opinión

¿Hacia adónde va Obama en Medio Oriente?

El memorándum con Irán, ¿recibió el aval de EEUU? A quién le habló el jefe de la Casa Blanca en la ONU y qué espera Cristina de Irán.

Por Julio Villalonga (@villalongaj) *

¿El gobierno argentino acordó con el estadounidense, a su pedido, avanzar en un intento de acuerdo judicial con Irán por el caso AMIA? Si así fue, difícilmente tal extremo vaya a ser reconocido en Buenos Aires o Washington. Se trata del tipo de pactos que en la política internacional se cierran a espaldas de todos. Pero la respuesta afirmativa a esta pregunta comienza a resultar plausible si se tienen en cuenta algunos movimientos públicos y privados de la diplomacia estadounidense desde hace unos meses. Y en particular, en los últimos días.

Aquí, los hechos: Argentina firmó el controvertido “memorándum” de entendimiento con Irán el 27 de febrero de este año y el anuncio provocó reacciones airadas de Israel y, de inmediato, de la cúpula de las entidades judías en el país. Resultaba inexplicable que la Administración Kirchner, después de una década de apoyar la tesis de que Teherán estaba detrás del atentado a la AMIA, cambiara de un día para el otro su postura y le proveyera al aislado gobierno de Mahmud Admadinejah un “waiver” semejante, que como condición previa además quitaba de la lista de “buscados” de Interpol a los funcionarios reclamados por la Justicia argentina. Las negociaciones habían comenzado unos meses antes, pero el impacto local e internacional del pacto fue tremendo.

Los “halcones” de Israel (los que habitan en su Gobierno y los que los apoyan en el poderosísimo lobby judío en EEUU) se encolerizaron con el gobierno argentino. Pero, más importante aún, comenzaron una ofensiva notable contra la Administración de Barack Obama. Una semana más tarde de que se firmara el acuerdo entre Buenos Aires y Teherán, altos funcionarios israelíes acudieron a Washington para pedir explicaciones por lo que consideraban un “giro peligroso” de EEUU en el tema Irán.

El jefe de la Casa Blanca había comenzado a deslizar que era prioritario llegar a un acuerdo sobre el plan nuclear persa. En Siria la guerra civil estaba en pleno auge pero a nadie se le ocurría todavía sugerir la conveniencia de un ataque punitivo por parte de fuerzas occidentales.

No es posible atribuir un acuerdo por la investigación del atentado a la AMIA a un brote genial del canciller Héctor Timerman (no ha tenido casi ninguno hasta ahora). Las consecuencias del pacto se hicieron sentir de inmediato y su firma provocó a su vez un fuerte aislamiento de Argentina en relación a Occidente, el que se vio remarcado por el apoyo que ya le ofrecía al chavismo venezolano. Como recordó este martes la Presidente ante la Asamblea General de la ONU, la prensa local la castigó duramente.

La diplomacia israelí, corrida por derecha por la cúpula de las fuerzas armadas, continuó con su ofensiva pública contra el entendimiento. Incluso en privado los representantes de Tel Aviv despotricaban contra el “memo” porque le abría una puerta impensada a Teherán para salir de un encierro histórico.

Este martes, Obama habló ante la ONU y dijo varias cosas. Insistió en presionar para conseguir que el Consejo de Seguridad saque por consenso una resolución “seria” que permita presionar a Siria para que cancele su programa de armas químicas, sin dilaciones. Pero también habló de Irán.

“Los obstáculos pueden ser muy grandes, pero creo firmemente que 'la vía diplomática' debe ser probada para poner fin al diferendo nuclear y mejorar relaciones”, aseguró Obama. De inmediato, se supo que el secretario de Estado, John Kerry, se reunirá este jueves en la sede de la ONU en Nueva York con su par iraní Mahamed Javad Zarif, junto a los ministros de relaciones exteriores del Reino Unido, Rusia, Alemania, China y Francia. Será el primer encuentro a ese nivel sobre el tema nuclear desde que se iniciaron las negociaciones por este tema hace una década. No es un paso menor y luce descomunal si se lo compara con la situación apenas un año atrás.

Obama se refirió además a la madre de todas las batallas, el conflicto entre Israel y Palestina, al que también le augura una salida diplomática, la que considera –si se concreta– su legado una vez que deje la Casa Blanca.

Cristina también la habló al nuevo presidente iraní, a quien le reclamó que conteste si el bendito memorándum será aprobado o no. Para el gobierno argentino es muy importante, pero mucho más lo es para Washington porque las nuevas autoridades iraníes no podrían dar un paso concreto hacia posturas efectivamente más moderadas, como por ejemplo aceptar un control internacional de su programa atómico, con la “espada de Damocles” que supone un pedido de captura internacional sobre varios de sus principales funcionarios. “Sería algo a todas luces indigno e inaceptable en el plano interno para el régimen iraní”, admitió este martes a gacetamercantil.com desde Nueva York un diplomático brasileño en activo que conoce a la perfección estos vericuetos.

Volvamos al principio. Ni Cristina ni Obama admitirían que un acuerdo de esta naturaleza, destinado a oxigenar a Teherán en su peor momento, tuvo lugar. Y existen una buena cantidad de hitos que exhiben un nivel bajo en la relación bilateral, pero no es posible descartar que el entendimiento se haya dado. ¿A cambio de qué? No se sabrá de inmediato.

Lo cierto es que el viraje de la política exterior estadounidense está en pleno proceso. Y aunque sutil, pone nerviosos a muchos en Medio Oriente, en particular al principal aliado, Israel, que por estos cambios considera amenazada la confianza en su guardaespaldas.

* Director de gacetamercantil.com

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