opinión

Rutas: ¿conectan economía y desconectan naturaleza?

¿Es posible conciliar el desarrollo económico con el cuidado del ambiente?

Rutas: ¿conectan economía y desconectan naturaleza?

Para el que viaja muchos kilómetros por rutas, las autopistas suelen ser un alivio (salvo el Acceso sur en Mendoza y la Panamericana en Capital). Cuantos más carriles tenga, mayor es la satisfacción, lo cual está en relación directa con la seguridad del viaje.

Pero las rutas, cada vez más anchas y con mayor cantidad de tráfico, producen un efecto claramente negativo en el ambiente: la fragmentación de hábitats.

¿Qué es la fragmentación de hábitat? Simplemente una discontinuidad en el ambiente, una barrera que reduce - o elimina - la movilidad de los seres vivos entre dos sitios. Estas barreras actúan en diferentes niveles, de acuerdo al organismo que se trate. Por ejemplo, una acequia con agua corriente es un pequeño obstáculo que puede ser sorteado con un simple salto por un gato montés o un zorro, pero resulta una barrera infranqueable para una tortuga de tierra.

Las rutas no sólo fragmentan los ambientes terrestres, cuando atraviesan cursos de agua suelen dejar sin comunicación los tramos de arroyo a ambos lados de la ruta.

Cada estructura que construimos en pos del desarrollo tiene un efecto en el ambiente, esto es innegable. Por esta razón, ya sea por conveniencia o por ignorancia, leemos - o escuchamos - que no se puede detener el desarrollo, que la obra va a traer muchos beneficios a la gente y que los efectos negativos al ambiente son mínimos comparados con estos beneficios.

Los decisores entonces colocan en la balanza los beneficios y, con suerte, la mayoría de los efectos negativos en el ambiente. Como casi todos tenemos una visión antropocéntrica y hay muchos intereses económicos de por medio, los beneficios salen ganando y obras como las rutas pasan a ser consideradas como obras de bajo impacto ambiental. Con lo cual a su vez, los estudios de impacto ambiental pasan a ser abreviados y de rápida aprobación. Pongamos un ejemplo: actualmente se está pavimentando la Ruta 40 entre Malargüe y Bardas Blancas. La ruta ya estaba trazada y asumiendo que no se cambie la traza, uno pensaría que simplemente pavimentarla va a traer beneficios por poder transitarla mejor, más rápido y en forma más segura. El efecto al ambiente sería despreciable dado que el impacto ya estaba hecho de antemano.

Pero esto no es así. Si mejoramos una ruta, habrá más tránsito; si la hacemos más ancha y segura, los automóviles viajarán a mayor velocidad. Entonces, el impacto al ambiente sí cambia. Por donde antes cruzaban animales con bajo riesgo de ser atropellados, con una ruta pavimentada la probabilidad de que lleguen vivos al otro lado ahora se torna muy baja.

Si queremos medir realmente el impacto que va a ocasionar una mejora de este estilo en una ruta, debemos  exigir a las consultoras ambientales que realicen un estudio serio. A mi se me ocurre por ejemplo que se podría medir la cantidad de vehículos (y velocidad) que transitan la ruta actualmente a diferentes horas y medir la tasa actual de atropellamiento de fauna. Una estimación de cómo va a variar el tráfico a futuro nos va a dar una estimación más cercana a la realidad del verdadero impacto de mejorar una ruta.

Entonces ¿el desarrollo es opuesto a la conservación de la naturaleza? ¿No podemos construir rutas sin comprometer a la integridad de la biodiversidad?

La realidad nos dice que no podemos construir rutas sin producir impactos en el ambiente, pero poniendo algunos cerebros a pensar podemos minimizar esos impactos.

La fragmentación de hábitats no es algo nuevo, es un proceso conocido desde hace tiempo y en muchos países se trabaja fuertemente para reducir el impacto que producen las rutas y otras vías de comunicación en la continuidad de los ambientes. Existe una disciplina dentro de la ecología que se llama Road ecology (Ecología de rutas) que se dedica a estudiar los problemas que causan las vías de comunicación en la naturaleza.  Los casos más resonantes para resolver estos problemas están relacionados con los llamados Pasos de fauna. En algunas rutas de Europa que atraviesan ambientes naturales se han construido estos pasos, que son estructuras destinadas a que animales puedan cruzar la ruta sin entrar en contacto con los automóviles.

