opinión

Mi agua, tu agua, nuestra agua

El conflicto entre Mendoza y La Pampa por el río Atuel tiene 60 años de vida y parece no tener fin. ¿Llegará la solución?

Dos provincias hermanas enfrentadas por un río. Disputas, cruces, recelos, acuerdos y desacuerdos que no llegan a ningún lado. Idas y vueltas que llevan más de medio siglo, en donde ambas sociedades no parecen ponerse de acuerdo. Parece la sinopsis de una clásica telenovela latinoamericana, pero se trata de la casi centenaria disputa que tienen las provincias de Mendoza y La Pampa por el uso del río Atuel.

A pesar de que la mayor parte del tiempo esta cuestión parece estar dormida en el subconsciente de mendocinos y pampeanos, cada tanto la problemática resurge con alguna nueva variante, muchas veces enmarcada dentro de un periodo electoral que esgrime una o las dos partes involucradas.

Si bien la problemática atuelina suele tener un mayor condimento político, quienes están en el medio son los habitantes del Oasis Sur de Mendoza (principalmente los alvearenses) y del Oeste Pampeano, quienes esgrimen posiciones enfrentadas y que parecieran no tener absolutamente nada en común. Muchas veces esto es aprovechado por la masa política para sus propios objetivos electorales o intereses personales.

Desde hace décadas, La Pampa viene sosteniendo un reclamo público sobre la falta de agua en el cauce inferior del Atuel, que discurre enteramente sobre su territorio. Acusan a Mendoza de haberse apropiado (o “robado”, como a varios les gusta decir”) el agua de este río para sus cultivos, lo que produjo un grave daño económico, ambiental y social en la zona oeste. También le achacan la falta de predisposición para un consenso.

Por su parte, nuestra provincia sostiene que tiene prioridad en el manejo del agua del Atuel ya que, esgrimiendo el histórico fallo de la Corte Suprema de la Nación de 1987, Mendoza tiene que regar unas 72 mil hectáreas antes de liberar agua hacia el cauce inferior. Dichas hectáreas bajo riego nunca se alcanzaron por diversos motivos, por lo tanto es imposible el envío de agua apta para riego.

Entonces, ¿quién tiene la razón? Además, ¿es posible que ambas partes puedan llegar a una solución definitiva? ¿Qué haría falta para llegar a ella?

Historia de un conflicto

El río Atuel nace en la pequeña laguna homónima ubicada en la zona cordillerana del oeste de San Rafael, a los 3.500 metros sobre el nivel del mar, y discurre por un trayecto que abarca unos 600 kilómetros hasta la margen izquierda del río Colorado, ya en La Pampa.

La importancia de su recurso hídrico ha sido estratégico para las sociedades alvearense y sanrafaelina. Los primeros colonos arribaron a fines del siglo XIX, tras la Conquista del Desierto, y fundaron una serie de colonias agrícolas que propiciaron el desarrollo de la agricultura, las cuales experimentaron un fuerte desarrollo demográfico.

Similar situación vivió el por entonces Territorio Nacional de La Pampa, que envió a una serie de familias hacia el inexplorado oeste para que se asentaran en las márgenes del río y aprovecharan los bañados para desarrollar actividades económicas. En 1908 se creó la Colonia Butaló, cerca de la actual Santa Isabel, la cual vivió un importante progreso y fue madre de otros pueblos que surgieron en la zona.

Las necesidades de aumentar las hectáreas bajo riego, sumado a la creciente demanda de energía eléctrica por la industrialización del país desde principios de la década de 1940, hicieron que en el año 1947 se inaugurara la primera central hidroeléctrica Los Nihuiles con su correspondiente embalse en San Rafael. Con el correr de los años se construyeron las presas II y III y el embalse Valle Grande, constituyendo uno de los polos energéticos y acuíferos más importantes del país.

A partir de ese momento, el cauce del río Atuel fue mermando desde Valle Grande hacia su curso inferior, lo cual fue subsanado en buena parte por la red de canales matrices y secundarios que se construyeron por San Rafael y General Alvear, dando la fisonomía actual del Oasis Sur.

