opinión

La primavera árabe (IV parte)

Del papel de Israel a las paradojas. Última parte y conclusiones de un completo informe.

La primavera árabe (IV parte)

A EE UU no le importa sostener el gobierno de países amigos donde no gobierna una democracia ni se respetan los derechos humanos ni de la mujer, como son los casos monárquicos de Arabia Saudita, Jordania y Qatar, entre otros.

EE UU y Occidente también han dejado a Rusia para que actúe con plena libertad en la represión a los grupos islamistas y fundamentalistas en los territorios que antes pertenecían a la Unión Soviética (Chechenia y otros lugares).

Los países imperialistas defienden sus bolsillos. Intervienen en sus ex colonias para sostener a las autoridades ante levantamientos islamistas armados o fundamentalistas. Por ejemplo Francia en: Malí, Mauritania, Costa de Marfil y; otros países imperialistas en Liberia.

Al imperialismo actual no les interesa quien gobierne ni cómo se manifiesten los pueblos. Intervienen si el capital se ve amenazado. Actualmente se ha descubierto una red de espionaje de EE UU. El espionaje de Estados Unidos incluyó a la Argentina y a otros países, en información militar, energía y actividad petrolera.

EL PAPEL DE ISRAEL

Para hablar de Israel y el Medio Oriente tendría que escribir otro ensayo histórico. Pero me remitiré a decir que Israel es el Estado garante de los países capitalistas en Medio Oriente. Obtener la paz en esta región es fundamental para sostener los intereses capitalistas. La Guerra Fría terminó pero la paz ansiada no ha llegado.

A mi entender no sirven las tratativas de paz que sostienen dos estados para dos naciones. Aunque tengo la esperanza que algún día triunfe.

Mi propuesta sostiene en establecer tres estados para dos naciones: El estado judío de Israel, el estado palestino de Gaza y el Estado palestino de Cisjordania.

Esta propuesta, no la he escuchado en ningún foro internacional. Me remito como antecedente histórico a la India Británica. El 15 de agosto de 1947, la India obtuvo la independencia del dominio británico, al mismo tiempo que las zonas de mayoría musulmana se separaban para formar dos Estados independientes, Pakistán Occidental  y Pakistán Oriental (hoy Bangladesh). Tres guerras hubo entre Pakistán Occidental y la India hasta aceptar la independencia de Bangladesh.

LA REVOLUCIÓN DE LA RAZÓN

José Pablo Feinmann nos enseña que: 

La Revolución Francesa ocurrió para Occidente.

El Islam quedó detenido en el siglo XIII. El Islam no tuvo modernidad, no tuvo Revolución Francesa.

La historia de occidente ha ocurrido dentro de la modernidad capitalista algo de lo  que careció el Islam.

En el 70, (toma como ejemplo a Argelia), aparece en los movimientos revolucionarios árabes la religión musulmana como factor de progreso revolucionario frente al colonialismo. Pero los revolucionarios marxistas son ateos. Se presenta una gran contradicción para los marxistas: autodeterminación de los pueblos pero sin lucha de clases.

La IGUALDAD y LA LIBERTAD fueron los principios básicos de nuestras revoluciones occidentales de los siglos XIX y XX. Los musulmanes deben hacer una revolución donde renuncian al mismo tiempo a su religión. Aspecto sumamente dificultoso. Los islámicos desean incorporar los principios revolucionarios de IGUALDAD Y LIBERTAD pero manteniendo las desigualdades que implica el Islam.

La Ilustración permitió a Occidente entrar en la Modernidad, donde este aspecto eidético permitiría las transformaciones sociales, políticas y económicas de los siglos posteriores. El oscurantismo se combatió con la tradición racionalista occidental.

Veamos a otros filósofos cuando nos dicen:

·        “La ilustración permitió a los hombres liberarse de la minoridad (…), valerse del entendimiento (…), hacer uso público y comunitario de la razón en todos los campos sin excepciones; no aceptar como verdad revelada lo que proviene del poder público. (Kant).

·        “El concepto de Dios fue inventado como antítesis de la vida: concentra en sí, en espantosa unidad, todo lo nocivo, venenoso y difamador, todo el odio contra la vida.” (Nietzsche).

Actualmente el Islam no acepta debatir estos pensamientos. La razón del Islam no acuerda con la razón de la Modernidad occidental.

Los islámicos dicen que el Islam no contradice la razón ni las realidades científicas. Pero ¿aceptará el Islam que se recurra al Corán para cuestionar los fundamentos de ciertas tesis islámicas?

Para los musulmanes el Islam es bueno, tolerante, generoso y pacifista. Pero: ¿la Guerra Santa? ¿La Yihad decretada contra los infieles? ¿Las fatwas lanzadas contra un escritor o productor de películas o historietas? Ni qué hablar del terrorismo hipermoderno que utiliza el Corán para justificar sus atrocidades: al hombre cargado de explosivos, los kamikazes del 11 de septiembre, los que decapitan a los rehenes civiles.

