opinión

El periodismo corrupto

¿Por qué la prensa va perdiendo su honestidad?

Un hombre de prensa puede escribir mejor o peor, puede trabajar en un medio más grande o más pequeño, producir muchas o pocas notas periodísticas. Es indistinto.

Lo que un periodista jamás debe perder es su honestidad. Ese es el valor que hace a su verdadera esencia profesional. Lo demás se puede aprender, más temprano o más tarde.

En las últimas décadas, los medios se han transformado en un factor de poder real, muchas veces utilizado para hacer operaciones de prensa a su propio favor.

Los periodistas que se acoplaron al fenómeno, vendieron su prestigio a los mismos intereses, en general por unas pocas monedas.

Pronto, esos conglomerados fueron involucrándose en cuestiones extra periodísticas y buscaron meterse en rentables negocios públicos y privados. En ese punto, comenzaron a mezclarse los tantos y los empresarios usaron el poder de sus medios para conseguir más rentabilidad en sus propios negocios.

No hubo límite al respecto. Si había que presionar a algún funcionario a través de una nota periodística lesiva, esto se hacía sin miramiento alguno. Si había que denunciar a alguien que pudiera poner trabas a los intereses de los empresarios, también se hacía, aunque no hubiera pruebas de la imputación.

Para llevarlo a cabo siempre hubo periodistas dispuestos a hacer la tarea sucia; mercenarios y carroñeros que prefirieron privilegiar sus bolsillos a dignificar la tarea para la que fueron preparados.

Ello conspiró contra los intereses de la sociedad, que de un día para otro comenzó a sufrir el síndrome de la desinformación. Lenta, pero firmemente, los medios comenzaron a dejar de coincidir con las preocupaciones ciudadanas.

Mientras el desempleo, la inseguridad y la corrupción comenzaron a ser parte de la inquietud social, los medios impusieron a través de sus portadas sus propios intereses.

No se trata de una cuestión ideológica; mucho menos política. No tiene que ver tampoco con que los medios sean oficialistas o anti oficialistas. Es solo un tema de intereses privados.

Las operaciones que hace diario Tiempo Argentino o revista Veintitrés, no son ajenas a las maniobras de grupos como Clarín. Unos buscan una cosa y otros algo diferente, pero todos finalmente terminan convergiendo en el mismo lugar: la desinformación.

En Mendoza no es nada complicado conocer cuáles son los medios que usan su poder de fuego para operar a su favor. Se trata de la mayoría, con intereses que superan lo periodístico y aspiran a manejar —en algunos casos—los millonarios recursos de la provincia.

Basta ver algunos diarios mendocinos, o escuchar ciertas radios. Allí aparecen claramente las operaciones que se llevan a cabo, elogiando o criticando a diestra y siniestra, de acuerdo a lo que más les convenga en el momento a sus dueños.

Los periodistas que trabajan allí no desconocen quiénes son sus propietarios. ¿Por qué lo hacen entonces? ¿Acaso no tienen dignidad?

Esos hombres de prensa no parecen tener miramiento alguno, solo cierta motivación económica. Desconocen el daño que le hacen, no solo a la profesión que ejercen, sino también a la ciudadanía. No les importa… ¿No les importa?

Así el estado de cosas hoy, donde la corrupción en los medios es alarmante y abrumadora. Nada que envidiar a la clase política.

