opinión

Canción triste para Tesi y María Elisa

Las historias hermosas nos dejan un regusto de tristeza entre las manos, pero esta vez se nos fue la mano.

“A mí, en el pecho, el corazón se oprime
sólo en mirarte; ni la voz acierta
de mi garganta a proferir, y, rota, 
calla la lengua
”.
Safo, poeta griega. 



Cuando uno es joven piensa, con acierto, que todo lo que se hace en la vida tiene como objetivo levantarse minas -y viceversa, claro- (esto, dejémoslo en claro, antes de Dolina, lo dijo Platón, hace 2500 años y hace 2700 también lo dijo Safo). Cuando uno es joven, busca querer y que lo quieran; busca uno que alguien lo elija y quien elige a alguien abandona a alguien y así, el amor, es como una rueda que ya te lleva al cielo y ya te revienta contra el piso. Después, te cansás y te casás. No hay mucho más.

Tesi y su hija María Elisa.

Después, cuando uno va envejeciendo, resulta que la mejor parte de lo que se hace se inspira en el propósito perseguir el perfume de la incondicionalidad del amor que sólo regala la maravilla de convertirse en padres.

Ninguna idea del amor más acabada que aquella de acompañar a los hijos en sus crecimientos, lenguajes, elecciones, caídas y levantadas. Ninguna experiencia de la pureza más llena de barro. Ninguna generosidad que ejerzamos tendrá esta estatura. Ese amor, el de padres a hijos, es el amor que nada mide y que no llega a pedir nada.

Por eso, también mata en vida que un hijo se muera. Y ni siquiera hablamos de pasar por tal tragedia: basta con imaginarla, basta con ver el rostro partido en dos –ni siquiera en tres o en diez o en mil– de quien ha sufrido este tamaño de ausencia.

La historia de María Elisa Norton Farmache tiene que ver, como todas, con la vida y con la muerte. Vamos a volver a contarla, una y mil veces si en necesario: víctima de un tumor cerebral, murió el 14 de junio de 2011. Poco antes de esa fecha, había rendido –con su salud muy deteriorada– su última asignatura, para recibirse de médico en la Facultad de Medicina de la UNCuyo. ¿El resultado?: los muy cabrones de los examinadores la bocharon por 30 centésimos.

María Elisa, habida cuenta de su penosa situación (había ido a rendir afectada por drogas de la quimioterapia, problemas motrices y siete operaciones encima y así y todo, no pidió ninguna ventaja ni consideración) y ante lo poco que le faltó para recibirse, pidió una mesa extraordinaria. Y las autoridades de la Facultad de Medicina, decisión que habrá de pesar sobre ellos mientras vivan, no se la dieron. Y murió con esa deuda pendiente, esa última voluntad si cumplir.

Partida de dolor, su madre, Tesi Farmache, quien, en su momento, me dijo:

- Fue un enorme ejercicio de crueldad, amparado en las formalidades institucionales. Cerraron un círculo perfecto de crueldad, porque hasta condolencias me enviaron. Yo digo, cuando vos tenés una alumna con un tumor cerebral, debés saber –si se trata de la Facultad de Medicina– que se trata de algo grave. A María Elisa la reprobaron por 30 centésimos y lo peor es que no quisieron darle una mesa extraordinaria que pidió

Ahora, la UNCuyo, salió a tapar un poquito del agujero creado por su hermanita menor cruel como pocas y gracias a la gestión de la Consejera Superior Ana María Martínez, creó la distinción “María Elisa Norton Farmache”, que se entregará a estudiantes “que tengan una performance académica ejemplar, logrando aún sobreponerse a distintas adversidades ya sea de salud o económicas”. La memoria de la propia María Elisa –en manos de su madre, claro– será la primera en recibirla.

Si bien sabemos que la reparación, el perdón o la venganza jamás nos devuelven al punto de partida, algo es algo y, por hoy, nos resultará suficiente y tal vez Tesi anoche, luego de recibir el reconocimiento, haya dormido un poquito mejor.

