republicanos.

El triunfo de De Blasio resonó -además de hacerlo en los callejones de la ciudad menos televisados y expuestos- de los dos lados del Océano Atlántico: entre los más radicalizados demócratas estadounidenses y en la izquierda del continente, pero también en la Italia de la que es "nieto" y en donde se le otorgó amplia cobertura a su triunfo. "El ´rojo´De Blasio, nuevo alcalde", tituló, por ejemplo, La Repubblica.

 

 

Quien remplazará al multimillonario Michael Bloomberg (el independiente de origen republicano a quien trató de "elitista") es un hombre que buscó su pertenencia en la izquierda en el país equivocado para hacerlo. Por ello, terminó militando en el Partido Demócrata, espacio que le permite sostener sus ideales y, como ahora, acceder a un puesto de gran relevancia en el Estado.

Sin embargo, en su juventud probó de la "verdadera" izquierda. A fines de los años 80 viajó a la Nicaragua sandinista para apoyar al gobierno de aquel entonces. Acababa de graduarse en Relaciones Internacionales, estudiando en las dos más prestigiosas universidades de su ciudad: Columbia y Nueva York.

Ahora, triunfó con un discurso de barricada y con los más desposeídos en la punta de su lengua: toda la campaña hizo referencia a lo oculto que están los pobres en la gran ciudad y criticó con dureza la relación de Bloomberg con Wall Street.

Bajo su programa de gestión estará ahora la ciudad más grande de los Estados Unidos y una vidriera para el mundo. El diario latino de Miami anti cubano El Nuevo Herald mostró las cifras, sorprendido por el éxito electoral del hombre de la izquierda demócrata: Nueva York, explicó, tiene 8.3 millones de habitantes, "es de aplastante mayoría demócrata y tiene una población multiétnica de 33.3 por ciento de blancos, 25.5 por ciento negros, 28.6 por ciento hispanos y 12.7 por ciento asiáticos".

No es un "comunista" orgánico, tal como se lo acusa desde el amplio espectro de derechas reinantes a su alrededor. De hecho, es poseedor de un nuevo discurso que es capaz de diferenciar preocupación real por los excluidos y menos beneficiados por el sistema y que ello implique, como remedio, algún tipo de "dictadura del proletariado" para salvar las distancias sociales. Inclusive, aunque ha manifestado admiración por las políticas sociales cubanas, también ha sido muy crítico de la falta de libertades en la isla de los hermanos Castro.

Generó tanto temor en la derecha, que el diario New York Post, propiedad del magnate que le da oxígeno al ultraderechista Tea Party, Robert Murdoch, sacó en su tapa el rostro de De Blasio delante de un fondo rojo con un matillo y una hoz. “De vuelta a la URSS: el viaje secreto de Bill ‘el progresista’ en la Guerra Fría’", tituló un día antes de las elecciones.

Como el papa Francisco

"Es una especie de papa Francisco para nosotros, ¡habla de las cosas de las que nadie hablaba pero que pasaban igual!", le dijo a MDZ Inelda Luna, una dominicana residente en la ciudad, entusiasmada por la noticia y que -si bien afirmó que no lo votó- se mostró feliz de que pueda demostrar en los hechos todo lo que dijo en la campaña electoral sobre los pobres. "Hemos estado ocultos mucho tiempo, nos hemos sentido, en verdad, como algo vergonzante para la ciudad. Pero la verdad es que Nueva York no va a ninguna parte sin nosotros", contó desde el sur de Manhattan, en donde trabaja como cocinera, junto a su padre y hermanas en un restaurante.

Los anteriores alcaldes hicieron todo lo posible para mostrar una Nueva York radiante, pero solo pudieron conseguirlo a costa de restringir derechos. Unos les llaman a eso "orden". Otros lo describen como una negociación absurda de derechos por aparente seguridad.

A Rudolph “Rudy” Giuliani le tocó fundar una teoría de la seguridad pública, la de la "Tolerancia Cero", que todavía le sirve para cobrar generosos aportes de ciudades y políticos latinoamericanos, pero de imposible transplante y costosísima implementación, tanto, que a él mismo le generó problemas financieros sostenerla en el tiempo. Le tocó, además, lidiar nada menos que con el ataque a las Torres Gemelas y sus circunstancias inmediatas: rescates, reconstrucción y soporte social y político de la catástrofe.

