opinión

A 25 años del evento musical más grande en la historia de Mendoza

Fue un viernes 14 de octubre cuando Sting, Peter Gabriel, Bruce Springsteen, Tracy Chapman y Yossou N’Dour pisaron el inmenso escenario que se montó sobre el Malvinas Argentinas para celebrar la gira organizada por Amnesty International para conmemorar los 40 años de la Declaración de los Derechos Humanos.

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La mañana del viernes 14 de octubre de 1988 no fue una más. Miles y miles de jóvenes le dieron un colorido especial al Parque General San Martín y era porque su camino los llevaba directamente al estadio mundialista Malvinas Argentinas, que sería el escenario ideal para la parada mendocina de la gira mundial “Human Right Now!” organizada por Amnesty International.

Allí, Bruce Springsteen, Sting, Peter Gabriel, Youssou N’Dour y Tracy Chapman -a quienes se les unieron Markama y los chilenos Inti Illimani y Los Prisioneros- le dieron vida a un espectáculo nunca visto en nuestra provincia y que difícilmente sea superado alguna vez.

Casi 25.000 personas se hicieron presentes ese día para disfrutar sobre todo de la música pero muchos también sumaron su colaboración al verdadero motivo de la gira que recordaba los 40 años de la declaración de universal de los derechos humanos.

Cómo llegaron a Mendoza
Desde la sede central de Amnesty International se pergeñó una celebración distinta por los 40 años de la Declaración de los Derechos Humanos. Así, la organización comenzó a gestionar desde varios antes meses de la fecha algo distinto, nunca visto y que fuese recordado, además de llevar su palabra a todo el mundo.

Para eso contaron con un artista fundamental y necesario como Peter Gabriel. El fue el que empezó a motorizar la idea y darle forma. Convocó a su amigo Sting, que por entonces estaba en un momento estupendo y era un férreo defensor de los Derechos Humanos. Tan así fue que el inglés -a fines de 87- estuvo en la Argentina e invitó a subir al escenario a las Madres de Plaza de Mayo.

Con dos figuras centrales confirmadas, comenzaron a darle los toques finales a la gira que ya tenía nombre: “Human Rights Now!” (Derechos Humanos Ya!). Había una figura mundial destacada (Peter Gabriel), otro exitoso del momento (Sting), convocaron a una artista folk que brillara por entonces (Tracy Chapman) y el senegalés N'Dour le daba el toque ideal por ser del continente olvidado. Venía todo bien, pero faltaba alguien poderoso del rock. La Fundación Reebok estaba por entonces sponsoreando a Bruce Springsteen en su gira mundial y vio con gusto sumarse a la gesta. Así, los nombres estaban listos y la gira empezó a ser realidad.

Londres, Budapest, Nueva Delhi, Zimbawe, Filadelfia, Toronto, Tokio y San Pablo fueron algunos de los puntos elegidos para la gira además hacer pie en Chile para terminar en Buenos Aires.

Pero, de manera casi inesperada, Chile –bajo el regimen de Augusto Pinochet Ugarte- no autorizó la realización del show en ese país. Y ahí surgió el nombre de Mendoza. “Los tipos de Amnesty se enojaron tanto con la prohibición chilena que inmediatamente dijeron de hacer un show lo más cerca posible del lugar, casi de manera desafiante. Cuando miraron el mapa, les cerró la idea de Mendoza, una ciudad grande, con buen acceso al cual podrían ir miles de chilenos. No se dudó mucho y cuando se anunció la gira, Mendoza estaba desde el mismo principio” destacó Daniel Grinbank, uno de los responsables de las dos fechas argentinas.

La gira empezó su vuelta al mundo y la fecha del 14 y 15 de octubre era lejana y hasta irreal para muchos. Pero el momento llegó.

En el Malvinas Argentinas
El estelar seleccionado rockero, entonces, subió al impresionante escenario que se montó en el estadio Malvinas Argentinas y logró lo imposible: que 15 mil chilenos y 20 mil argentinos gritaran para el mismo equipo.