Si bien las historias verdaderamente hermosas son aquellas que nos dejan un regusto de tristeza entre las manos, esta que nos convoca de María Elisa nos tatúa en las palmas un aleteo de mariposa en llamas, una larga tristeza que se pierde como el ovillo de un dios en el laberinto del mundo.

Algo es algo, sí. Gracias por eso; por ese algo.

Sin embargo, siempre es demasiado tarde; siempre es hora de irse; siempre todo lo que hacemos podría haber resultado mejor; siempre estos ojos que no alcanzan a ver el horizonte; siempre el recuerdo, Tesi querida, te hiere mejor que la memoria y lo sabés.



Ulises Naranjo.

Opiniones (6)
15 de diciembre de 2017 | 21:41
7
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15 de diciembre de 2017 | 21:41
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  1. Encaramados en sus pedestales de mármol, luciendo sus coronas de laureles, estos impios y necios catedráticos, que no vieron ni sintieron mas allá de sus vanidosos orgullos, cometieron este acto, cuya impiedad es solo comparable a la ceguera espiritual de sus almas.- Las Maria Elisa será recordada por su valía y será ejemplo, siempre.- Me gustaría conocer los nombres de la mesa examinadora, a todos nos gustaría, para hecerles llegar formalmente nuestro repudio y quizás algún día nuestro perdón, el perdón de una sociedad arta de esto eruditos de cotillón, encaramados en los claustros como educadores.- No pueden educar con sus almas oscuras, a nadie mas, nunca.- Dios los perdone.-
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  2. Mi respeto a María Elisa y mi admiración a su Madre!!! gracias por dejar trascender esta historia de metecatos seudos profesores y de inquebrantable fuerza espiritual.
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  3. No me sorprende NADA que devenga de la Facultad de Medicina de la UNC. Se sienten una elite, donde hay lugar sólo para unos pocos elegidos. Sr.Rector de la UNC Ing. Arturo Zomosa, Sr Decano Fac. de Medicina Dr. Vallés sean nobles, apelen a la ética de la que adolecen, háganse cargo de las miserias humanas que permiten acontezcan bajo sus gestiones, son sus responsables finales de tanta des-educación. Déjense de hablar y empalagarse de discurso sobre la excelencia académica, e intenten formar en la excelencia humana. Vergonzoso que la Universidad pública que pagamos todos ejerza semajante violencia sobre sus alumnos y a través de ella sobre toda la comunidad, que somos sus verdaderos dueños. Respetos a la familia de Maria Elisa. Grx Ulises por hacer luz sobre las naturarilidades siniestras de la Facultad de Medicina de la Universidad Naciona de Cuyo.
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  4. EN UNA HISTORIA VARIAS HISTORIAS... O también podríamos decir, es una historia de amor sin amor: de seres humanos que teniendo tantas formas de medir, al final no miden nada; de manos llenas de muchos saberes, pero que no pueden contra la ignorancia que viene de adentro. Qué extraño que quienes tienen la obligación de vender ángulos agudos terminen siendo los obtusos. De cualquier forma y por esa extraña magia del amor, tu nombre, María Elisa se recibió de ser humano completo, mientras curiosamente los integrantes de la mesa calificadora, fueron reprobados por 30 centésimas.
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  5. Es realmente "tonto" condenarse toda la vida a un funesto recuerdo por sólo "30 centésimas"... Eso es lo que hicieron quienes en una muestra de arrogante frialdad no permitieron que María Elisa celebrara en vida el premio a su esfuerzo. Pero, mirando lo bueno, sin ese gesto indigno de mezquindad, tal vez muchos de nosotros no hubiéramos sabido nunca de ese maravilloso espejo en el que María Elisa se convirtió para todos nuestros jóvenes... Dice el refrán: "No hay mal que por bien no venga..." ignorando las consecuencias dañinas de los que, tan objetivos y fríos, al final nos permitieron conocer esta bella historia. El mal al final nunca triunfa.
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  6. MARÍA ELISA:MENDOZA TE RECUERDA CON MUCHO AMOR.
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