A su vez, la falta de agua provocó que las incipientes tierras agrícolas del Oeste pampeano retrocedieran hasta casi desaparecer, sumado a un achicamiento progresivo de los bañados similar al que sufrieron las lagunas y bañados de Guanacache en Lavalle y San Juan. Según los propios pampeanos, miles de personas emigraron de la región por las duras condiciones ambientales, la cual no se detuvo pese a la provincialización del Territorio en 1955.

Sin embargo, pese al desarrollo agrícola que experimentó el sur mendocino, los problemas no cesaron, ya que la carente infraestructura hídrica artificial no permitía el correcto uso del agua del Atuel y provocó que la superficie bajo riego se estancara, muchas fincas se llenaron de salitres y apenas el 25% del agua de los canales era utilizada, ya que el resto se perdía por infiltraciones.

Los crecientes reclamos de La Pampa contra Mendoza terminaron en los estrados judiciales de la Corte Suprema de la Nación, la cual el 8 de diciembre de 1987 efectuó una especie de fallo salomónico en el cual estableció la interprovincialidad del Atuel (a favor de la Pampa) y reconoció los derechos adquiridos de Mendoza sobre su uso. Además exhortó a las dos partes a negociar y celebrar convenios para el futuro uso del río.

Con ambas provincias proclamándose victoriosas, empezaron algunas negociaciones intergubernamentales que desembocaron en un convenio firmado en 1989 y otro en 1992, los cuales quedaron en el olvido y nunca fueron implementados.

Hasta que llegó el año 2008, cuando ambos gobiernos provinciales de extracción justicialista kirchnerista decidieron avanzar en un nuevo acuerdo que lograra la resolución del conflicto a corto plazo, bajo el ala del Gobierno nacional. Por ello, el 13 de agosto de ese año se firmó el Convenio Marco por el Río Atuel, con las firmas de los gobernadores Celso Jaque y Oscar Jorge, y los ministros nacionales Juan Manuel Abal Medina y Julio de Vido.

Allí se establecieron una serie de obras que permitirían que La Pampa tenga un flujo hídrico del Atuel, que iría creciendo a medida que avancen las obras en Mendoza. Mientras que nuestra provincia tendría mejores aprovechamientos del río en el Sur y podría terminar de una buena vez con el problema. Además, La Pampa se comprometió a dar su conformidad con las obras de Portezuelo del Viento y el Trasvase del Grande, los cuales beneficiarían a toda la región.

A pesar del optimismo, el documento no cayó nada bien en ambos lados del Paralelo 36°. En Mendoza, productores alvearenses y políticos (tanto de la oposición como del propio oficialismo) criticaron duramente la sesión de un caudal mínimo a La Pampa establecida en el acuerdo aduciendo que apenas los agricultores del Sur pueden tener agua para riego.

Más allá de los dimes y diretes y la explicación de los funcionarios de Jaque,  misteriosamente el acuerdo nunca fue tratado en la Legislatura provincial y hasta ahora todo sigue igual. Por ello, hay algunas partes del convenio, como el financiamiento de las obras por parte de la Nación o la creación de una Comisión interprovincial, que nunca pudieron materializarse.

Mientras que en La Pampa el acuerdo fue visto de reojo por los mayores defensores de los derechos pampeanos sobre el Atuel, ya que si bien lo consideran un avance, creen que es insuficiente y que no menciona nada sobre alguna reparación histórica por los daños que sufrió el oeste pampeano. De todas formas, el acuerdo fue ratificado por la Cámara de Diputados local.

Encima la naturaleza no ayudó demasiado. Tras la firma del convenio, se vivieron periodos de graves sequías en toda la provincia de Mendoza, con caudales de agua por debajo de la mínima y prolongados cortes de riego. Eso hizo que los productores alvearenses vieran disminuir su rentabilidad (sumado a la crisis económica global) y aumentar su defensa por el uso del Atuel.

La Pampa no las vio mejores. A pesar del avance en la infraestructura hídrica de Mendoza, como los canales Marginal del Atuel y Matriz Nuevo Alvear, era casi imposible enviar un flujo permanente de agua a la vecina provincia por las prolongadas sequías. Sumado a la falta de tratamiento político del acuerdo en Mendoza, los pampeanos endurecieron su postura y más de una vez el gobierno de Jorge tuvo que poner paños fríos.

