opinión

Salvajes metropolitanos

No hay medio de comunicación que las ignore. Pululan los pibes por las cámaras de TV mostrándose con sus ropajes y declarando sus guerras virtuales y reales a otros que visten y peinan distintos. ¿De qué se tratan las tribus urbanas realmente? Esta nueva moda juvenil, ¿no profundizaría el aislamiento entre los jóvenes?

Salvajes metropolitanos

La juventud como concepto sociológico es relativamente nuevo. Contribuyeron en gran medida una serie de fenómenos sociales que reconstruyen tal categoría a partir de distintos sucesos de los años 60, protagonizados por jóvenes: La revolución cubana, el movimiento hippie y el rock and roll, sumados a los procesos de rebeldía juvenil en la Francia del 68. Tales hechos posibilitaron la construcción del término “cultura juvenil”. La misma se hará presente en el cine y la literatura, el pop-art y por supuesto en la política, denominando juventudes políticas a las ramas de los partidos que le asignaban a lo juvenil el carácter revolucionario de todo proceso de cambio.

Sin embargo, a fines de los años ochenta, a partir de los procesos neoconservadores en  EEUU e Inglaterra, principalmente bajo las presidencias deRonald Reagan y MargaretThatcher, nuevas teorizaciones se expondrán en la palestra del conocimiento social sobre los jóvenes.

Tal vez, el concepto de “tribu” del francés Michel Mafesolli (“el tiempo de las tribus”,1990), haya sido uno de los pioneros en la fundación de un nuevo paradigma de análisis que por entonces se hacía carne en la academia: la posmodernidad. El francés, rescata la tradición organicista del pensamiento clásico durkheimniano, actualizándolo a las nuevas manifestaciones urbanas.

A partir de la formulación del enfoque neotribal, algunos investigadores de juventud como Costa/Tornero/Tropea (1996) y Feixá (1997) se aproximan a nuevos fenómenos vinculados a la subjetividad de los jóvenes urbanos, constituyendo el concepto de tribu urbana, más una mirada que una conceptualización taxonómica de la diversidad de grupos juveniles. Por ello, el concepto de tribu, aparecerá más como metáfora que como concepto científico, pero adquirirá jerarquía académica ante la puesta en crisis de los relatos fundacionales de la sociedad, y quedará más ligado a metodologías descriptivas, masificándose su uso en los medios para ¿explicar? los agrupamientos de los jóvenes en las sociedades occidentales en las décadas del 80 y 90.

El contexto social en el que surgen estos grupos de jóvenes no es de manera preponderante en la marginación; en no pocos casos, se trata de miembros de la clase media y alta con acceso a la educación universitaria y con fuentes de ingresos que les permite sostener un estilo de vida y de consumo tales como la permanente adquisición de nuevas tecnologías.

Las “tribus” entonces, representan más bien entornos aislados de la sociedad que se relacionan a través de redes personales, interactuando con el estereotipo dominante en la música y la vestimenta de una tendencia mundial de la moda “alternativa” que les permite una distinción inmediata de la sociedad y la cultura dominante. Paradójicamente, la identificación con el estilo de consumo, es a su vez un canal de expresión de la inconformidad con la sociedad adulta.

Según los españoles Pere-Oriol Costa, José Manuel Pérez Tornero y Fabio Tropea, quienes han investigado este proceso en España, que dio como resultado un libro muy movido por el mercado editorial (“Tribus Urbanas”), “las sociedades complejas se desarrollan sobre espacios muy amplios por lo que resulta muy difícil marcar fronteras y límites”. Si bien es cierto que la interconectividad que trajo consigo la globalización hace más compleja la tarea de educar y mantener las tradiciones, no menos cierto es también, el intento por diluir la variable de clase a la hora de interpretar estos sectores.

La distribución espacial de las tribus es una parte importante de su “identidad”, sus vínculos están expresados de manera externa, en los soportes del consumo que les permite formar parte del estereotipo social prefabricado.

Son grupos sociales basados en el consumo, expresión del “fetichismo”, que se vinculan con la existencia de la mercancía, aspecto que está en el centro del origen de la sociedad de consumo, a la vez que se desdibujan los entornos culturales basados en valores tradicionales.

Distinguir entre las “expresiones” juveniles del mercado de consumo y las inquietudes sociales de la juventud nos permitirá orientar la participación de los jóvenes en procesos de compromiso para con su entorno social inmediato trascendiendo a los estereotipos de consumo promovidos por las cadenas de comunicación masiva.

¿Las tribus urbanas constituyen un fenómeno social,  o son en todo caso un modelo de consumo predefinido por las leyes del mercado?

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18 de diciembre de 2017 | 09:21
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18 de diciembre de 2017 | 09:21
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    Leopardo al acecho
    7 de Diciembre de 2017
    Leopardo al acecho