Sigamos a Feinmann:

El Islam se basa en la fe en Alá y el paraíso después de la muerte basada en esa fe. En el Islam hay una fuerza conservadora que apunta a restaurar la vida tradicional. Este tradicionalismo ha detenido al Islam. Y  eso lleva al fanatismo.

A diferencia del marxismo, el Islam no tiene una teoría de superación del capitalismo. Por lo tanto lo destruye. El terrorismo fundamentalismo agrede el corazón del capitalismo.

Para Huntington en “Choque de civilizaciones” sostiene que el enemigo del capitalismo es el Islam, no el fundamentalismo islámico.

Esto nos hace pensar que el Medio Oriente ya no queda en el Medio Oriente.

PARADOJAS:

·         Los árabes deben producir una revolución donde conjuguen religión y razón.

·         Se solicita igualdad y libertad pero respetando las normas de la sharia que se opone a esos principios.

·         Se permite la participación de la mujer siempre y cuando acepte las condiciones de inferioridad (desigualdad con respecto al hombre) que establecen las normas islámicas.

·         Se está formando un frente laico donde cohabitan liberales de derecha y revolucionarios de izquierda, incluso algunos clérigos y minorías religiosas, como los coptos en Egipto y Siria.

·         Los capitalistas no saben si lo que se produce en los países árabes es una lucha de clases, una lucha ideológica o una lucha de religiones. De todas maneras no les interesa mientras no afecten sus intereses.

·         Los neomarxistas apoyan a los fundamentalistas que son contrarrevolucionarios. Los marxistas interpretan a los movimientos fundamentalistas vanguardia de revoluciones sociales, sin tener en cuenta la religión como un factor preponderante. Caen en el error de apoyar a Irán, un estado teocrático, sólo por el hecho de oponerse al imperialismo yanqui. Es como si los marxistas apoyaran a Hitler por oponerse al Imperialismo occidental. Stalin cometió el mismo error al pactar con Hitler al inicio de la 2ª Guerra Mundial. Luego tuvo que pedir auxilio a occidente para enfrentar al nazismo. Tarde, pues les costaría 20 millones de vidas humanas.

A MODO DE CONCLUSIÓN

La lucha de clases se da por el antagonismo inevitable entre la burguesía y el proletariado. Podríamos decir que en las revoluciones de la primavera árabe no hay lucha de clases. En los países árabes recién se están produciendo revoluciones burguesas. Marx apoyaba a los colonialismos británicos y franceses para acelerar la historia hacia una sociedad comunista. Las revoluciones marxistas se dieron en Rusia, China, Cuba, donde el proletariado era muy escaso. Necesitaron de los campesinos que salían del feudalismo para llevar a cabo las revoluciones.

Lenin menciona al partido obrero como vanguardia revolucionaria que establecería una dictadura del proletariado. Los laicos e islamistas (y tampoco los fundamentalistas) no son la vanguardia de la dictadura del proletariado. No tienen nada que ver con la revolución permanente o con el foquismo. Escribimos esto para los trotskistas del partido obrero o quebracho que salen a golpear a la embajada de Israel, único país democrático del Medio Oriente, reivindicando al antisemitismo ejercido por el gobierno iraní, negador del Holocausto nazi. Por el sólo hecho de enfrentar a EE UU. Los marxistas ateos defienden a la teocracia de Irán. ¡Qué paradoja! 

La Revolución Francesa permitió el acceso al poder a la Burguesía y en algunas ocasiones a las masas populares. Así como la Revolución Francesa marcó el definitivo final del absolutismo, las revoluciones árabes (la primavera árabe) están marcando el fin de los gobiernos dictatoriales. Lo vemos en Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Yemen, Siria,  Qatar, Bahréin, Sudán.

Posiblemente, más adelante, exista la posibilidad de que las monarquías árabes tomen un giro de monarquías constitucionales al estilo europeo. Por ejemplo Jordania y Marruecos.

Si no hay lucha de clases y no tuvo Revolución Francesa el mundo árabe se encamina a una nueva etapa revolucionaria donde nacerá un nuevo régimen islámico distinto a nuestra historia occidental.

La creación del nuevo poder es incierta. Tendríamos que conjugar una mezcla de factores externos e internos que confluyen al mismo tiempo: una influencia nefasta de los países capitalistas por el petróleo; junto con factores internos de: clases sociales movilizadas por redes como Facebook/Twitter, sin líderes políticos visibles, partición de Estados, guerras civiles prolongadas, monarquías absolutistas y estados teocráticos, el factor religioso en pugna, jóvenes laicos musulmanes que aspiran a mayores libertades, una incipiente democracia islámica y terrorismo fundamentalista conjugan este panorama llamado Medio Oriente.

Opiniones (1)
11 de diciembre de 2017 | 06:36
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11 de diciembre de 2017 | 06:36
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  1. Muy objetivo el artículo,responde a la lamentable realidad que vive el pueblo/nacion árabe.Pero no creo que tengan su propia "revolución francesa" porque la religión domina todos los aspectos de su vida.Felicitaciones Félix Marchevsky !!!
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