“Inyección latina”

Con el triunfo de De Blasio, no sólo celebran los italianos que ven en él a un exitoso heredero de sus millones de inmigrantes que, hasta ahora, habían sido asociados a través de la maquinaria cultural con cuestiones vinculadas a la mafia y cuestiones fuera del “estilo de vida americano”.

Los latinos llegan al Gobierno como nunca antes. Así lo destaca, por ejemplo, El Diario, un periódico en español de la ciudad que tituló en su edición impresa: “Nueva era” y que en su versión online se anima a hablar de una “inyección de poder hispano al gobierno de NYC”.

Enumera una serie de logros: “Carlos Menchaca, primer concejal de origen mexicano que se suma a Antonio Reynoso y a Ritchie Torres, de origen dominicano y puertorriqueño respectivamente, como los nuevos rostros del Concejo Municipal, compuesto por 51 miembros, 11 de los cuales son latinos, cifra que permanecerá igual tras esta elección, que además culminó con la victoria de Bill de Blasio, quien será el primer alcalde demócrata en casi dos décadas”.

Nueva York, una ciudad de Latinoamérica

La composición racial de la “capital del mundo” la sustrae del mapa estadounidense y la coloca como una verdadera metrópoli multicultural. Allí, por lo tanto, conviven junto al lujo y el éxito, las mismas miserias y necesidades que en cualquier suburbio.

No en vano, las promesas que hicieron al electorado local votar por Di Blasco y no por otro, haciéndolo destinatario del 85 por ciento del voto latino, fueron los principales ejes de su programa: vivienda y educación.

Así, el concejal Ydanis Rodríguez sostuvo, tras el éxito electoral, que “en su plan de 200.000 unidades de viviendas asequibles, tendremos un porcentaje para nuestras comunidades latinas; él promete educación de calidad, especialmente programas preescolares para los niños, y promete más oportunidades para nuestros pequeños negociantes”.

En lo que respecta a educación, la promesa resultó un clásico de la izquierda: “Más impuestos a los ricos para poder pagar los programas preescolares y extracurriculares de los estudiantes”.

De Blasio, el "populista"

Preocupación es lo que trasunta la nota del periodista Tom Haydem en The Guardian, de Inglaterra, sobre el resultado electoral neoyorquino. "Presagio de una nueva izquierda populista en América" tituló su crónica sobre el triunfo de De Blasio.

Ubica a esta situación generada en las urnas como un emergente "entre el centro de Obama y el próspero Tea Party".

Sin embargo, a pesar del tono descalificador que en europa se le otorga al término "populista", el autor sostiene que, si cumple con sus promesas, "estará en condiciones de generar diálogo, de cambiar políticas y prioridades de Estados Unidos en una dirección hacia el progresismo".

Romper con los mitos Giuliani y Bloomberg

Pero, ¿qué puede hacer un demócrata liberal o un “zurdo”, como le llamarían en la Argentina, con la seguridad, justamente allí, en Nueva York? De Blasio propuso, nada menos, que acabar con las requisas a los transeúntes establecidos por la política de “Mano dura” que allí se llama “stop and frisk”.

“Vamos a terminar con esta historia de dos ciudades”, fue su lema de campaña, citando a Charles Dickens y una de las formas, dijo (y ahora debe implementarlo) es terminando con las detenciones a los peatones, por “portación de rostro” o simple sospecha. Desde su punto de vista, eso enfrentó a la policía con la ciudadanía, la alejó y, por lo tanto, carece, debido a ello, de información sobre lo que pasa y no pisa con paso firme sobre el territorio que debe proteger.

No sirvieron los ataques republicanos contra De Blasio. Así lo destaca la prensa estadounidense del día después de conocerse el resultado electoral. En los debate, el demócrata fue “torturado” por su contendiente Joe Lotha, quien lo trataba poco menos que como un “hippie”. "De Blasio quiere una policía en bicicleta, que se siente a hablar en un club o con un café para hablar. Pero necesitamos arrestar a la gente que comete delitos, no hablarles. La policía tiene que cambiar de estrategia continuamente, estar siempre un paso por delante de los criminales", defendió Lhota. Y perdió.

.....

Interactivo: hacé clic para saber cómo votó cada distrito de Nueva York

El impacto en Twitter del triunfo de De Blasio:

Opiniones (0)
23 de noviembre de 2017 | 10:24
1
ERROR
23 de noviembre de 2017 | 10:24
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Grammy Latinos 2017
    18 de Noviembre de 2017
    Grammy Latinos 2017
    Lluvias torrenciales en Grecia
    16 de Noviembre de 2017
    Lluvias torrenciales en Grecia