Los últimos hechos acaecidos desde el mes de julio no hicieron más que recordar la falta de diálogo entre ambas provincial, sobre todo a nivel social. El uso del río Atuel como tema de campaña en La Pampa, el viaje de Francisco Pérez a Brasil donde se manifestó en busca de plata para Portezuelo del Viento, las posteriores declaraciones del ministro Rolando Baldasso a MDZ y sus exageradas consecuencias en ambos lados.

A estrechar la mano y mirar hacia adelante

En el plano político, los actuales gobiernos de Mendoza y La Pampa han mostrado, en cierta medida, intentar buscar una posición consensuada que permita el desarrollo tanto del Sur mendocino como del Oeste pampeano sin perjudicar sus propios intereses. No por nada los dos ministros más involucrados en el conflicto (Baldasso y el pampeano Néstor Lastiri) fueron miembros del COIRCO durante los mandatos anteriores.

Las férreas oposiciones políticas que se observan desde ambas provincias, sobretodo de Mendoza, no permiten que se avance en una solución negociadora y consensuada. De nada sirve a la causa decir “esto es mío y te doy si quiero” o “dámelo ahora y no me importa el resto”, sólo servirá para profundizar una disputa que cada vez va perdiendo sentido.

Así lo demuestran las consecuencias de los dichos que el ministro de Infraestructura esbozó hace unas semanas en este medio. Baldasso blanqueó de la manera más absoluta y realista el panorama pasado y actual del conflicto, y por eso fue interpelado tanto del lado pampeano como mendocino de manera desproporcionada. ¿No será que los actores involucrados se vieron expuestos y salieron al cruce sin siquiera ser nombrados?

Similar situación le pasó en julio del año pasado al superintendente de Irrigación, José Luís Álvarez, cuando reconoció que Mendoza no respetó la resolución judicial de 1987 y que se necesitaba reconocer los derechos pampeanos sobre el Atuel para que La Pampa acceda en el COIRCO a la realización del Trasvase. Luego de eso, Álvarez se llamó al silencio y, hasta estos días, Irrigación se negó a volver a opinar sobre el tema.

Por el lado de los sectores sociales, ambas comunidades interprovinciales deberían escucharse más. Seguramente se sorprenderían al encontrar numerosas similitudes en sus pensamientos y que la desinformación, la extremización de posturas y el aprovechamiento de actores externos hacen que los pueblos se separen aún más.

Tanto los productores alvearenses como los habitantes del oeste pampeano tienen, por separado, voluntad de diálogo. Solo falta ese pequeño empujón que permita formar una gran mesa de debate y que seguramente permitiría arribar a una serie de propuestas para el desarrollo de una región interprovincial que no sólo comparte un río, sino un bioma, un clima y una historia que se remonta a tiempos anteriores a la Conquista.

¿Quién tiene la razón? Ambas. ¿Es posible llegar a un acuerdo consensuado? Absolutamente. ¿Qué hace falta? Cada uno debe aprender a escuchar al otro y conocer su realidad, dejar de lado la intransigencia y el rencor del pasado. Cuando le va muy bien al vecino, mejor nos va a nosotros.

Opiniones (2)
20 de enero de 2018 | 07:16
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20 de enero de 2018 | 07:16
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  1. Al ambientalista de abajo le digo que es groso groso. Te felicito.
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  2. este conflicto es mas politico que social ,el fallo de la corte dictamino que el rio es interprovincial, que habia que regar 75671 ha y el agua sobrante se repartiria en partes equitativas, eso quiere decir en relacion a los ribereños del rio ,70 % MENDOZA 30% LA PAMPA ,eso en el acta acuerdo al que obligaron firmar a Jaque por obcecuente decia en parte iguales y un caudal minimo de 5mts ,cosa que es imposible de cumplir ,y los mas insolito y que vos no decis ES QUE LA PAMPA PERCIBE REGALIAS HIDROELECTRICAS DESDE HACE MUCHOS AÑOS AYUDADOS POR EL SR HARGINDEGY EN UN GOBIERNO DE FACTO Y LAS REGALIAS SON DE LA PROVINCIA DONDE SE GENERA EL SALTO ,ES DECIR MENDOZA ,hace muchos años que se pierden los expedientes de ese reclamo, y por el lado de la pampa ,este conflicto es una cosa personal que se tomo el sr lastiri
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