Hay una máxima que dice que “la información no nos pertenece”, sino a la sociedad toda. Es lo que deberían recordar algunos colegas en estos días... Antes de que sea demasiado tarde.
Opiniones (2)
16 de enero de 2018 | 15:22
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16 de enero de 2018 | 15:22
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  1. El pez por la boca muere Estimado Cristhian, veo con asombro como cava su propia fosa. Está cuestionando algunos vicios éticos del periodismo valiéndose de los mismos recursos quizás poniendo en la cornisa su propia profesión. Veamos: ¿Por qué la prensa ¿toda la prensa? va perdiendo su honestidad? ¿Qué parte de la prensa? ¿Ud es un hombre prensa? ¿Ud también va perdiendo su honestidad? "En las últimas décadas, los medios se han transformado en un factor de poder real, muchas veces utilizado para hacer operaciones de prensa a su propio favor". Otra generalización. El medio dónde Ud trabaja ¿también utiliza el poder para operaciones de prensa a su propio favor? Los periodistas ¿quiénes, cuáles? (seguimos generalizando), que se acoplaron al fenómeno, vendieron su prestigio a los mismos intereses, en general por unas pocas monedas. ¿Ud es periodista? No hubo límite al respecto. Si había que presionar a algún funcionario a través de una nota periodística lesiva, esto se hacía sin miramiento alguno. Si había que denunciar a alguien que pudiera poner trabas a los intereses de los empresarios, también se hacía, aunque no hubiera pruebas de la imputación. En las imputaciones generalizadas que le he observado, ¿tiene pruebas de imputación? Al menos en este documento no las veo. Para llevarlo a cabo siempre hubo periodistas dispuestos a hacer la tarea sucia; mercenarios y carroñeros que prefirieron privilegiar sus bolsillos a dignificar la tarea para la que fueron preparados. Resulta heroico imputar sin dar nombres. Creo que actuar de esa manera resta legitimidad a la tarea periodística y termina desinformando a la sociedad provocando un daño ciudadano que lacera a la vez la credibilidad del periodista y consecuentemente la confiabilidad hacia el medio donde trabajan. Ello conspiró contra los intereses de la sociedad, que de un día para otro comenzó a sufrir el síndrome de la desinformación. Lenta, pero firmemente, los medios comenzaron a dejar de coincidir con las preocupaciones ciudadanas. Acuerdo con esta consecuencia. Mientras el desempleo, la inseguridad y la corrupción comenzaron a ser parte de la inquietud social, los medios (otra generalización y van...) impusieron a través de sus portadas sus propios intereses. No se trata de una cuestión ideológica; mucho menos política. No tiene que ver tampoco con que los medios sean oficialistas o anti oficialistas. Es solo un tema de intereses privados. Según de dónde se mire. Las operaciones que hace diario Tiempo Argentino o revista Veintitrés, no son ajenas a las maniobras de grupos como Clarín. Unos buscan una cosa y otros algo diferente, pero todos finalmente terminan convergiendo en el mismo lugar: la desinformación. Bien ahí, empezamos a nombrar, hacernos cargo, pero de qué operaciones hablamos? Dato inespecífico. En Mendoza no es nada complicado conocer cuáles son los medios que usan su poder de fuego para operar a su favor. Se trata de la mayoría, con intereses que superan lo periodístico y aspiran a manejar ?en algunos casos?los millonarios recursos de la provincia. Disculpe pero a mi me resulta algo complicado reconocer cuáles son y probablemente nuestras miradas diferentes se posen sobre medios diferentes, o no. Es bueno tomar posición para resguardar la tarea periodística y más, cuando el periodismo no es informativo sino de opinión. Basta ver algunos diarios mendocinos, o escuchar ciertas radios, (otra vez sin especificar, otra forma de desinformar) Allí aparecen claramente las operaciones que se llevan a cabo, elogiando o criticando a diestra y siniestra, de acuerdo a lo que más les convenga en el momento a sus dueños. Los periodistas que trabajan allí (dónde) no desconocen quiénes son sus propietarios. ¿Por qué lo hacen entonces? ¿Acaso no tienen dignidad? Esos hombres de prensa no parecen tener miramiento alguno, solo cierta motivación económica. Desconocen el daño que le hacen, no solo a la profesión que ejercen, sino también a la ciudadanía. No les importa? ¿No les importa? Saben claramente quienes son los propietarios. Hay una máxima que dice que ?la información no nos pertenece?, sino a la sociedad toda. Es lo que deberían recordar algunos colegas en estos días... Antes de que sea demasiado tarde. Estaría bueno que la información que le llegue a la sociedad sea lo más genuina y completa posible, lo invito a completar los datos que faltan. Meter las patas en el barro, como decía mi abuelo.
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  2. Nombres por favor, de lo contrario no es más que lo mismo que critica. Nombres de una buena vez ¿o no es un periodista serio ud.? ¿Acaso tiene miedo que la verdad lo libere y nos libere a todos? Nombres y basta de hipocresías. Las personas no son importantes, las instituciones, la Provincia y la Nación, sí lo son, por eso le pido, de nombres, sino cállese y déjese de hacer lo que critica.
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