opinión

Gracias Hernán: sos un tipo admirable

Frente al asesinato de Sebastián Prado, su hermano sorprende, descoloca y da esperanzas.

Ayer recibí una lección fuerte. La profesión me enrostró un ejemplo de vida de golpe, y me dejó conmocionado, movilizado, herido y al mismo tiempo esperanzado.

Todo el día estuve cubriendo el caso del asesinato de Sebastián Prado. A la mañana, en el hospital Central, levantando testimonios e innumerables anécdotas de los compañeros de Seba. Participando también en el corte de calle Alem, de los diez minutos de aplauso masivo, del minuto de silencio.

Y en el anochecer, en Peatonal y San Martín, cubrí la marcha en donde más de 1500 mendocinos pidieron por más seguridad. Y en donde se presentó la familia y los amigos de Seba. Una marcha de silencio y tristeza. De lucecitas, rezos y angustia. De mucho dolor.

Estuvieron también familiares de víctimas de delitos, cada uno expresándose como le salía: con llantos, gritos, insultos, lágrimas, pancartas, ruido. ¿Quién puede callarlos? ¿Quién puede pedirles que no hagan escándalo? Es lo que yo haría, sin dudas. ¿Hay alguien acaso que les seque las lágrimas?

Pero la familia de Sebastián no. Ellos solo se abrazaban en silencio. Caminaron hasta la iglesia, y rezaron. El único que habló con la gente y los periodistas fue Hernán Prado, el hermano.

Ya verlo a Hernán hacía difícil la cobertura periodística: fuerte, de pie, enfrentando las cámaras, los grabadores, los celulares apretados a su rostro como molestos, intimidatorios, agobiantes estorbos. Y al mismo tiempo tembloroso, frágil, al borde del llanto, al borde de todo.

"Esto que he vivido ha hecho que me replantee cuál es mi cometido aquí en Mendoza, y en este mundo", dijo.

Frente al vacío y a la muerte, Hernán respondió con una palabra que para casi todos es incomprensible: perdón. Lo único que quiere es tener enfrente al asesino de su hermano para abrazarlo, perdonarlo, y llorar juntos.

"Esto viene de la fe. Yo soy católico, creo en Jesucristo. Si Dios nos perdona día a día y nos da la oportunidad de 'reiniciarnos', en el caso de los católicos mediante el sacramento de la confesión, ¿cómo no voy a ser capaz de perdonar a un semejante?", nos dijo, mientras la mayoría de los periodistas lo mirábamos, incrédulos. ¿Qué le pasa a este santurrón? ¿Estará medio loco?

"El que mató a mi hermano es también un hermano mío. Esto es lo que quiero inculcar le a mis sobrinos e hijos. El perdón se transmite, igual que el odio. En la sociedad uno ve, en todos los ámbitos, odio. Basta con salir a la calle: odio en el tránsito, insultos, intolerancia. De ahí en más, en todos lados. Yo elijo el perdón. Transmitir el perdón", seguía.

Los periodistas no nos la creíamos, e íbamos por más. "¿Pero si lo tuvieras al tipo que le disparó a tu hermano adelante, que le dirías?"

"Lo abrazaría, lloraría mucho, y le diría que puedo ser como un hermano. Que lloro por mi hermano, y lloro por él. De hecho, si viene y habla conmigo, yo no voy a entregarlo. Ese es trabajo de la justicia. Si pide perdón, para mi es suficiente. No lo voy a agarrar, ni nada", nos respondió.

Para despedirse de todos los que se hicieron presente en la peatonal, simplemente expresó, mientras su familia seguía secundándolo en silencio, que la convocatoria era para revalidar la importancia del perdón y el arrepentimiento. Y pidió que cada uno haga un punto de inflexión en su vida y cambié en lo poco. Porque sólo así se hará mucho. "Esto no es para los que profesamos el credo católico. Todas las religiones hablan del amor", recalcó.

Volví a mi casa caminando. Necesitaba aire. Y pensaba en el perdón.

Es que perdonar es dar más de lo que el otro espera. Eso es lo que pasa: que cuando perdono dejo al otro con la boca abierta, porque todo el mundo espera que le devuelvan con la misma moneda. Todos estamos preparados para el golpe, la puteada. Pero el perdón, desarma.

Y el perdón que habitualmente conocemos es el melodramático, el grandilocuente, el visible. Nos gusta saborear el gozo de perdonar, sin notar que se puede ser muy cruel perdonando. Porque perdonamos "desde lo alto", desde arriba, desde nuestra gran dignidad de ofendidos.

Con Hernán descubro que el verdadero perdón es el que no se nota, el humilde, el hondo.