El sueño se estaba cumpliendo.

Pasado el mediodía, Markama abrió el fuego. Los mendocinos –cuestionados por los empresarios porteños pero bancados a muerte por los Inti Illimani y, por ende, por Peter Gabriel- desataron sus canciones para algunos pocos miles que estaba presentes. La gente entraba de manera incesante al estadio. Después fue el turno para Inti Illimani y Los Prisioneros.

Cuando el sol calentaba el lugar –y mucho- subió Tracy Chapman, sola con su guitarra para hacer algunos temas y ganarse el aplauso de todos. Después, la primera gran sorpresa de la jornada: Youssou N'Dour. El senegalés desplegó un tremendo shows sobre el escenario y dejó todo en bandeja para que Sting se metiera al público en el bolsillo. Con una banda impresionante, el inglés hizo subir a las madres argentinas y chilenas y ofreció un show que aún perdura en la mente de los que allí estuvimos presentes. Valga para el recuerdo la versión de “Cada vez que respiras”, junto a “The Boss” Springsteen.

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Peter Gabriel tuvo a su cargo uno de los espectáculos más geniales que pasaron por Mendoza alguna vez. Teatral, con una puesta en escena sin términos medios y con la desfachatez y presencia de los grandes, el ex Genesis dio cátedra.

Ya eran las 22, y todos se preguntaban cómo iba a hacer Bruce Springsteen para acaparar la atención de esas veinticinco mil personas cansadas, sedientas y con hambre, que ya habían disfrutado casi todo. La respuesta fue fácil: apareció en escena, marcó cuatro y ofreció una brutal versión de “Born in the USA”. Con eso le bastó para que nadie se moviera del lugar hasta las 24, cuando todos los artistas salieron a cantar “Get up, Stand up” de Bob Marley que se había transformado en el himno de la gira.

Sencillamente brutal. Sinceramente único.

Un día después todo se repitió en el estadio de River Plate. El cierre de la gira de Amnesty International, que deambuló por más de 50 ciudades de todo el mundo, clamando por los Derechos Humanos llegó a su fin y como representantes locales, León Gieco cantó su eterna "Sólo le pido a Dios" y "Hombres de e Hierro", y Charly arremetió con "Demoliendo Hoteles", "Nos Siguen Pegando Abajo", "Los Dinosaurios" y "La Ruta del Tentempié".

Setenta y cinco mil personas ovacionaron a todos y atrás quedaban los miedos lógicos de armar semejante evento en un país donde la democracia era aún incipiente y había que tener cuidado con la seguridad.

A partir de esos conciertos nació en los argentinos la importancia de defender los derechos humanos en un país que poco tenía de eso.

Pero más allá de todo, siempre quedará en la memoria de los mendocinos que estuvieron allí presentes y que fueron testigos de un hecho que no se repetirá jamás, que hoy humedecerán sus ojos al leer esta nota y ver en el tiempo que ese momento fue único.

Ahora vienen otros tiempos de celebraciones pero ese puntapié inicial fue el mejor de todos.

Opiniones (1)
23 de noviembre de 2017 | 09:22
2
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23 de noviembre de 2017 | 09:22
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  1. Tuve la suerte de estar ese día. Y una anécdota importante: como el tránsito estaba cortado, caminábamos hacia el estadio con mi esposa, e hicimos dedo a una Van. Se paró y nos acercaron al eatadio . Tenían oblea para ingresar. Eran los Jaivas. Cuando nos bajamos quedamos dentro del estadio, y a 20 metros de la parte trasera del escenario. No podiamos creer que ese que estaba ahi, cantando, fuera Peter Gabriel. Miramos muy de cerca su actuación hasta que nos sacó un guardia. El otro detalle es que Sting se puso el show al hombro y cantó y tocó con todos. Emocionante.Lindo recuerdo.
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