opinión

Cien columnas y ninguna flor

Dicen que en este país el mediano plazo no existe. Pero nuestro aguante demuestra lo contrario.

¡Sí amigos, amigas y términos medios! Es esta mi nota número 100 para el querido MDZol! Espero que sepan valorarlo y agradecerlo, porque si no... Bah, no pasa nada, no se preocupen. En lo que a mí respecta, odio todos los aniversarios “redondos” y las retrospectivas tipo “¿Qué pasó en este año que termina?” o gansadas por el estilo. No son más que rebusques del periodismo para laburar un poco menos, y está bien porque en general los feriados en el trabajo periodístico tienden a no existir: mientras vos dormís a pata suelta cada día no laborable o te empedás con la excusa de hacer un asado con amigos o te vas a tontear a la montaña, los sufridos periodistas siguen rompiéndose el lomo para vos, sabélo. Pero como no soy nada original, haré un pequeño repaso de lo que ocurrió en el país y el mundo mientras yo perdía el tiempo escribiendo mis pavadas y ustedes lo perdían leyéndolas. Vamos a ver, y si no lo vemos consultamos a Zaldivar.

Nuestra primera contribución a este amable diario se llamaba “Cómo ser el último grondonista virgen” y se refería al gran Julio Humberto Grondona, el eterno dueño de la Asociación del Fútbol Argentino. Allí ponderábamos (con toda la ironía necesaria y un poco más) lo que él significaba para esta pobre nación: La permanencia como un valor en sí mismo, la continuidad de comportamientos que tanto deseamos, la autoridad indiscutible y la capacidad de adaptación a cualquier entorno. Digan lo que quieran, pero me parece que todo eso es bastante de lo que nos sigue faltando. Sería mucho mejor que lo consiguiéramos sin Grondona de por medio, eso sí...

¡Ah, que tiempos aquellos, cuando la que te dije no salía al balcón (un par de veces lo hizo, en realidad) pero el dólar era uno solo y no pasaba de los cuatro mangos! Había sabrosos subsidios para todos y todas, ÉL cursaba sus últimos días pero nadie lo sabía, Moyano aún era un amigo de la casa y había una sola CGT, no teníamos Papa argentino y por lo tanto nos ahorrábamos la vergüenza ajena de ver como le succionan los calcetines esos que cuando era un Bergoglio cualquiera no le cruzaban pelota (y los no creyentes no debíamos soportar en cadena mundial los jueguitos para la tribuna que hace un demagogo que no puede ni quiere cambiar nada) no sabíamos que corno eran los fondos buitre, Del Potro jugaba la Copa Davis y por lo tanto aún teníamos esperanzas, en Siria no pasaba nada, Boudou parecía inofensivo, Lanata estaba sin laburo, a Obama todavía lo creíamos un negrito copado, Europa no había implotado y Berlusconi nos divertía mucho, el bicentenario nos encontraba ni unidos ni dominados, empezábamos a dejar de admirar a Estados Unidos o a los países nórdicos y comenzábamos a babearnos por Uruguay y Brasil, con la Corte Suprema estaba todo más que bien... parece imposible tener nostalgias de una época tan cercana y a la vez tan lejana pero parecida y distinta a esta. Sin embargo así es, queridos.