Hoy fui testigo de toda la cordura de quien más sufre, al lado de los comentarios más reaccionarios. Una amiga, Rebeca, decía en Facebook que es admirable como este hombre canaliza su sentimiento -profundo, abismal, total- desde el perdón y no desde el odio o la venganza.

Lo dijo un colega, Federico Fayad, pero lo pensamos todos los que estuvimos allí. Por tipos como Hernán Prado es que la sociedad puede cambiar algún día.

Opiniones (18)
13 de diciembre de 2017 | 18:46
19
ERROR
13 de diciembre de 2017 | 18:46
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Vos sos perfecto, pibe, pero me gustaría que el asesino de tu hermano viniera cerca mío y yo supiera con seguridad que es el autor. Yo me encargo de lo que hay que hacer.
    18
  2. Que buen ejemplo, este es el camino para cambiar las cosas, la violencia no es patrimonio sólo de un delincuente, está metida muy fuerte en la sociedad, creo que este tipo de actitudes son una forma de creer que el camino del perdón, de profundizar los temas es una salida, la violencia y el odio no suman.
    17
  3. Con absoluto respeto y solidaridad por la familia del medico y el modo de verlo de su hermano, honestamente no lo comparto, se dice que si Jesucristo nos perdona porque no vamos a perdonar nosotros....... el problema es que nosotros no somos Jesucristo, no tenemos una naturaleza metafisica ni semejante grado de elevacion espiritual, somos hombres y no podemos actuar asi aunque queramos, Yo no abrazaria a quien asesina a mi hermano por causa de delito, lo castigaria, haria justicia haciendole pasar por lo mismo. Si como resultado de cada crimen, de cada robo, de cada violacion, de cada acto de pedofilia, nuestra unica actitud es darle un abrazo al criminal mucho me temo que la unico resultante de eso es mas de todo eso ya que es consagrar la impunidad por causa de creencia. elque a hierro mata, a hierro muere tambien es un precepto biblico; respeto a Hernan por su grandeza, yo no la tendria y quizas sea reaccionario pero asi lo veo.
    16
  4. Leí en los diarios las declaraciones de este muchacho y me emocioné, al igual que al leer el cartel que el papá de Sebastián había puesto en su negocio. Tan simple y tan doloroso. Igualmente me sorprendió la violencia que destilaba otro ser humano víctima de esta espiral de odio en que vivimos, el Sr. osvaldo Quiroga, desubicado en una marcha de perdón y silencio, destilando su odio en una verborragia que nadie pedía ayer. Comprendí que se puede ser tan violento con la palabra como con las armas y que no habrá cambio en la sociedad mientras la mayoría de los ciudadanos pida más violencia para contrarrestar la que el delito produce.
    15
  5. EJEMPLOS!!!! EJEMPLOS!!!! EJEMPLOS!!!!!
    14
  6. Como yo no podría ni soplarle el taco de las botas a Hernán y jamás tendré su grandeza de espíritu y su nobleza, yo exijo justicia y mano dura, ni olvido ni perdón. Desde luego, toda mi admiración, yo no soy capaz de tanta misericordia. YO EXIJO JUSTICIA YA , NI OLVIDO NI PERDÓN. NO QUIERO SER EL PRÓXIMO MOTIVO DE TUS NOTAS
    13
  7. incomprensible para mi... me identifico màs con los dichos muy espontàneos de su pareja: *habrìa que matarlos a todos*... no soy partidaria de la pena de muerte -aunque algunas veces me parece la ùnica soluciòn- pero en un momento como este seguro que no hablarìa de perdòn...
    12
  8. No soy católica , ni creyente, pero comparto que personas como Hernán son la esperanza de que esta sociciedad cambie y de empezar a tener valores como son la solidaridad y la no violencia en todos los órdenes de la vida, de pensar al otro como persona, la intolerancia se ha vuelto moneda corriente por eso perdonar en el lugar que les ha tocado es un gran ejemplo que nos tiene que hacer reflexionar a todos.
    11
  9. Realmente admirable!!!! Soy cristiana, pero en una situación tan límite no sé cómo reaccionaría. Más allá de que como dice Federico Crocce, la mayoría de las veces perdonamos desde la ofensa, el perdón es liberador para el que lo practica y un mandato de Jesús. Dios bendiga a toda la familia y que este testimonio pueda llegar a hacer reflexionar a los que no tuvieron la oportunidad de ser criados con amor y valores y devuelven a la sociedad la misma violencia que recibieron.
    10
  10. Ojalá nunca tengas que pasar por semejante experiencia, la de abrazarte con el asesino de tu hermano digo. Podés ser muy católico y religioso pero que vengan y se te garquen de la risa en la cara sin importarles un joraca si te mató a tu hermano... feo muy feo.
    9
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho