opinión

Y un día el Zeppelin dejó de volar

Leandro Mattanó analiza la separación de una de las bandas de rock más grandes del mundo.

Y un día el Zeppelin dejó de volar

“La perdida de nuestro querido amigo, y el profundo sentido de armonía que nosotros y nuestro mánager sentíamos nos han hecho decidir que no podemos continuar como antes”.

Con este breve comunicado, y con un profundo sentido de coherencia, lealtad, y sobre todo, con mucha dignidad,  Led Zeppelin comunicaba el día 4 de diciembre de 1980 que, ante la muerte de su baterista John Bonham ocurrida el 24 de septiembre del mismo año, la banda no podía continuar.

Ya nos referimos en dos entregas anteriores al nacimiento de la banda, y a su apogeo con sus cuatro primeros discos. Hoy nos ocuparemos de los últimos vuelos del Zeppelin.

Disfrutando del éxito de sus cuatro primeros álbumes que estaban todos en las listas, en 1973 la banda edita “Houses of the Holy”, el primer disco de Led Zeppelin con un nombre, y que  tenía en su tapa unos niños desnudos trepando por las rocas de Staffin, en las Islas Hebrides.  Es un gran disco, y curiosamente, el tema que dio nombre al  álbum, no apareció, por ahora. Comienza con “The song remains the same”, un tema con una estructura compleja donde se lucen todos. Luego una estupenda balada, “The rain song”, para que luego en  “The crunge” aparezcan unos ritmos funky, y luego viene  “Dancing days” un tema en el que Page vuelve a hacer un riff memorable. Pasando luego por un raro “reggae” plasmado en “D’yer  Maker”, llega la obra maestra del álbum: “No quarter”, un tema con una atmosfera muy oscura, otro buen riff de Page, interpretación única de Plant y maestría de Jones en los teclados.  El álbum cierra con “The Ocean”, un tema de rock duro con su letra problemática. Estaba claro que con este álbum, Led Zeppelin intentó ensanchar sus estilos musicales.

La gira americana que hizo el grupo en 1973 se planeó a lo grande. Fue la primera en la cual contaron con el “Starship”, ese avión pintado y decorado internamente a lo Zeppelin,  y con nuevos teclados para Jones, y efectos especiales (hielo “seco” cuando tocaban “No quarter” y un despliegue de luces nunca visto). Las comodidades que les daba el avión hacían que una vez terminado un show, podían directamente subir al mismo y  se despertarse en la otra ciudad, donde tocaban. Fueron 33 ciudades en tres meses, con todos shows agotados, y las últimas actuaciones de esta gira en Nueva York, en el Madison, fueron filmadas por un cineasta de apellido Massot. Ya siendo la banda más grande de todas, la revista “Rolling Stone” les ofreció la tapa a cambió de una entrevista, y orgullosos y dolidos por los primeros artículos de la revista sobre ellos, se negaron.  Cuando terminó la gira el cineasta  fue contratado por Peter Grant para que ensamble los shows con una especie de documental escénico, y filmó a Plant en su granja de Gales y en un castillo junto a una actriz rubia, parodiando a un héroe celta; a Page frente al Lago Ness tocando su guitarra; a Bonzo con sus autos en su granja, y luego conduciendo uno hasta un bar a tomar una cerveza; a Jones leyendo un libro a sus hijos disfrazado de una especie de espantapájaros, y a Peter Grant (manager de Zeppelin), como un mafioso americano de los años 20 ametrallando todo al entrar a una casa. Todos estos registros no gustaron, fueron desechados al principio, y  no aparecieron  hasta 1976.

El famoso contrato de Led Zeppelin con Atlantic Records había terminado a fines del 73. Como prueba de su agradecimiento y lealtad, Led Zeppelin nunca abandonó a Atlantic Records sino que, como habían decidido tener su propio sello, quedarían ligados a Atlantic en todo lo demás, distribución y todo lo que hiciera falta. Pero la idea del grupo de tener su propio sello no era un acto de vanidad,  no lo necesitaban, sino que lo habían hecho  para promover nuevas bandas, en un gesto de generosidad.  El primer grupo, entre varios más,  que promovió el sello de los Zeppelin, fue “Bad Company”, con un joven Paul Rodgers al frente.

En febrero de 1974 se iniciaron las sesiones de lo que para muchos sería la obra maestra del grupo. Una letra épica de Robert Plant, unos arreglos hindúes de guitarra de Page, una orquesta árabe sintetizada de Jones,  todo en la base de un demo de Page y Bonham, algo melodramático y monumental: la gran “Kashmir”. Junto con esta, afloraron 14 temas más que esperaron un año en ver la luz y el disco fue lanzado con su nuevo sello que se denominó “Swang Song” (El Canto del Cisne). Apareció en 1975, se llamó “Phisical Graffiti”, y su tapa era una foto de una casa de departamentos de Nueva York que en sus ventanas tenía iconos culturales y fue en ese departamento que los Rolling Stones filmaron después su video del tema “Wainting on a friend”. El disco fue Nro. 1 inmediatamente, se llegaron a vender 300 ejemplares por hora en el mundo. Es un compendio entero de Zeppelin: buenos riff, temas acústicos, baladas, rock duro, todo está sintetizado en este doble vinilo que fue un momento cumbre del grupo. Varios temas además de Kashmir se destacan: “The Rover”, un rock profundo con unas guitarras tremendas, “Houses of the Holy”, el tema que dio título al álbum anterior aparece aquí, y “el acusticazo” aparece con “Bron-Yr-aur”, un tema instrumental. Y esta también “Boggie with Stu”, en el cual tocan con el Sexto Stone, Ian Stewart, el que da cátedra de cómo se toca un piano “boogie woogie”.

En esta época, la banda estaba en la cima de todo, eran los mejores del mundo, los más aclamados, tenían el mundo a sus pies, y de a poco, comenzó la pesadilla. Un episodio tras otro hizo que el Zeppelin se desplomara. Primero, un grave accidente de tránsito de la familia de Robert Plant, en la isla griega de Rodas. Cayó el auto desde un barranco muy alto, manejado por la esposa y con Plant de acompañante, y sus hijos detrás. Todos sufrieron graves fracturas, y Plant pensó que su mujer había muerto. Fueron ayudados por un granjero que los traslado en un camión de frutas hasta una sala de auxilios. No había nada. Se logró que de urgencia un avión privado llegara con sangre a la isla justo a tiempo, ya que la esposa de Plant se moría. Llegaron todos a Roma y luego a Inglaterra.

Con Plant todavía en silla de ruedas, se grabó “Presence”, el séptimo álbum de la banda, en Munich, en los estudios de un gran músico, Giorgio Moroder. El álbum tiene muchas capas de guitarras eléctricas, poco de acústicas,  y sin teclados, y refleja la angustia de Robert Plant al grabarlo en condiciones físicas lamentables. Abría con uno de esos grandes temas de la banda “Achilles Last Sand”, con muchas guitarras y una base rítmica de Bonham de las mejores. Y en este álbum está “Nobody  Fault be Mine”, una fanfarria de guitarras, que dan paso a tremendos golpes de batería de Bonzo, y una voz de Plant que identifica al diablo como su perseguidor, anunciando que intentará salvar su alma. No  pudo. El último día del año 1975 Roblert Plant volvió a caminar sin ayuda de un bastón.  “Presence” se publicó en marzo de 1976. Y luego de su publicación, se empezó a dar forma definitiva al proyecto fílmico de la banda, que se estreno en Nueva York en octubre de 1976. Desempolvaron las filmaciones de Nueva York del 73, y lo que había hecho el cineasta en sus filmaciones privadas, contrataron otro director y por fin, tomo forma “la película” de Led Zeppelin. Se llamó “The Song Remains the Same”, y fue vista por miles de personas en los cines de todo el mundo, y como siempre pasó con Zeppelin, fue criticada por la prensa por haberla considerado una especie de auto-alabación, basada en los egoísmos propios de los miembros de la banda.

En el medio de una gira por América en 1977, el manager de la gira, Richard Cole, hombre fundamental desde los comienzos en los vivos de Zeppelin, le dijo a Robert Plant que su esposa lo llamaba por teléfono. Plant escuchó el llamado, lo miró a Cole y le dijo: “Mi hijo ha muerto”.  Karac Plant, de 5 años, había contraído un virus estomacal de origen desconocido, murió camino al hospital. Nunca más algo volvió a ser igual. La prensa empezó a relacionar el accidente y la muerte del hijo de Plant con los juegos de Jimmy Page con la magia negra y el ocultismo, y su admiración por Aleister Crowley, y todo esto a Robert Plant le empezó a afectar. Ya no quería cantar “The Ocean” ni otros temas que tenían referencias diabólicas. Led Zeppelin nunca más volvería a tocar en América. Jimi Page tuvo que salir a desmentir dolorosamente que sus coqueteos con la magia negra y el ocultismo tuvieran vinculación alguna con las desgracias de la familia Plant, algo de mal gusto que achacó a la prensa.

No obstante, la banda estaba más únida que nunca. En los estudios del grupo pop “Abba” en Estocolmo, Led Zepelin grabó su próximo álbum que fue dirigido por primera vez musicalmente por John Paul Jones, que había tomado el liderazgo de la banda y fue el principal compositor en este álbum. Se llamó “In Trhough the out Door”. Ahí estaba el poderoso “Carouselambra”, y por supuesto, el tema que tuvo una fuerza regenerativa en el matrimonio Plant, “All my love”, una canción sobre muerte, reencarnación, duelo y procreación, ya que volvieron a tener un hijo. El disco salió el 15 de agosto del 79, tenía por primera vez temas que  no eran de Jimy Page. Su tapa era la foto de un hombre venido a menos en un depresivo bar,  y fue conocido como el álbum de John Paul Jones, ya que seis de sus siete temas fueron compuestos por él. Pocos riffs memorables, pero una música increíble. Abre con “In the Evening”,  y hay temas memorables como “Fool in the rain”, y por supuesto, “All my love”.