Paso de fauna (o Ecoducto) construido sobre la autopista A1 que atraviesa el Parque Nacional “The Veluwe”, en Holanda.

Existen muchos ejemplos de este tipo de estructuras en todo el mundo, pueden ser consultados por ejemplo en esta página. Aunque estas obras parecen fuera de nuestro alcance como país, en Misiones se ha construido un paso de fauna para evitar las colisiones de los automóviles al atravesar sectores de selva misionera. Aunque esta iniciativa es muy interesante y se están proyectando otros pasos en la zona, no es una solución definitiva. Existen carteles indicando el paso de fauna y que se debe reducir la velocidad, pero muchos automovilistas no los respetan y en el resto de la ruta sigue habiendo problemas con atropellamiento de fauna.

Paso de fauna construido por Vialidad Provincial de Misiones, en la Ruta 19 que atraviesa el Parque Provincial Urugua-í.

Existen otras dos opciones para permitir el paso de animales a través de las rutas. Una opción es el paso de los animales por debajo, utilizando puentes y alcantarillas preexistentes o construidas - o ampliadas - especialmente.para este fin. Si bien es una opción viable para muchos animales pequeños, para que estas estructuras funcionen correctamente es necesario guiar a los animales hacia estas estructuras y generar un ambiente propicio para animarlos a que los utilicen. Esto es útil cuando se está proyectando una ruta, ya que es mucho más barato y efectivo que hacerlo luego de que la ruta ya está construida.

Tejones cruzando una ruta a través de una alcantarilla metálica en Columbia Británica, Canadá.

Este tipo de solución habría sido interesante de aplicar en las ampliaciones de la Ruta Nacional 7 en el este de la provincia y la 40 en la doble vía a Tunuyán (entre otras). La RN 7 corta toda la continuidad de bosque de Algarrobo entre el norte y el centro de Mendoza, eliminando la posibilidad de que haya intercambio genético entre las poblaciones a ambos lados de la ruta. Así, zorros, maras, zorrinos, hurones, guanacos, pumas, y muchos otros animales se ven aislados por unos escasos - pero letales - 100 metros. Si hubiésemos tenido en cuenta los problemas que causamos con esta ampliación y se hubiesen proyectado sectores para pasos de fauna, podríamos haber minimizado los impactos de la obra.

La otra opción es la menos promisoria, en especial teniendo en cuenta los antecedentes viales de los argentinos. En algunos países donde se respetan las señales de tránsito, la cartelería destinada a señalizar áreas donde hay cruces de animales suele ser efectiva. En especial dentro de áreas protegidas, donde el automovilista sabe que se encuentra en una zona de gran importancia ambiental. Esto en Mendoza no ocurre, en parte porque las reservas poseen cartelería de ruta deficiente, en parte porque no hay respeto por las señales viales, o en parte porque no hay control vial en las rutas que atraviesan las reservas. De hecho, es posible que viajando por una ruta hayamos atravesado alguna reserva sin siquiera enterarnos. Las reservas Bosques Telteca, Ñacuñan, La Payunia, Laguna de Llancanelo, poseen rutas que las atraviesan y rara vez están señalizadas.

Choiques  cruzando la RP 186, camino hacia la Reserva Laguna de Llancanelo. En este sector la ruta es de ripio y hay mucho tráfico, lo cual resulta un grave problema para los animales que necesitan cruzarla.

Las rutas son sólo una de las facetas del desarrollo. Éstas y otras obras que impactan en la naturaleza DEBEN ser consideradas mucho más seriamente que lo que se las ha considerado hasta ahora. Existen los conocimientos y los profesionales para lograr que este tipo de obras impacten lo menos posible, lo que hace falta es la voluntad de empezar a pensar en un desarrollo más armonioso con el ambiente y dejar de lado los pretextos del divorcio entre el desarrollo y la conservación de la naturaleza.

Asociación Biota

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Opiniones (1)
12 de diciembre de 2017 | 09:09
2
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12 de diciembre de 2017 | 09:09
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. ¡Ojala los cerebros que nos gobiernan lean esta nota, así aprenden algo del equilibrio que debe haber entre el hombre con la naturaleza!!!
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