opinión

Somos muchos más

¿Cómo es la mujer hoy en día? Cada día de mi vida miles de imágenes, publicidades y series de televisión me mostraban un tipo de mujer.

A lo largo de estos 22 años me tocó escuchar y leer muchas opiniones sobre el papel de la mujer en la actualidad y su evolución en la historia. Supe que la mujer había tenido que luchar durante mucho tiempo para poder obtener una serie de derechos imprescindibles para el despliegue de su personalidad. Que yo pudiese estudiar, trabajar, y decidir por mí misma, era impensable en el pasado.

Me detuve a pensar un tiempo. ¿Cómo es la mujer hoy en día? Cada día de mi vida (prácticamente todos los días de mi vida), miles de imágenes, publicidades y series de televisión me mostraban un tipo de mujer, la “mujer perfecta”. En ese prototipo de mujer, el valor principal es la “belleza”, esa que por naturaleza alguna podrían alcanzar, otras con un par de operaciones y otras, nunca alcanzarían.

Crecí viendo en las publicidades cómo el comercio estaba dedicado a satisfacer este modelo de mujer. Los programas de televisión con mayor éxito siempre muestran a mujeres semidesnudas, como un maniquí de exposición. Ellas no hablan mucho y si alguna vez se les pregunta algo es para reírse de su falta de inteligencia. No entiendo. Supuestamente habíamos alcanzado nuestra dignidad y libertad y la realidad me muestra todo lo contrario. Somos cuerpo. Pero somos mucho más también.

No son simplemente imágenes, series de televisión y publicidades que pasan por nuestra retina y salen sin dejar ningún efecto en nosotras. La sociedad, en su mayoría, aspira a esto.

Así, pase mi adolescencia viendo a una gran cantidad de chicas de mi edad sufrir y caer en enfermedades por llegar a tener ese tipo de cuerpo. Esta poca valoración la vi reflejada también en nuestras decisiones afectivas. Por las noches las mujeres se entregaban totalmente a los hombres. Por la mañana algunas lloraban y una soledad muy grande se apodera de ellas al no recibir ni un mensaje de texto, ni un poco de afecto. Es realmente muy triste. ¿Por qué a los hombres no les pasa? Quizás saben lo que buscan y no piden más.

Muchas veces, esas mismas chicas que antes sufrían por no recibir ninguna demostración de cariño, hoy ya no la piden. O sea que ya no solo se dejan utilizar, sino que también los utilizan y consumen a ellos como si fueran un objeto más.

Sentí que habíamos bajado los brazos como mujeres. El feminismo había ganado grandes luchas y conseguido imprescindibles derechos pero veía cómo hoy daba respuestas falsas a las injusticias sufridas por años. En vez de buscar curar las heridas de siglos y siglos, parecían intensificarse. ¿Eso es igualdad de derechos? ¿Por eso se luchaba?

En el discurso de la igualdad del hombre y la mujer imitamos lo más triste y bajo que yo veo en ellos. El cariño, el amor, lo que más da felicidad, muchas veces ya no se reclama ni se da. Y en el fondo, es lo que todos queremos y buscamos. Muchos dicen: “Che, sos mujer, te va a quedar una mala reputación”. ¡Qué importa la reputación! Es la dignidad, es toda su persona, es su cuerpo, alma y espíritu. Tanto mujer como hombre tenemos la misma dignidad. Es saber que somos más, infinitamente más que un producto y que tanto nosotras como ellos merecemos también mucho más.

La autoliberación de la mujer no debe ser una mera equiparación con el hombre. Tenemos que ser nosotras mismas, en nuestra singularidad como mujeres. Sin duda, las circunstancias de la mujer actual han cambiado. Hoy tenemos que abarcar muchos más campos (laborales, familiares, personales). Sin embargo, hay algo que permaneció tanto en la mujer del siglo I como en la mujer del siglo XXI. Es nuestra esencia, nuestra capacidad de “dar vida”. Con esto no me refiero solamente a la capacidad de procrear. Es la comprensión, delicadeza, sensibilidad; nuestra capacidad para “ponernos en el lugar del otro”, para crear ambientes más humanos y felices en donde estemos, nuestra fortaleza ante el dolor. El mundo nos necesita más mujeres. Nos necesita revolucionarias. Que nos arriesguemos por el amor, pero de verdad. Ese amor para toda la vida que implica dar TODA nuestra vida.
Opiniones (4)
18 de diciembre de 2017 | 01:03
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18 de diciembre de 2017 | 01:03
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  1. la tana ! tenes mucha ira y resentimiento adentro!!! LA VIDA ES MAS LINDA Y SIMPLE, VIVILA!!
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  2. la tana lo que describís no corresponde a Mendoza, sino a la película "La sonrisa de la Mona Lisa", es una falta de respeto decir que una mujer no lee un libro de cultura general, pero tiene un título universitario. Las profesionales se reciben con las MISMAS exigencias que los profesionales.
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  3. La mujer que le gusta al mendocino promedio y a Doña Rosa: típica reina de la vendimia cuyo sueño es casarse obvio por iglesia católica y tener 4 hijos, recibirse pero sin leer un libro de cultura gral. (lo que importa es el título universitario), y por supuesto aspirar al barrio cerrado. Romper mandatos nooo eso es para revolucionarias hippies.... HACEN FALTA MÁS CUESTIONADORAS DE MANDATOS
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  4. MUJERES SON MAS: SOCIABLES, AMOROSA, LUCHADORAS, VOLUNTARIOSAS,..
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7 de Diciembre de 2017
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