Escasos días antes de la salida del disco, Led Zeppelin dio su gran concierto en Knebworth, Inglaterra. En los ensayos de dicho concierto, Jason Bonham, de 13 años, se sentó en la batería de su padre y premonitoriamente tocó con el grupo. Bonzo alejado vio la escena y dijo que fue la primera vez en su vida que veía tocar a Led Zeppelin.

Estaban planeando una nueva y monumental gira por América, y el grupo se juntó en una nueva casa que había comprado Jimy Page, en Windsor, que tenía un molino al lado del Tamesis, protegido por un muro gigante de piedra. En esta casa, el 24 de septiembre de 1980 el Zeppelin dejó de volar. Se iban a juntar a ensayar, el chofer paso a buscar a Bonzo, este le pidió que parara en un bar, y se tomó 4 vodkas cuádruples. En el ensayo siguió tomando vodka, y luego fueron todos a la casa de Page, donde siguió tomando dos o tres vodkas dobles por hora hasta que cayó inconsciente en un sillón. La escena era repetida, nadie prestó más atención que lo normal, solo lo acostaron en un cuarto dormido. Un asistente de Robert Plant entró al cuarto al otro día a la mañana a despertarlo, Bonzo había muerto. Tenía 31 años. Un forense afirmó que fue por sobredosis de alcohol. Su funeral fue dos semanas después en su granja, esa que se ve en la película.

Hubo rumores, todos falsos: que Led Zeppelin seguiría con Cozy Powel, con Carl Palmer, con Aynsley Dunbar… Pero la realidad indicaba que ninguno de los Zeppelin se podía ver de gira ni tocando y darse vuelta y no tener al gran Bonzo detrás. No era posible y así fue. En un gesto de lealtad, el 4 de diciembre de 1980 emitieron el comunicado con que empezamos la reseña.

Y ése gesto de lealtad pocas veces visto,  se mantuvo a través de los 33 años que se cumplirán en unos días desde la muerte de John Bonham, ya que las pocas veces que Led Zeppelin ha vuelto a tocar (casi siempre en un acontecimiento vinculado al Sello Atlantic), lo hizo con la sangre de John Bonham en la batería: el lugar, como sabemos, fue ocupado por su hijo Jason, quien lo hizo admirablemente bien.  Los acabamos de disfrutar en el 2007 en el Arena  02 de Londres, donde demostraron que su magia sigue intacta. Y su música también. Como siempre decimos, no dejen de escucharla nunca.

Opiniones (4)
15 de diciembre de 2017 | 09:28
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15 de diciembre de 2017 | 09:28
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  1. Esta es una banda que siempre se descubre y nunca hay que dejar de escuchar... muchisimo mas que Deep Purple aunque se las puteadas que me voy a ligar.
    4
  2. la única banda de culto verdadero en la historia del rock. canciones impresionantes en su atmósfera y en el virtuosismo y la mística de Page, Bonham y Jones, sumados a la polenta de Plant cantando. ninguna banda de rock de los 60 y 70 s ha podido superar, ni siquiera igualar su originalidad y la mística que generaron. ni los rolling stones, tal vez solo genesis de los 70 se puedan comparar.
    3
  3. Best rock band ever. Y hasta el gesto de bajar la persiana cuando murió Bonzo, a diferencia de otras "bandas" donde los egos y la guita pudieron más que la música -waters & floyd es un caso patético. De lo poco que escucho hoy de los 70 que parece grabado ayer y es único e irrepetible. Hats off to LZ.
    2
  4. Sin dudas, mi banda "terrenal" preferida (The Beatles están en otra dimensión). Me costó mucho aceptarlos, no es una música que entre fácilmente, menos en un oído de adolescente (empecé a escucharlos a los 15 años) pero me conquistaron completamente poco tiempo después. Una banda de rock, una verdadera banda de rock en la que, a diferencia del jazz, las individualidades importan menos que el grupo. Una masa, un bloque de cemento, una piedra de música, eso es Zep. Por supuesto que no podían seguir con otro baterista. "Bonzo" era simple para tocar, potente y preciso, pero además tenía algo difícil de definir que lo hacía único. En el jazz lo llamarían "swing", en el blues "feeling", no sé cómo corresponde llamarlo en el rock, pero sé que ese batero lo tenía como nadie. Jason lo hace muy bien, MUY bien, pero Led Zeppelin se terminó en 1980 y quedó para siempre. Saludos
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