“El futuro llegó hace rato”, como cantaba el hoy mitificado Indio Solari cuando aún estaba con Los Redondos. Si, llegó, nos agarró del cogote y nos dio una buena pateadura. Desde entonces hasta hoy hemos visto como se fue agotando el enorme crédito político del Kirchner-Cristinismo sobreviviente a la muerte de ÉL, pero de ninguna manera hemos observado que se le haya mojado la pólvora para gobernar. Eventualmente, después de las PASO entendió que con la ley de medios nueva, los incentivos al consumo y la eterna pelea con las “Corpos” no alcanza para quedarse indefinidamente en el poder, máxima aspiración de este y de cualquier gobierno que pueda llamarse “Argentino”, aunque no sepan para qué. Igual se tientan con la idea del poder definitivo tanto como pude tentarse Drácula en una fabrica de morcillas. Un “urnazo” de realidad les hizo comprender que la gente (el pueblo, el soberano, pónganle la etiqueta que gusten) prefería ligeramente que los gobernantes y legisladores se ocupen de asuntos menores, pura coyuntura que no puede si no ser preocupación de los simples incapaces de distinguir una administración-bisagra de la historia cuando la ven: por ejemplo, la inflación inatajable, la inseguridad rampante y los casos de mano en la lata que saltaron por todos lados. “Pero no importa” parece decir el gobierno, “Dejalos nomas que ya van a volver con el caballo cansado”. Por lo pronto, algo hicieron en esos temas, como para no parecer atontados y a punto de knock out, a pesar inclusive de la hemorragia de dirigentes que se desplazan hacia el flamante massismo cual golondrinas migratorias.

¿Fin de ciclo, como dicen los opositores hoy un poco menos lastimosos que cuando empezamos con estas columnas? “¡¡¡Si Si Si, ya era hora!!!” clama el gorilaje de nuevo y viejo cuño que repudia hasta el color de las corbatas que usa Máximo K. “¡¡¡No No No, ni a palos!!!” pregonan los K y los pocos socios que le quedan, alegando que el tan sobado 54 por ciento de 2011 aún anda por alguna parte y en cualquier momento aparece de nuevo y los mata de un susto a todos. Ni tanto ni tan poco, diría este pobre escriba. Es que una cosa es tirar piedras y muy otra es cambiar vidrios, y así lo entienden los sufridos argentos de a pie que han demostrado en otras ocasiones que saben cuando se vota para elegir a quienes legislan y cuando a quienes gobiernan. Con las PASO y seguramente con el resultado de las legislativas del 27/10 habrán creado contrapesos y condicionamientos al poder de turno, y eso está muy bueno para que nadie se crea el dueño de la pelota. Cuando se vote otra vez para seleccionar a los miembros del Poder Ejecutivo, ahí volveremos a mirar el menú y elegiremos; todo en su medida y armoniosamente, como dijo del General McArthur, creo...

En fin; lo que podemos asegurar sin hesitación alguna es que mucha, casi demasiada agua corrió bajo los puentes en el lapso que quisieron cubrir estas notas que con tanto amor escribo para ustedes y la posteridad. Quedan unas pocas certezas: 1) Todos estamos más viejos; el gobierno también. 2) Las provincias en general y Mendoza en particular no levantan cabeza, olvidate. Hay centralismo vampírico para rato. 3) Si la economía se estanca en este punto, tendremos suerte; pero acordate que faltan dos años de K y todo puede pasar, por ejemplo que con unos buenos volantazos nos vayamos otra vez para arriba como eructo de ballena, retornando a las “tasas chinas” de crecimiento, o que perforemos el siempre imaginario piso de las reservas y se pudra el guiso completamente más por expectativas que por alguna debacle real. 4) Las tres patas o “aparatos” que forman y conforman el poder Krichnerista (enunciadas por quien esto escribe en una columna triple en mayo de este año) siguen ahí, algo chuecas y medio amoratadas por los patadones recibidos, pero bien plantadas aún. Recuerden que esta gente no retrocede, toma impulso. Guarda con eso, queridos contreras, que no todo el campo es orégano. 5) La Kaja aún resiste, y queda un montón para repartir. Nunca olviden eso porque de lo contrario no habremos aprendido nada en esta década empatada.

Entonces, les propongo un brindis imaginario con alguna bebida espirituosa por estos cien encuentros y por otros cien más, ya que estamos. O por al menos setenta... en todo caso, cerramos en cincuenta por ser ustedes. Y que los tiempos que nos quedan por delante y los que cargamos por detrás no nos machuquen demasiado. Será hasta la semana que viene, y esperen grandes cambios en este humilde espacio. Quedan debidamente notificados.

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